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Christophe Loizillon • Director

Loizillon: la obsesión por la imagen

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- El director francés ha presentado en el festival su Ma caméra et moi, una curiosa e inteligente reflexión sobre el exceso de imágenes que caracteriza a nuestra época

Christophe Loizillon • Director

Entrevista vídeo

Christophe Loizillon ha presentado en Pesaro su Ma caméra et moi, una película curiosa e inteligente sobre la obsesión humana por las imágenes. Se trata de una obra ligera que, sin embargo, anima al espectador a reflexionar sobre las degeneraciones que la necesidad de recordar o de dejar una señal de la existencia antes de morir pueden provocar. Nos hemos visto con él y hemos hablado también de la política cinematográfica francesa.

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¿Cómo nace la idea de una película subjetiva con un actor protagonista al que casi nunca se ve?
“La idea me vino cuando aparecieron en el mercado las cámaras pequeñas de vídeo. Su difusión me hizo reflexionar sobre el exceso de imágenes que caracteriza a nuestra época. Y también sobre la necesidad de memoria que todos tenemos. El querer recordar tiene relación con querer grabar y superar el miedo a la muerte. Al principio quería que la protagonista absoluta de mi película fuera precisamente una cámara. Había previsto seguir su vida, desde su fabricación hasta su uso más variado. Luego, por motivos estrictamente narrativos, el guión cambió por un personaje de carne y hueso que empieza a grabar desde muy joven durante treinta años seguidos. A través del relato de la vida de Max (Zinedine Soualem) podemos ver cómo cambian los instrumentos y las técnicas de grabación, desde el súper 8 hasta las cámaras digitales. No queda claro si Max ve después todo lo que graba y no se entiende el motivo de esta obsesión. Lo que quería recalcar es su locura progresiva, desde la necesidad de fijar algo en la memoria hasta el simple registro de la realidad sin ningún sentido. Con ironía y exagerando las situaciones, intento animar al espectador a preguntarse algo muy sencillo: ¿por qué la gente siente necesidad de fotografiarse con un monumento histórico a la espalda?”

¿Ha sido difícil realizar esta película?
“En lo que se refiere a los actores fue bastante complicado, sobre todo para Zinadine Soualem. Desde el punto de vista de la producción, hay que tener en cuenta que es una película de bajo presupuesto y que se ha beneficiado de las ayudas de Canal Plus, de la oficina para la difusión del cine independiente ACID –nacida en 1992 por voluntad de un grupo de directores, entre ellos del mismo Loizillon- y del avance sur recettes, el sistema de subvenciones públicas creado hace algunas décadas por el ministro de Cultura André Malraux que prevé una financiación basada en un anticipo de la recaudación. Un sistema que me parece excepcional. Lo que no quita que luego, en la promoción y distribución, mi película haya sufrido como les pasa a todas las películas de bajo coste. Ma caméra et moi ha tenido más éxito en los festivales que en los cines”.

Aun así, se advierte en sus palabras un aprecio por la política cinematográfica francesa
“No cabe duda de que en Francia se aplican leyes estupendas que permiten luchar contra la dominación estadounidense. Se habla de proteccionismo pero a mí no me parece que éste sea el término más apropiado y exacto. No debemos olvidar que las instituciones francesas producen películas africanas, iraníes, europeas y películas estadounidenses independientes de directores como Lynch y Allen. Me parece que en realidad se trata de un proyecto cosmopolita”.

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