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CANNES 2015 Quincena de los Realizadores

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El nuevo nuevo testamento: A medio camino entre Amélie, Brazil y Bruselas

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- CANNES 2015: La nueva comedia de Jaco Van Dormael es un agradable cuento de hadas sentimental a la belga que ha conquistado al público de la Quincena de los Realizadores

El nuevo nuevo testamento: A medio camino entre Amélie, Brazil y Bruselas
Benoît Poelvoorde en Le Tout Nouveau Testament

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, el director belga Jaco Van Dormael atravesó un lento y doloroso periodo de resaca. Ahora regresa con una nueva película, y la acogida triunfal por parte del público de la Quincena de los Realizadores del 68º Festival de Cannes permite presagiar una hermosa reconciliación comercial entre El nuevo nuevo testamento [+lee también:
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y el verdadero público, esas personas que ríen y lloran en las salas de cine y que aún conservan la capacidad de maravillarse juntas ante el milagro de la creación cinematográfica.

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Todos sabemos que se trata de un pequeño milagro, ¿y qué? Después de todo, no es momento de multiplicar panes, sino sándwiches de jamón, aunque no siempre funciona. A veces falta el jamón… Son palabras del personaje de Ea (Pili Groyne), la hermana pequeña de JC, muerto en la cruz por haber tenido la mala idea de improvisar para subsanar las gilipolleces de su malvado padre, interpretado por Benoît Poelvoorde. Ea tiene otro plan: dar con 6 apóstoles más para llegar a 18, el número preferido de su madre, esa diosa en albornoz (Yolande Moreau) apasionada del béisbol que lleva una vida de ama de casa cincuentona. La casa de dios huele a cuarto mundo y a mediocridad.

Imagínense a Amélie Poulain con 10 años. No vive en el París de Jean-Pierre Jeunet, sino en una versión de Bruselas que sería el eslabón perdido de la filmografía de Terry Gilliam, entre La Vida de Brian y Brazil. Sería la hija de dios y dios sería el mayor cabronazo del mundo, un animal y un pedazo de gilipollas. ¿Acaso necesitamos mucha imaginación teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos? Desde luego, imaginación no le falta al dios de la Biblia en el momento de crear con su ordenador miles de leyes de vejación universal. Solo piensa en satisfacer su perversión y en matar el aburrimiento entre las retransmisiones televisivas de los partidos. Una noche en que se ensaña más de la cuenta con su hija (a lo El Resplandor), ésta decide piratear su ordenador para enviar un sms personalizado a toda la humanidad con la fecha concreta de la muerte de todos aquellos que disponen de un teléfono móvil. Tras haber provocado la cólera divina de su padre, Ea huye a Bruselas con la mochila cargada de pequeños milagros que cambiarán la vida de 6 personas muy distintas, todas ellas desgraciadas. ¿Quién sabe? Puede que el número 18 consiga cambiar el mundo…

Se trata de una fábula truculenta, repleta de detalles sonoros y visuales. Jaco Van Dormael y su coguionista Thomas Gunzig brillan en el papel de narradores y nos transportan a otro mundo, extrañamente similar al nuestro: Bruselas. El filme combina colores locales (acentos, lugares, expresiones lingüísticas…) y un número admirable de referencias a la música, a la literatura, pero también a la carrera del realizador que no se ciñe únicamente al cine (una escena onírica recuerda al espectáculo Kiss & Cry, creado juntoa su pareja, la coreógrafa Michèle Anne de Mey). El montaje dota a la cinta de una narración fluida y eficaz. Una vez más, como siempre en los trabajos de Jaco Van Dormael, destaca una fotografía muy cuidada, firmada por Christophe Beaucarne.

La inocencia y la ingenuidad de la infancia constituyen de nuevo el núcleo de la película. Quizás habría que plantearse no recomendar el visionado de la cinta a los niños por sus momentos en ocasiones muy sombríos, su toque sexual y porque no hay milagro que valga para explicar a un hijo por qué es divertido ver a Catherine Deneuve en la cama con un gorila metiéndole mano…

(Traducción del francés)

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