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Pawel Maslona • Director de Panic Attack

"Es muy importante para mí la capacidad para comunicar con el público en polaco"

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- El guionista y director Pawel Maslona habla de su primer largometraje, la comedia negra Panic Attack, una de las obras más esperadas de 2018 por la crítica y el público polacos

Pawel Maslona • Director de Panic Attack

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Cineuropa: ¿Es verdad que Panic Attack iba a estar ambientada en Italia?
Pawel Maslona
: Hace cuatro años, los actores Aleksandra Pisula y Bartlomiej Kotschedoff vinieron a mí con la propuesta de presentar un guion a un concurso organizado en el festival de cine de Venecia. Faltaba un mes para que acabara el plazo y la única obligación que teníamos era ambientar la intriga de la película en Italia. Aleksandra y Bartlomiej me trajeron un montón de ideas por perfilar y los tres debíamos montar las piezas juntos. Decidimos escribir un guion con tramas cruzadas que tuviera que ver con la crisis de basuras que por aquel entonces atravesaban en Nápoles. No ganamos la competición y, cuando hicimos la solicitud de subvención al Polish Film Institute, nos dijeron que el texto era bueno pero que no había ninguna razón por la que el PFI financiaría una película que transcurre en Italia. Sin embargo, nos sugirieron que si la ambientábamos en Polonia, sí tendríamos papeletas para conseguir subvenciones.

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Y, al final, los tres tuvisteis que reescribir el texto enteramente.
Dejamos únicamente retales de dos líneas argumentales del guion original. Quitamos el tema de la crisis de basuras porque en el contexto polaco resultaba demasiado simbólico y pretencioso. Recordé un título preliminar de un trabajo de estudios: Magma, Panic Attack. Usamos una palabra como gancho para organizar la forma de la película. Después, decidimos que los relatos no se desarrollaran en paralelo entre sí, por mucho que el espectador lo viera de este modo, porque tal es la forma convencional de contar historias en esta clase de película.

¿Por qué optaron por romper esa regla y expandir la intriga de la película a lo largo de varios meses?
Me molesta muchísimo la mecánica de la fórmula que obliga a que todo pase el mismo día. El puro azar desempeña un papel preponderante en historias así, mientras que en la vida real, la crisis de la gente y los dramas de las personas no coinciden. También me pareció más interesante para la película mostrar cómo los personajes tienen que afrontar las consecuencias de sus actos al cabo de unas semanas o unos meses y quería dejar claro cómo la vida de una persona puede influir en otra gente. A fin de cuentas, una narrativa de ese estilo iba a coger más por sorpresa al público.

¿En qué fase decidieron el orden de las tramas dentro de la película y la cantidad de tiempo en pantalla que cada una tendría?
Lo decidimos al escribir el guion. Durante el montaje, la montadora Agnieszka Glinska y yo apenas hicimos algunos ajustes. Normalmente cortamos o ampliamos un poco algunas escenas a tenor de cómo "sentíamos" la duración real en cada caso.

En lo que concierne al título, me gustaría preguntarle acerca de cuál fue la parte más estresante del trabajo en el plató.
El trabajo a contrarreloj, que apremia a todo director, no solo a los debutantes. Solo disponíamos de 23 días para rodar. Con ese poco tiempo, cada mañana ya sentía que íbamos con retraso. Trabajamos con un ritmo muy específico porque dividimos el periodo de rodaje en varias partes: hacíamos todo un relato en una localización concreta con todo el reparto; después, nos tomábamos unos días de descanso. No habríamos podido hacerlo de otro modo.

No pudo ser tan terrible, ya que en ninguna de las líneas argumentales vemos a un director destrozando el plató de rodaje por la frustración.
Prefiero quedarme fuera de la escena. Lo peor que puede hacer un director es explicarse o mostrarse ante los focos. Si alguna vez decido colocarme frente a la cámara, estaré mostrando mi propia caricatura.

Ya que hablamos de directores: me gustaría preguntarle a cuáles admira más.
Sin duda, los hermanos Coen, Quentin Tarantino, Paul Thomas Anderson, Sergio Leone, Francis Ford Coppola y hasta cierto punto Todd Solondz. Mi último amor es Sidney Lumet. Es un cineasta genial, podía alcanzar la forma perfectamente relevante para cada película que hiciera. Con el tiempo, empecé a decantarme por directores como Lumet por delante de otros que sienten la necesidad de dejar su impronta artística en cada película.

Usted menciona casi exclusivamente realizadores estadounidenses; usted estuvo a punto de hacer su primera película en Italia…  ¿Significa eso que le gustaría trabajar fuera de Polonia?
Si se da la ocasión, será más fruto del azar. Me encantaría trabajar en el extranjero, ganar experiencia, chocar con un idioma y una cultura distintas. Si trabajara en Estados Unidos, podría hacer películas a una escala superior que aquí. También podría llegar a un público más amplio que ahora. El cine americano se ve en todo el mundo, mientras que el polaco apenas circula por Polonia y, con suerte, por algunos festivales internacionales. Sin embargo, también echaría en falta algo porque estoy muy ligado a mi lengua materna y, para mí, es muy importante la capacidad de comunicar con el público en polaco. 

(Traducción del inglés)

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