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Fulvio Bernasconi • Director

"Los paisajes permitían visualizar la dureza del viaje físico y psicológico"

por 

- Entrevistamos al cineasta suizo Fulvio Bernasconi, que compite con Miséricorde en el Festival de Cine Europeo de Les Arcs

Fulvio Bernasconi • Director
(© Festival de Cinéma Européen des Arcs / Pidz.com)

El realizador suizo Fulvio Bernasconi, que debutó con Fuori dalle corde (en competición en Locarno 2007, llevándose el premio al mejor actor), ha estado alternando el trabajo en la televisión y el cine, adentrándose además en varias ocasiones en el documental. Ahora ha vuelto a la gran pantalla con su segundo largo de ficción, Miséricorde [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Fulvio Bernasconi
ficha del filme
]
, un film rodado en Canadá con el belga Jonathan Zaccaï en el rol principal. Aprovechamos el 8º Festival de Cine Europeo de Les Arcs (10-17 de diciembre), donde el film ha sido proyectado en competición antes de su estreno en Suiza el 18 de enero, para entrevistar al cineasta. 

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Cineuropa: ¿Cómo surgió Miséricorde? ¿Qué es lo que te atraía de esta historia?
Fulvio Bernasconi: Ha sido un largo proceso. Pierre Pascal Rossi, un periodista y guionista suizo que había pasado mucho tiempo en Quebec, escribió un tratamiento que presentó a Jean-Marc Frohle, de Point Prod, quien me propuso la película. Pero los problemas de salud de Pierre Pascal [fallecido el pasado septiembre] interrumpieron el desarrollo del proyecto, hasta que Antoine Jaccoud reescribió el guión, reescritura en la que yo participé un poco. ¿Qué es lo que me atraía? Me gustan los temas duros, las cosas extremas para el ser humano. Me fascinaba la confrontación entre el personaje principal y ese paisaje del norte de Canadá. Y la temática que desarrollamos en torno al perdón y la justicia me parece muy interesante.

El film combina elementos de muchos géneros diferentes: road movie, drama psicológico, thriller... Lo has clasificado incluso como un western contemporáneo.
En la base del proyecto estaba la idea de la fuga hacia el norte, así que se trataba naturalmente de una road movie. Al mismo tiempo, los temas tratados y la naturaleza de los personajes remiten al drama psicológico. Hablo de western porque hay elementos que son motivos típicos del género: el viaje del héroe por una naturaleza un poco agresiva, la búsqueda de la justicia. Y para un europeo, de manera quizás un poco ingenua, ir a Canadá, enfrentarse a ese paisaje y hacer una película con nativos americanos, también evoca —para mí al menos— el concepto del western.

¿Por qué elegir como trasfondo la cuestión india?
Nosotros tratábamos de abordar en la película el perdón y la justicia. Estando allí, nos pareció muy natural integrar a la comunidad autóctona, porque eso nos daba la posibilidad de enfocar la temática de otra manera. A estos indios algonquinos, los anishinaabe de Lac-Simon, hay que pedirles perdón, y ellos, por su parte, quizás tienen que aceptar o digerir esa disculpa. Creo que hay que restablecer la justicia en esa situación. Este sigue siendo un tema muy delicado en Quebec. Es una comunidad pobre, y el contexto es complicado y poco halagüeño. Además, justo después del rodaje, la comunidad apareció tristemente en los medios, con noticias de disturbios contra la policía, muertes... Pero nosotros fuimos muy bien acogidos, nos abrieron las puertas de par en par, y algunos trabajaron en la película de figurantes, entre ellos la chamán de la comunidad, que se interpreta a sí misma.

¿Qué intenciones tenías, en el aspecto visual, al filmar esos grandes espacios que son un auténtico protagonista del film y por los que el personaje principal lleva a cabo una persecución y simultáneamente escapa de algo?
Exactamente, hay una búsqueda, una persecución, se busca al culpable, al camión negro que ha matado a un niño. Pero al mismo tiempo, el que persigue también está escapando: huye de sus propios demonios, sus propias responsabilidades, sus propias posibilidades de perdonar. Para visualizar ese camino, me parecían perfectos esos paisajes, que resultan tan inmensos a nuestros ojos de europeos. Permitían visualizar la dificultad, la dureza del viaje físico y psicológico. También hemos buscado una Canadá un poco alejada de la imagen de postal, en particular en el caso de esa región tan dura de las minas del norte, que encarnaba el espíritu de la película.

Tu film recuerda al cine independiente norteamericano a lo Frozen River, lo cual es bastante inusual en el cine europeo.
Mi película anterior, Fuori dalle corde, trataba sobre boxeo, así que está claro que me atraen los conflictos muy físicos y esa clase de narración que es típica del cine norteamericano. En cierto sentido, las películas como Frozen River son un modelo para mí.

¿Estás trabajando en un nuevo proyecto?
El 30 de enero voy a comenzar a rodar una serie llamada Quartier des banques, sobre el fin del secreto bancario en Suiza.

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(Traducción del francés)

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