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Stephen Frears • Director

Los corazones destrozados de Frears

por 

- Una historia sobre el tráfico de órganos como metáfora de la inmigración clandestina, por la última película del director inglés

Stephen Frears • Director

Un portero encuentra en el baño de un hotel londinense un corazón humano. Esta fuerte escena abre Dirty pretty things, la última película de Stephen Frears, a concurso en Venecia. Una pesadilla con tráfico de órganos e inmigrantes ilegales en pleno Londres en la que el protagonista, Okwe, un nigeriano clandestino, se ve envuelto. “Es evidente que existe un comercio así en Londres – explica el director -, y las víctimas son los inmigrados clandestinos que venden sus propios órganos para sobrevivir o conseguir un pasaporte falso”.
Frears tomó la historia de un libro y le pidió a Steven Knight que desarrollara el guión. “Al principio iba a ser la historia de un portero de noche inglés, pero luego se transformó en la de un inmigrante africano que de día trabaja como taxista. Inglaterra es un país dividido en dos partes, que no tienen lazos una con otra. Quería mostrar un punto de vista distinto del habitual, personajes no convencionales, diferentes a los de la comedia británica contemporánea. Ha llovido mucho desde My beautiful launderette; tenía que hacer una historia actual. Creo que mi país ha cambiado mucho en los últimos años, y que muchos no han percibido estos cambios violentos. A éstos, probablemente les escandalizará el realismo con el que describo los acontecimientos en mi película”.
Steven Knight, el guionista, añade: “Si cruzas la puerta reservada para el personal de un hotel, entras en un mundo completamente distinto, un mundo en el que las personas viven y trabajan en la clandestinidad, perseguidos por los agentes de la Oficina de Inmigración, amenazadas y explotadas. El tema del tráfico de órganos es una metáfora: que la gente esté dispuesta a vender su propio cuerpo simboliza un nuevo tipo de explotación”.
Acompaña al magnífico Chjwetel Ejiofor - en el papel de Okwe -, Audrey Tatou, la Amelie de la película de Jeunet, en el papel de una muchacha turca que espera el permiso de residencia. “Me parece espléndida –comenta Frears-, llena de talento. Ha sido capaz de actuar con un perfecto acento turco. He contado con actores que hablan mal el inglés pero actúan muy bien, mientras que muchos actores ingleses conocen perfectamente el idioma pero no el arte de la actuación”. La afinidad entre su propia vida y la del protagonista, ha representado una ventaja para el africano Chjwetel Ejiofor al momento de elaborar el personaje: “Me he basado en la observación directa – dice el actor -, toda la vida he vivido en un mundo multicultural y las afinidades con Okwe eran muchas. Y he intentado realizar un trabajo sólido que hiciera justicia a la historia creada por Knight”.

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