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“Aquí construimos una comunidad de cineastas que va más allá de los estudios”

Informe de industria: Las escuelas de cine en Europa

Carlos Muguiro • Director, Elías Querejeta Zine Eskola

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Con motivo de la apertura del plazo de solicitudes para formar parte de la quinta promoción de este centro formativo, su máximo responsable nos desgrana sus detalles

Carlos Muguiro • Director, Elías Querejeta Zine Eskola

Carlos Muguiro (guionista y montador de O futebol [+lee también:
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) posee una larga trayectoria vinculado al audiovisual, pues fue fundador de Punto de Vista y dirigió el departamento de documental en la ECAM, entre otras muchas labores. Desde hace cinco años dirige la Elías Querejeta Zine Eskola, con sede en Tabakalera y férreos lazos con el Festival de San Sebastián, la cual abre este 1 de febrero su plazo de recepción de solicitudes para participar en el programa 2022-23.

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Cineuropa: ¿Qué hace diferente al nuevo curso que comenzará en unos meses?
Carlos Muguiro:
La escuela forma parte de un ecosistema, el de Tabakalera, donde también está la Filmoteca Vasca, el Festival de San Sebastián y su propio centro de cultura contemporánea: es una casa donde compartimos la misma pasión por el cine y su transmisión, por eso queremos que sea presencial. Fomentamos una comunidad de cineastas y este año nos apoya también el programa Ibermedia con ayudas a la formación, recibiendo en torno a 60.000 dólares en becas para estudiantes latinoamericanos. Es ésta una escuela pública, financiada por la Diputación Foral de Guipúzcoa, y para nosotros es importante la accesibilidad de todo el que quiera formarse y ser parte de nuestra comunidad.

¿Es ese espíritu de comunidad lo que la diferencia de otras escuelas de cine?
Este centro nace de las instituciones cinematográficas nombradas anteriormente que, cuando se trasladan al edificio rehabilitado de la antigua fábrica de tabaco, empiezan a reflexionar sobre la transmisión y la experiencia acumulada, y cómo se puede trasladar ello a las nuevas generaciones. Todos habitamos esta casa y decidimos hacer una escuela de cine, no sólo para hacer películas (formando técnicos), sino que la nuestra es una escuela de cine íntegra, que se cuestiona qué es el cine, con asuntos que tienen que ver con el pasado, la memoria, el patrimonio, la herencia, la restauración y la materialidad. El cine también es el archivo de imágenes y sonidos acumulados durante el siglo XX. Así mismo es todo lo que nos está pasando ahora, con el debate sobre la distribución, el acceso y la mediación: algo muy complejo que nos ata al presente y que también abordamos. Y la tercera pata tiene que ver con el cine del futuro. Desde el comienzo de la escuela pensamos en cómo crear un centro que abordara todos estos dilemas y donde los tres tiempos del cine estuvieran en diálogo constante: este es el rasgo particular de la escuela, donde hay cineastas con proyectos nuevos, pero también otros que quieren hacer visibles películas que se rodaron hace 80 años y se encuentran en proceso de deterioro, pero gracias al oficio del restaurador pueden ser accesibles de nuevo al espectador.

¿Son entonces estas tres las especialidades de vuestra escuela?
EQZE tiene una estructura de tres departamentos: archivo y preservación, comisariado y programación, y creación cinematográfica. Hay un cuarto departamento, el de investigación, que no oferta estudios, pero donde desarrollamos proyectos de investigación relacionados con el pasado, presente y futuro del cine, y donde los estudiantes también pueden participar: es otro motor de nuestra escuela universitaria.

¿Cuánto dura el curso y qué fases lo forman?
El curso dura 15-16 meses: comienza con el Festival de San Sebastián y se extiende hasta su siguiente edición, marcando así el principio y el final de la parte académica. Después del segundo certamen donostiarra, ya sin clases, se completa hasta diciembre o enero el trabajo final, de cualquiera de nuestras especialidades. Es interesante cómo los estudiantes llegan al primer festival de San Sebastián como espectadores, pero en el segundo esos mismos estudiantes pueden participar: con sus trabajos de creación, con prácticas profesionales o como cineastas. En la última edición del festival participaron cinco títulos de nuestros alumnos, en las distintas secciones: algunos cortometrajes y proyectos en desarrollo. La escuela tiene un mecanismo para seguir apoyando esos proyectos más allá de concluidos los estudios: entendemos que formamos parte de un proceso de tránsito para generar realidades cinematográficas nuevas.

¿Cómo son las clases?
15 personas por especialidad, con profesores curtidos en el audiovisual: esto nos permite tener flexibilidad para adaptarnos a cada alumno. La escuela está planteada como un estudio, donde los estudiantes pueden venir a trabajar, haya clases o no. Toda la programación de Tabakalera, incluida la biblioteca, procura facilidades y contenidos que se complementan con el programa académico de la EQZE.

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