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Michael Roskam • Director

"Hago cine de acción para el alma"

por 

- VENECIA 2017: Estuvimos con Michaël Roskam tras el estreno mundial en Venecia de El fiel, representante de Bélgica en la carrera por el Oscar

Michael Roskam • Director
(© La Biennale di Venezia - foto ASAC)

Michaël Roskam explotó en la escena cinematográfica internacional con su primer largometraje, Bullhead [+lee también:
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: un puñetazo directo a cargo de un granjero flamenco metido (literalmente) hasta el cuello en el tráfico de hormonas. Después de presentarlo en Berlín, la cinta dio la vuelta al mundo por el circuito festivalero y acabó su carrera en Hollywood, representando a Bélgica en el quinteto final de nominadas al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Roskam se lanzó entonces a una aventura americana con La entrega antes de regresar a su país para realizar su tercer largometraje, El fiel [+lee también:
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, donde vuelve a trabajar con su compañero de fatigas ya habitual, Matthias Schoenaerts. El festival de Venecia acogió el estreno mundial de la que ha sido elegida como representante de Bélgica en la carrera por la preciada estatuilla estadounidense. 

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Cineuropa: Aunque tiene toda la pinta de una película de gangsters, ¿es El fiel ante todo una historia de amor?
Michaël Roskam:
Sí, mi película es antes que nada una tragedia de amor. Es una película sobre el deseo y el amor absolutos. Es un poco una proyección fantasiosa por mi parte, una variación en torno a un tema intemporal: el enfrentamiento entre Eros y Tánatos.
También quería contar una historia inspirada en una página de la historia criminal de Bélgica. Hallé mucha inspiración en los mafiosos míticos belgas de los años 90, gente como Patrick Haemers, Murat Kaplan, Basri Bajrami, Philippe Lacroix… Y, sobre todo, me inspiraron las historias de amor, tan mediáticas por aquel entonces. Las mujeres estaban muy presentes en esas historias, más o menos contra su voluntad. Gino, conocido como Gigi, el personaje principal, encarnado por Matthias Schoenaerts, es una especie de síntesis de todos esos gángsters. En Bullhead, me atrajo la mafia de las hormonas. Aquí fue ese entorno de atracadores llamativos. Retomé algunas trazas para figurar un arquetipo, un criminal encantador, guapo y peligroso sin que por ello fuera un psicópata. Bibi, Bénédicte, encarnada por Adèle Exarchopoulos, es piloto de coches. Adora las carreras. Y los dos se enamoran perdidamente el uno del otro.

¿Son dos personajes en busca de emociones fuertes?
Sí, desde luego. Y esta búsqueda de emociones fuertes también es fundamental en mi amor por el cine, que pasa por el suspense y la tensión. A veces digo que hago cine de acción para el alma. Me encantan las carreras de coches. Soy un verdadero petrolhead, amante de los coches. Me gustaba el hecho de tener un personaje femenino que diera al traste con los clichés. Ella es encantadora, hermosa Y pilota en un universo carburado por la testosterona. Al mismo tiempo, Bibi es en la película un símbolo de inocencia, de referencia moral, con una ética fuerte. Eso se refleja también en el entorno de las carreras, un circuito cerrado y legal. Gigi no está en un circuito legal: él se mete de lleno, sin importar obstáculos morales o éticos.

Una vez más, aborda la bestialidad del hombre.
La bestialidad juega un papel importante en mis historias. Aquí el perro está muy presente, como una metáfora de la personalidad de Gino, de su lado animal salvaje. Busca amor, no solamente para dar amor sino también por la sumisión, por la domesticación. Es uno de los temas de la película. El amor no es solamente un deseo sino que también conlleva un cierto encadenamiento voluntario porque da una estructura a la vida, una certidumbre que necesitamos. Es una paradoja: por un lado, nos sentimos encerrados y, al mismo tiempo, nos gusta la idea, mientras sepamos que la puerta está abierta. A los perros los vemos a menudo con el trasero dentro y la cabeza sobre el umbral. Son estas ideas las que simbolizan para mí el recurrir a este animal.

¿Qué efecto le provocó merecer la selección en Venecia?
Para mí, estar en Venecia es un regalo. Venecia es la ciudad del amor. ¿Qué lugar mejor para mi película?

(Traducción del francés)

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