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Wajib: encuentros y peripecias a través de Nazaret

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- LOCARNO 2017: El tercer largometraje de la palestina Annemarie Jacir respeta la regla de las tres unidades en un relato del recorrido de un padre y un hijo que trasciende el “deber” del título

Wajib: encuentros y peripecias a través de Nazaret
Saleh Bakri y Mohammad Bakri en Wajib

Tras La sal de este mar [+lee también:
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(ganadora del premio FIPRESCI en Cannes en 2008) y Al verte [+lee también:
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(2012), ambas seleccionadas para representar a Palestina en la carrera por las nominaciones al Oscar, Annemarie Jacir llega al festival de cine de Locarno para participar en la competición por el Leopardo de Oro con Wajib [+lee también:
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. Su tercer largometraje parte de una premisa sencilla y un contexto particular y, sin embargo, dice mucho de su país y adquiere un alcance universal. A la manera de esta road movie, que transcurre en un día, en una ciudad, y gira en torno a dos personajes con una misión bien precisa, la cinta reunió a productores de variopintos rincones del planeta para unificar a toda una pléyade de personajes y de dinámicas complejas en torno a en una única palabra, clara y distinta, que da título al proyecto.

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El "deber" [wajib en árabe] en cuestión tiene que ver con un ritual de Palestina: cuando se casa una mujer joven, los hombres de la familia deben entregar en mano un sinfín de invitaciones a sus allegados y conocidos, ya sean colegas, vecinos, antiguos alumnos… Aquí se trata de la boda de la hija de Abu Shadi (el actor Mohammad Bakri), hermana de Shadi (encarnada por su hijo en la vida real, Saleh Bakri, que ya aparecía en La sal de este mar). Padre e hijo, en efecto, deberán recorrer en coche, a lo largo de un día, parando a gente de todo tipo en las calles de una Nazaret en plena época navideña. En la ciudad se avecinan cotidianamente creyentes de las tres grandes religiones monoteístas de una manera anodina y banal que Jacir refleja bien, sin forzar los rasgos y dejando semejante realidad en el trasfondo y no recuperándola más que, si acaso, para subrayar los aspectos pintorescos de esa diversidad. La cohabitación es, de hecho, lo suficientemente pacífica como para que toda creencia aparezca representada en las tarjetas de invitación preparadas por Abu Shadi, cosa que en algunos momentos le cuesta entender a Shadi, él que fue a vivir a Italia para escapar de ciertas tensiones y ciertos atavismos de los que su padre se erige en portavoz, desde ese coche que los reúne codo con codo nuevamente.

Para el joven arquitecto que vive fuera con su pareja de hecho (cuyo padre finge ser médico para buscar mujer en Palestina, porque, según él, "la gente no lo entendería"), la visión del mundo y las pequeñas mentiras diplomáticas de su anciano progenitor, fumador hasta la saciedad, representan aquello de lo que ha escapado. No obstante, al final del periplo, que marca su regreso a su ciudad natal, él mismo se habrá vuelto a ser en cierto modo el joven que era antes de marcharse al extranjero, llegando a sorprenderse enmascarando algunas verdades, en complicidad con Abu Shadi, y por las mismas razones, todo lo cual resulta, naturalmente, bastante enternecedor.

Los temas de la partida y del regreso que tanto gustan a Jacir, por tanto, vuelven a explorarse en esta película, si bien aquí se integran en un discurso más universal sobre la relación entre padres e hijos y sobre ese momento en el que la progenie debe, con tal de vivir la propia vida, forzar una separación tan triste como necesaria. Esta separación no repercute realmente, de hecho, en ese vínculo indefectible al que no cabe dar el nombre de deber sino que es algo más tierno, más fuerte que nada, aquello que se nos viene a la cabeza al reconocernos en este relato universal, aquello que emana de la copresencia de Abu Shadi y Shadi y de los dos actores que los encarnan, el padre y el hijo.

Wajib es una producción entre Palestina, Francia (JBA Production), Alemania (Klinkerfilm), Colombia, Noruega (Ape&Bjørn AS), Dinamarca (Snowglobe), Qatar y los EAU. Sus ventas internacionales las administra Pyramide International.

(Traducción del francés)

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