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Carlo Chatrian • Director, Festival de cine de Locarno

“El cine europeo trata de reprogramarse”

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- Carlo Chatrian, director del festival de Locarno, nos hace de guía para descubrir la próxima edición

Carlo Chatrian  • Director, Festival de cine de Locarno
(© Festival del Film Locarno)

La colaboración de Carlo Chatrian con el festival de cine de Locarno arrancó en 2002. Entre el 2006 y el 2009 parte del comité de selección. En Locarno se ha ocupado, además, de las retrospectivas de los últimos años, consagradas a Nanni Moretti, al manga, Ernst Lubitsch, Vincente Minnelli y Otto Preminger. A partir de 2013, trabaja como director artístico del prestigioso certamen helvético, que este año celebrará su 70ª edición entre los días 2 y 12 de agosto con un total de 130 títulos inéditos entre largometrajes y cortos, 18 de los cuales participan en competición internacional, sometidos, pues, al juicio de un jurado que presidirá el cineasta francés Olivier Assayas.

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Cineuropa: ¿Puede decirnos cuál es la línea común de la selección de películas de la edición de 2017?
Carlo Chatrian: Este año, una de las líneas de lectura que me parece vislumbrar reúne diversas películas que plantean la cuestión de la identidad masculina: muchas obras tienen protagonistas masculinos que adoptan actitudes provocadoras. Pienso en la danesa Winter Brothers [+lee también:
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entrevista: Elliott Crosset Hove
entrevista: Hlynur Pálmason
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, ópera prima de Hlynur Pálmason, cuyo protagonista es uno de esos que suelen considerarse desagradables y que, mediante su negatividad, hacen emerger un lado humano. También pienso en la rumana Charleston [+lee también:
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entrevista: Andrei Creţulescu
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, de Andrei Crețulescu, otra ópera prima en concurso. La protagonizan dos hombres muy distintos entre sí, unidos eventualmente por la desaparición de una mujer querida por ambos; primero unidos a mamporros y luego por un terreno común sobre el que empiezan a hacer luto. También en la película suiza que compite por el Leopardo de Oro, Goliath [+lee también:
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entrevista: Dominik Locher
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, de Dominik Locher, un joven que se convierte en padre tiene miedo y, en su voluntad de proteger físicamente a su familia, empieza a hacer body building, con una serie de consecuencias poco placenteras.

¿Y desde un punto de vista más lingüístico?
Hay una poderosa presencia de documentales, con algunas películas a cargo de directores americanos pero de producción totalmente europea, como la de Ben Russell sobre los mineros serbios; Good Luck [+lee también:
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o Mrs Fang [+lee también:
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, que muestra los últimos meses de vida de una mujer de 67 años de edad, paciente de Alzheimer, dirigida por un chino, Wang Bing, pero producida por Francia y Alemania. Si miramos a la sección Cineastas del presente, encontramos documentales con un gran compromiso. Aquí encontramos otra posible línea de lectura: varias películas pretenden indagar el presente: no sólo el tema de las migraciones sino la propia guerra, presente en diversas obras. Dos películas crean un contrapunto interesante, en este sentido: el documental de Stéphane Breton Filles du feu, sobre las mujeres kurdas, no las que combaten el Daesh, y la película de un joven director que ha terminado recientemente sus estudios en Austria, Matthias Krepp, quien con Angelika Spangel firma Sand and Blood, donde relata la ascensión de Daesh a través de las voces de los protagonistas.

¿Desde el observatorio internacional de un festival como Locarno puede determinarse el estado de salud del cine europeo, más allá de sus problemas de circulación?
Por una parte, estar a la cabeza de un festival ofrece la posibilidad de tener, efectivamente, una visión de 360º. Por otra, sobre todo en este momento, con la selección recién salida del horno, es difícil ser objetivos. Cada película fue seleccionada a partir de una pasión y no diría que el cine muestre signos de cansancio; al contrario, trata de reprogramarse. Distinta es la cuestión del encuentro con el público. Pero desde el punto de vista de la vitalidad, me parece que hay muchas señales positivas.

En Italia hemos tenido un momento dorado con el cine documental que nos ha hecho pensar en una mayor presencia suya en los cines.
Las generalizaciones son armas de doble filo: por un lado, ayudan a identificar tendencias pero, por otro, simplifican demasiado las cosas. El éxito en cines siempre es una cuestión de una película en concreto, de cómo se trabajó la comunicación. Hay películas que se prestan a una mejor comunicación. En mi opinión, hay potencial en el cine documental. Por ejemplo, una película como Anatomia del miracolo [+lee también:
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, de una directora poco conocida como Alessandra Celesia, contiene, sin embargo, una materia humana extremadamente fuerte: es una película que acaba con una niña en silla de ruedas cantando Vivere, de Vasco Rossi. Es un momento conmovedor; nos quedamos impresionados cuando la vimos. Obviamente, el problema es llegar a los cines y comunicar bien con la película, para lo que hay que invertir. No siempre entran estas inversiones en la estrategia del productor o del distribuidor.

(Traducción del italiano)

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