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Peter Kerekes • Director

"La historia es fácilmente comprensible, pero muy sugerente"

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- KARLOVY VARY 2017: Peter Kerekes, ganador del Premio Works in Progress de Karlovy Vary, habla sobre su nuevo proyecto, Censor

Peter Kerekes • Director

El documentalista eslovaco Peter Kerekes ganó el Premio Works in Progress por su último proyecto, Censor, en la 14ª edición del evento para profesionales del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary de este año (leer la noticia). Tras sus aclamados documentales Cooking History y Velvet Terrorists [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
, Kerekes pasa al cine de ficción en su último trabajo, pero sin perder de vista su obra como documentalista. Cineuropa habló con el director poco después de que recibiera el premio para hablar sobre su film.

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Cineuropa: Cuando el proyecto de Censors fue presentado por primera vez, era un tríptico parecido a Velvet Terrorists sobre la censura de palabras en una cárcel ucraniana, la censura de imágenes en Arabia Saudí y la censura en Nollywood. Sin embargo, en el Works in Progress de Karlovy Vary, has presentado Censor como un largometraje que tratará únicamente sobre la prisión ucraniana.  ¿Por qué este cambio?
Peter Kerekes: La idea original era hacer un largometraje documental. Empezamos nuestra investigación en Ucrania, ya que era la parte más fácil, mucho antes de que tuviéramos dinero para el desarrollo. Paso a paso, iba naciendo un largo de ficción, y yo todavía quería que fuera un tríptico. Me di cuenta de que había demasiados motivos en Censor después del primer tramo de rodaje, y que hubiera sido una pena limitarlo a 30 minutos. Cuando decidimos meter todos los temas que nos habían intrigado y las cosas que habíamos descubierto en Odesa, vimos que teníamos un largometraje. Así que descartamos las otras dos historias que iban a acompañar a la del censor ucraniano.

Has dicho que será una película de ficción; ¿quiere decir esto que vas a dar el salto al cine de ficción, como tus compañeros Peter Ostrochovský y Marko Škop, entre otros?
Al contrario que mis compañeros, no se trata de una decisión conceptual, porque nunca he tenido la ambición de rodar películas de ficción. Dicho esto, durante el rodaje, nos dimos cuenta de que todo era mucho más interesante si se representaba, en lugar de ser narrado u observado. Tendíamos cada vez más a una dirección de ficción minimalista, lo cual es para mí el resultado lógico de lo que hicimos en Velvet Terrorists. Creo que la intimidad en la película es de una gran importancia, porque estamos rodando escenas largas, de las que solo usaré unos pocos segundos, o solo una mirada en la que la gente actúe de manera realista.

¿Por qué el tema de la censura?
Empezó como una broma, un poco como Cooking History o Velvet Terrorists. El director de fotografía, Martin Kollár, estaba de viaje, y en un aeropuerto en Arabia Saudí, vio una revista para mujeres en el que todos los escotes y minifaldas estaban tachados a mano con un rotulador negro. Al principio, queríamos hacer una película sobre la persona que se dedica a esto a tiempo completo, haciendo garabatos sobre pechos y muslos ocho horas al día. Investigamos un poco y descubrimos otras formas de censura que no son necesariamente políticas, como la censura en la cárcel, que acabaría siendo el tema del largometraje. 

¿En qué estado se encuentra actualmente el proyecto?
Vamos casi por la mitad de la fotografía principal; el premio que hemos ganado en Karlovy Vary ha dado más importancia al proyecto, así que creo que podemos conseguir más dinero que nos permita rodar más días y filmar en otoño, invierno y primavera. Deberíamos terminar el rodaje en 2018, y si vamos a un ritmo normal en la sala de montaje, acabaremos la película en el verano del 2018. Todavía estamos buscando fondos y coproductores. Ahora estamos negociando con productores rumanos; el pitch en Karlovy Vary atrajo varias propuestas interesantes, y aparte de los socios financieros de Eslovaquia, Chequia y Ucrania, nos gustaría encontrar a un cuarto socio, idealmente de Dinamarca, Francia o Alemania.

Creo que la historia es sugerente y original en cierto sentido, a pesar de que el cine carcelario constituye un género en sí mismo. Es la historia de una mujer que vigila las vidas de varias personas sin poder intervenir, una especie de drama a la vieja usanza. De un lado, las historias de esas personas son trágicas —las cosas no suelen salir bien en una prisión—, pero del otro, no les falta un toque de humor. El aspecto cómico no solo surge de mí mismo, sino que las historias también son propiamente tragicómicas, y como estamos rodando en Odesa, visualmente es mucho más interesante en comparación con Eslovaquia. La historia es fácilmente comprensible, pero muy sugerente.

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(Traducción del inglés)

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