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SAN SEBASTIÁN 2018 New Directors

Celia Rico Clavellino • Directora

"La película nace de un malestar"

por 

- SAN SEBASTIÁN 2018: La sevillana Celia Rico Clavellino presenta en New Directors su primer largo, el muy íntimo y personal Viaje al cuarto de una madre, con Lola Dueñas y Anna Castillo

Celia Rico Clavellino  • Directora
(© Lorenzo Pascasio)

Hasta hace poco Celia Rico Clavellino hizo casi de todo, desde escritura de guiones a ayudante de producción y hasta de dirección con Claudia Llosa en No llores, vuela [+lee también:
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. Y aunque dirigió el cortometraje Luisa no está en casa en 2012, hasta ahora no se había atrevido con la ejecución de un largo: su ópera prima se titula Viaje al cuarto de una madre [+lee también:
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, la interpretan maravillosamente Lola Dueñas y Anna Castillo, y se ha estrenado en la sección New Directors del 66° Festival de San Sebastián.

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Cineuropa: ¿Por qué rodarla en un pueblo de Sevilla cuando solamente hay una escena que transcurre en una calle anodina, que no identificas con ningún lugar?
Celia Rico: Imagínate cómo tuve que defender el hecho de trasladar todo el equipo hasta mi lugar de nacimiento cuando luego no rodé apenas en exteriores... ¿Para qué hemos venido aquí? Se preguntaban algunos... y luego se dieron cuenta. Aparte de que quería que Lola Dueñas aprendiera a coser con mi madre, viniera a mi casa y trabajara en su taller, también deseaba que todos se sentaran en la mesa camilla, pues casi nadie del equipo sabía lo que era eso... Quería que conocieran cuál es la relación que tengo con mi familia y mi entorno, y esa cosa contradictoria del pueblo, porque allí, cuando vas, la gente te quiere mucho, te cuida y está pendiente de ti, hasta que llega un momento en cual te empiezas a agobiar: eso lo vivieron las actrices, sobre todo Anna Castillo, algo que fue fundamental, porque ellas son muy distintas de los personajes, así que esa vivencia me ayudó a construirlos con ellas, preparándolos durante casi dos meses. Mezclamos la vida y la ficción antes del rodaje, para que luego todo eso estuviera ya construido. Y las lecturas de guion las hicimos alrededor de una mesa camilla, comiendo las rosquillas que hacen mi madre y mi tía.

Se podía haber titulado entonces Viaje alrededor de una mesa camilla...
Sí, eso me recomendaron en Berlín, pero no suena muy poético; pero sí, la película es un viaje alrededor de una mesa.

¿Nace el film de esa claustrofobia que se siente a veces en las poblaciones pequeñas?
Hay muchas cosas personales y nace de lo que he vivido y sentido, pero no es una película autobiográfica, aunque un autor se escribe a través de los temas que aborda. El film parte de un malestar: me encuentro en la frontera de ser hija y poder ser madre; eso me coloca en un lugar para asomarme como hija pero con la pregunta de qué es una madre y quién hay detrás, y qué dejamos de ser cuando somos madres, a qué renunciamos por ser madre y cómo podemos volver a ser aquello una vez que ya no nos necesitan. También parte de ese momento cuando decides marcharte de casa: uno se va con ilusión y no sabe qué va a pasar, te asomas a un abismo. Y esas decisiones marcarán el resto de tu vida: yo me fui y soy feliz, y cuando visito a mi familia echo de menos estar sola, porque hay momentos en que te agobia, pero hay una contradicción muy fuerte, porque cuando estoy lejos me siento culpable por no dedicarle tiempo a mis padres. Yo no tengo a veces tiempo para ellos, pero ellos paran su tiempo por ti: es imposible corresponder a eso y quizás la respuesta está en que no les tenemos que responder.

El arraigo quizás no sea tan importante.
Dicen que después de cinco años fuera de casa, ya las raíces se vuelven muy frágiles. Yo, cuando voy a ver a mis padres, quiero estar todo el tiempo con ellos: como si quisiera recuperar algo que ya no es posible hacerlo, como esa protección. Te empiezas a preguntar qué pasará cuando falten, porque aunque no estén presentes en tu vida diaria, uno parece que está protegido simplemente porque existen. Y... ¿dónde recolocas ese amor cuando ellos falten?

El espejo que son los padres también aparece en tu película.
La película al principio marca mucho la distancia generacional: la madre ha dejado de ser un modelo para esa hija y la madre quiere tener a su hija cerca, pues tiene miedo de quedarse sola y le busca un trabajo allí mismo. He intentado dignificar la profesión de modista/costurera y no la rechazo, pero sí rechazo el no tener espacio para construirte, conocerte y saber cuál es tu vocación. He intentado tender un puente, porque aunque ocupemos un rol, cuando te colocas en el del otro y te toca ser padre, te das cuenta de que no somos tan distintos. Si eliminamos los roles y se da una relación más de tú a tú, se salvan esas distancias generacionales... que no son tantas.

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