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RÓTERDAM 2016

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La última tierra: vida después de la muerte

por 

- Pablo Lamar se sirve de los aspectos formales del cine lento para elaborar una experiencia cinematográfica contemplativa que trata de cómo se enfrenta a la muerte una pareja de ancianos

La última tierra: vida después de la muerte

En su impresionista ópera prima, La última tierra [+lee también:
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, que se proyecta en el Festival Internacional de Cine de Róterdam de este año, Pablo Lamar —cineasta emergente, nacido en Paraguay y criado en Argentina— ha aprovechado al máximo su experiencia como ingeniero de sonido. Mientras hacía sus pinitos en el cortometraje (Oigo tu grito, 2008, Noche adentro, 2010) y se embarcaba en una odisea de seis años para hacer su primer largo, Lamar trabajó como ingeniero de sonido en varios proyectos. "Realmente podía expresarme trabajando como diseñador de sonido", explica Lamar, añadiendo que le fascina el lado sonoro del cine "y establecer un diálogo mediante imágenes".

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La última tierra, una aproximación cinematográfica sin diálogos a la soledad de una pareja de ancianos, ha sido escrita, dirigida y producida por Lamar; el cineasta también se ha ocupado del diseño de sonido, junto con el habilidoso ingeniero holandés Jan Schermer, enriqueciendo así la experiencia de visionado con notas trascendentales, dotándola de una dimensión ceremonial. "El sonido te da la posibilidad de llevar las imágenes a otro espacio —un espacio sonoro—, y a mí siempre me ha apasionado tener un pie en la imagen y otro fuera de plano, con el sonido en off aportando un carácter diferente y apuntando hacia lo abstracto", explica Lamar a propósito de la ausencia de diálogos y del papel del sonido como principal herramienta para construir una atmósfera solemne, además de su rol como recurso narrativo que externaliza lo que no se dice.

En una sucesión de imágenes ritmada cuidadosamente, el director narra cómo un anciano (Ramón Del Río) cuida de su mujer (Vera Valdez) tanto antes como después de su muerte. El minimalismo de la película nace de la decisión de concentrarse en solo dos personajes, una casa pequeña y un acto contenido, de combustión lenta, cuyo lastre reposa sobre los hombros del protagonista. Todo discurre con un tono de ascetismo ora et labora que, acentuado por rigurosos aspectos formales, impregna la película entera. El minimalismo del conjunto, las tomas largas y el estilo observacional emanan de la estética del cine lento, una paleta estilística que el director usa para formar una narrativa meditabunda y así meternos de lleno en la reflexión. De esta manera, Lamar evidencia la marca que han dejado en él las obras de Lisandro Alonso y Carlos Reygadas, aparte de referentes más imperceptibles, como los maestros del cine Andrei Tarkovsky, Alexander Sokurov y Carl Theodor Dreyer.

El anciano realiza los ritos finales para su mujer, aunque no sigue exactamente las convenciones religiosas, sino que los ejecuta de una manera muy íntima, personal e intensiva. El personaje carga claramente con la pérdida de un vínculo fuerte, y la contemplación de la vida y la muerte que avanza es canalizada a través del protagonista como síntesis temática. El misterio de qué es la vida, vista desde después de la muerte, retoma temas presentes en las obras anteriores de Lamar. El punto de partida temático de La última tierra constituye toda una fascinación personal que el director examina a través de imágenes dispersas —aunque meticulosamente compuestas— y absorbentes atmósferas sonoras. La historia se despliega en un denso bosque, más allá del alcance de la sociedad, lejos de sus costumbres; así, la ambientación básica, que incluye al hombre, a la muerte y a la naturaleza, eleva el film a las alturas de la contemplación y la espiritualidad primigenia. 

La última tierra ha sido producida por Fortuna Films, Sapukai Cine y Cinestación, en calidad de coproducción de cuatro países: Paraguay, Países Bajos, Chile y Catar. El film ha recibido apoyo financiero del Doha Film Institute, el Hubert Bals Fund Plus, el Atelier de Cannes 2012 y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes de Paraguay.

(Traducción del inglés)

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