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Tamás Liszka

Producer on the Move 2010 – Hungría

por 

Tamás Liszka

Tamás Liszka estudió filosofía y teoría del cine en Budapest, su ciudad natal. En 2003 se unió a Szimpla, inauguró la primera sala de cine del grupo y fundó una empresa independiente y autónoma de producción y distribución.

Cineuropa: ¿Cómo se fundó SzimplaFilm y cómo se ha desarrollado la labor productora?
Tamás Liszka: SzimplaFilm empezó hace ocho años como la rama de cinéfilos de Szimpla, una cadena de locales juveniles en Budapest. Nuestros objetivos al principio eran conseguir un pequeño cine por nuestra cuenta y distribuir cine de autor poco conocido y crear el festival anual de animación Anilogue. En 2004, SzimplaFilm hizo su debut como empresa independiente al adquirir los derechos internacionales y la gestión de la película de Aron Gauder Nyócker! (El distrito!), que terminó ganando en Annecy, Ottawa, Zagreb y Bruselas.

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En 2007, trabajamos con Maestro, de Geza M. Toth, consiguiendo varios premios y una nominación al Oscar. Al haber trabajado en todos los campos de la industria cinematográfica, pudimos responsabilizarnos de la producción de algunos proyectos independientes a partir de 2008. Algunos de nuestros cortometrajes ya están acabados, mientras que los largos están todavía en la fase de producción.

¿Qué clase de películas os interesa? ¿Cómo elegís los proyectos?
Creo que a todos nos gusta trabajar con películas en las que todo el equipo de producción se involucra con pasión y con total profesionalidad. Los proyectos así parecen desarrollarse casi por sí solos. En cuanto sale una oportunidad para ese tipo de trabajos, firmo inmediatamente.

¿Qué opinión le merece el sistema de financiación actual en Hungría?
El ambicioso programa fiscal de Hungría tuvo una gran repercusión: gracias a él se están desarrollando en la actualidad numerosas coproducciones internacionales. También está cambiando la financiación pública del cine. Debido a que tanto los fondos disponibles como la capacidad generadora de ingresos es limitada en un país de las dimensiones de Hungría, la opción de las coproducciones internacionales es la más sensata. Sin embargo, más allá del mero apoyo del sector gubernamental, no veo tanta inversión de capital privado en nuestra industria como me gustaría; sería de gran ayuda para impulsar otras películas que también venden. En las producciones actuales en Europa del este sigue siendo una combinación difícil de encontrar.

¿Qué proyectos tenéis en fase de producción y desarrollo? ¿Cómo llevasteis el proyecto de Egill?
Ah, sí, nuestro querido islandés, Egill (leer más), está vivito y coleando; de hecho, está en muy buena forma: lo sacaremos en 3D nada menos que el próximo año. También estoy trabajando en Strange Forest, un guión inteligente y muy sensible de Serbia, para el que espero disponer de toda la financiación necesaria en los próximos meses.

¿Qué piensa usted de la animación europea?
Me parece que todo lo que sea imitar a Disney, Pixar o el anime japonés es desviarse del camino. Es como si el organista de una iglesia se olvidase de los pistones y de las combinaciones y registros que ofrece su monumental instrumento. Un largometraje de animación puede ser un género demasiado caro para una mera incursión al tuntún, aunque en mi opinión todavía hay espacio para que un proyecto con un presupuesto medio o alto pueda experimentar.

¿Cuáles son sus expectativas con respecto a la iniciativa Producer on the Move de la European Film Promotion?
Es muy simple: quiero que algún compañero me venga con un proyecto que me deje de pasmado. O, si no, que pueda conocer a alguien en mi misma situación a quien pueda confiar mis próximos proyectos cinematográficos.

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