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David Verbeek • Director

“Me llevó varios días conocerme a mí mismo”

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- Hablamos con el director holandés David Verbeek sobre su séptima película, An Impossibly Small Object, que se estrenó en Róterdam y que ahora cuenta con una exposición en Ámsterdam

David Verbeek  • Director

El director holandés David Verbeek hace gala de su particular estilo cinematográfico en su séptimo largometraje, An Impossibly Small Object [+lee también:
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, estrenado en el Festival Internacional de Cine de Róterdam. La película cuenta una historia pero también es una reflexión sobre el proceso de hacer arte y, a su vez, forma parte de una obra de arte mayor. La primera parte de la película gira en torno a la imagen de una niña con una cometa que mira distraída hacia la parte oscura de la ciudad. Después, Verbeek nos cuenta la historia de la niña, cuyos padres regentan un restaurante y cuya mejor amiga está a punto de emigrar a otro país. La segunda parte de la película se desarrolla en Ámsterdam, en la propia casa de Verbeek, con un reparto compuesto por la novia del director y los conocidos actores holandeses Scholten van Aschat y Lineke Rijxman, que interpretan a los padres de Verbeek.

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El 17 de febrero, la Flatland Gallery de Ámsterdam inaugurará una muestra que reúne fotografías, extractos y objetos de la película. Verbeek habla con nosotros sobre el proceso de hacer arte.

Cineuropa: ¿Cómo surgió la idea de la película?
David Verbeek: La idea de una película semiautobiográfica surgió por razones prácticas. La idea original de la película surgió de mi fascinación por algunos lugares de Taipei. Quería indagar en mi interés por esos mundos subterráneos y expresar lo que se siente al caminar por esas calles durante horas, buscando imágenes y conociendo parte de las historias que se esconden detrás de ellas. Después, decidí que la película tenía que ser sobre la relación entre el artista y su obra.

La primera parte narra la dramática historia de la niña y cómo el fotógrafo capta fragmentos de esa historia. La segunda parte podría considerarse una reinterpretación de dicha historia, ya que el artista descubre la conexión con las experiencias y recuerdos de su niñez perdida. A las personas les suele gustar reflexionar sobre sí mismas. Esa es la idea general.  

¿Cómo conseguiste la financiación?
La financiación para la película vino de una empresa taiwanesa de aromaterapia. Se enteraron de esta idea hace cinco años en una exposición en el MOCA de Taipei. Me pidieron que rodase una película corporativa, que fue la película de baile Inmortelle, estrenada en el IFFR en 2013. Me dieron 300.000 € en tres años para hacer esta película. Queríamos hacerla en tres fases: escenas en Taipei, en Ámsterdam y las escenas en el avión y en la casa de mis padres. El rodaje era tan largo que el único personaje que siempre estaba presente era yo. Así que tenía sentido que fuese yo quien interpretase al artista. Decidí prestar atención a todos los detalles sobre mí mismo y sobre mi vida para asegurarme de que todo tuviese sentido. 

Dirigirme a mí mismo fue complicado, en especial las escenas sin antagonista. Tenía que hacer varias tomas para ver qué apariencia tenía en diferentes poses. Cuando creía que tenía una mirada neutra, en realidad, parecía enfadado. Me llevó varios días conocerme a mí mismo. Por fortuna, tuve el asesoramiento de actores con mucha experiencia y también de mi director de fotografía, Morgan Knibbe, que es un director excepcional.   

¿Podrías contarnos más sobre el trabajo de Knibbe?
Morgan grabó prácticamente todo, salvo las tomas del avión y de la casa de los padres. Le ofrecí trabajar conmigo después de ver su documental Those Who Feel the Fire Burning. Él tiene una forma de pensar muy visual, así que yo quería comprobar si podíamos rodar esta película de forma experimental y si saldría algo completamente nuevo de esta colaboración. Durante el rodaje, intentamos cosas nuevas sin saber cómo saldrían. Es bueno que a él no le asuste experimentar, ya que algunos directores de fotografía temen por su reputación si una toma no es técnicamente perfecta y eso puede dificultar mucho el rodaje.

¿Quién se encargó del sonido?
Taco Drijfhout, que colaboró en Those Who Feel the Fire Burning, fue quien creó el paisaje sonoro misterioso y expansivo de mi película. Él no estuvo mientras yo rodaba las escenas de Taipei, así que viajamos juntos seis meses después. Alquilamos bicicletas y recorrimos las calles con el equipo de grabación. Tuvo que ser raro: dos hombres altos, montados en bicicletas pequeñas, transportando unos palos largos. También pasamos varios días en el estudio de sonido, grabando todo tipo de instrumentos para la escena del desfile. Básicamente, creamos nuestra propia biblioteca de música clásica china.

¿Qué puedes decirnos de la exposición de arte basada en la película?
La película todavía no ha encontrado distribuidor en Holanda pero el material gráfico se exhibirá en la Flatland Gallery de Ámsterdam. Es un camino que quiero recorrer. Como es complicado encontrar distribución para cines, quiero que la película forme parte de una obra de arte mayor: fotografías, instalaciones, una página web y demás. Hice lo mismo con Full Contact [+lee también:
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y creo que supuso un impacto similar para la película. 

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(Traducción del inglés por Carolina Benítez)

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