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CANNES 2018 Quincena de los Realizadores

Jaime Rosales • Director

“Resulta muy difícil complacer al espectador”

por 

- CANNES 2018: El cineasta barcelonés Jaime Rosales regresa a la Quincena de los Realizadores con Petra, tragedia impactante que cuenta con un elenco magnífico

Jaime Rosales • Director
El director Jaime Rosales, durante el rodaje de Petra (© Wanda Visión)

Jaime Rosales (Barcelona, 1970) conoce bien la maquinaria de un magno certamen como el Festival de Cannes: por quinta vez presenta en la Croisette (esta vez en la Quincena de los Realizadores) uno de sus films. Se trata de Petra [+lee también:
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, un drama familiar, violento y contundente, que protagonizan Bárbara Lennie, Álex Brendemühl y la gran Marisa Paredes.

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Cineuropa: ¿Supone Petra un cambio respecto a tus películas anteriores?
Jaime Rosales:
Sí, un cambio conceptual: hay películas mías cuyo núcleo tenía un tema y a partir de él buscaba una forma, y aquí la he diseñado en torno a la idea del espectador. ¿Qué espectador me interesa y qué le interesa a ese espectador? Hice su diseño para llegar a ese espectador y encontrar una forma fílmica adecuada a los temas que luego se van incorporando a la película. A nivel de presupuesto es parecido al de La soledad [+lee también:
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y además tiene sus particularidades estéticas, diferentes de las otras: en cada película busco una forma que le sea propia.

En el film, la cámara se va deslizando dejando espacios vacíos de actores, donde quien lo mira puede intuir una presencia fantasmal…
Efectivamente, a esa presencia fantasmal yo la llamaba angelical: es como un ángel que va observando lo que les pasa a los humanos, porque tiene una característica mixta, de este mundo y de fuera de él. Posee una mirada emotiva pero al mismo tiempo es externa y no interviene en el destino de las personas. Toda la película está definida desde esa mirada que técnicamente está resuelta con planos-secuencias de steadycam y en 35mm-cinemascope.

También el sonido incide en ello, con una voz a capela…
Exactamente. Esa idea de subjetividad, esa presencia que asiste al drama está también marcada desde el sonido, con esa música empleada cual presencia, que anticipa o sanciona, pero no subraya una emoción.

No enfatiza una tragedia de aroma griego, con todos los ingredientes: desde un demiurgo cruel hasta un hijo justiciero…
Sí, Petra, desde el punto de vista dramático, posee dos raíces: la idea de esa chica que busca al padre desconocido y luego toda esa estructura clásica  que se encuentra a partir de la muerte de su madre, con ese posible padre, una especie de personaje mitológico griego con una gran capacidad de destrucción. En mis películas, yo encuentro dos fuentes de inspiración: el cine clásico norteamericano y el cine europeo moderno, pero en su evolución actual, el americano se ha ido a un extremo de entretenimiento demasiado banal, como le pasa a la saga Star Wars, y al europeo le pasa lo contrario, pues tira hacia una radicalidad y opacidad excesivas, incluso en Godard; te encuentras con films excesivamente densos. Puede haber un espectador para quien el cine sea placentero y fascinante, pero también quiera interpretar, pero de forma relativamente fácil. Y me están gustando las interpretaciones que se hacen de mi película, pues no se repiten los temas: he conseguido que mi obra se interprete de maneras variadas.

En ese trabajo de interpretación de Petra tiene un peso importante su original estructura, dividida en capítulos que, además, adelantan la acción…
Es muy difícil complacer al espectador, porque si le das demasiado, rechaza la película por fácil, y si le das demasiado poco, también lo hace, por opaca. Le has de dar suficiente, pero no demasiado, y ese equilibrio es difícil de encontrar. En esa arquitectura influye el guion: en lugar de hacer algo demasiado previsible, rompemos la linealidad, lo que ya requiere un esfuerzo de interpretación, pero también lo estimulamos: anticipamos en esos titulillos lo que va a pasar, pero no siempre. El público disfruta de ese juego del gato y el ratón, muy difícil de poner en obra para que sea satisfactorio. Eso ha requerido 20 versiones de guion y el rodaje también ha sido complicado, buscando movimientos de cámara que asimismo sorprendieran. Se trataba de encontrar algo que activase la inteligencia del público, pero que no se convirtiera en algo similar a subir el Himalaya.

En el casting de Petra has mezclado actores profesionales con otros que no lo son… ¿Con ello buscabas empatía o naturalidad?
El actor natural es espontáneo y tiene mucha verdad sorpresiva, pero no tiene la eficiencia del profesional. Con la mezcla de los dos buscaba que se contagiaran los unos de los otros de las virtudes recíprocas: conseguir más eficiencia en el natural y esa naturalidad en el profesional. Llevarlos a la misma línea: era un gran reto y creo que finalmente están todos ecualizados. Hubo una escena donde había uno profesional junto con un natural que no logró ese paralelismo, pues uno estaba muy bien y otro mal. Desentonaba tanto esa escena en el conjunto de la película… que decidimos eliminarla del montaje final.

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