email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

SAN SEBASTIÁN 2018 Competición

Isaki Lacuesta • Director

“Trabajar y convivir con otra gente me parece maravilloso”

por 

- SAN SEBASTIÁN 2018: Isaki Lacuesta regresa a la sección oficial del certamen vasco con Entre dos aguas, suerte de continuación de su anterior La leyenda del tiempo

Isaki Lacuesta  • Director
(© Lorenzo Pascasio)

Aquellos chavales que protagonizaron, en 2006, La leyenda del tiempo vuelven a ser epicentro de la mirada del gerundense Isaki Lacuesta en su nuevo film, Entre dos aguas [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Isaki Lacuesta
ficha del filme
]
, que ha competido en la Sección Oficial del 66º Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El director, que ya ganó hace siete años la Concha de Oro con Los pasos dobles [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
, recibe a Cineuropa en la terraza del hotel María Cristina, donde se alojan los nombres más rutilantes del certamen vasco.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Cineuropa: ¿Qué tiene ese sur al que regresas con este film?
Isaki Lacuesta:
Llegué a Cádiz por primera vez en 2002 y me fasciné con aquel mundo que no conocía, que no era el mío. Como espectador, y como director, me gusta mucho del cine descubrir lugares y culturas, porque nuestra predestinación social es muy fuerte: estamos determinados a estar con gente que habla, folla y se viste como nosotros, y gracias al cine puedes ver como espectador, y luego como cineasta, que te puedes meter en otras pieles, como si fueras un actor: trabajar y convivir con otros me parece maravilloso. Cuando rodamos La leyenda del tiempo ya tuvimos la fantasía de que sería un proyecto a largo plazo: yo pensaba en ese tipo de películas como las de Truffaut con Jean-Pierre Léaud. Ese retrato del tiempo es muy natural en el cine: también está en John Ford, a través de cuya filmografía ves a John Wayne envejeciendo. Así que plantamos semillas entonces: escenas que rodé pensando volver a ellas en el futuro. Con Isra y Cheíto, aquellos entonces adolescentes, he mantenido la amistad y cuando pasó el tiempo suficiente nos dimos cuenta de que había elementos narrativos potentes, con dos aguas: la historia del traficante y del militar, en lo que se han convertido al ser adultos. Y al saber que Isra iba a ser padre, decidimos rodar el nacimiento de su hija Manuela: estuvimos varias semanas esperando que naciera, con todo el equipo desplazado a Cádiz, por eso ha sido ésta la escena más costosa de mi vida.

¿Entonces, cuánto hay de ficción y de realidad en la película?
Es un film de ficción: todo está puesto en escena e interpretado, aunque hay hechos muy cercanos a las vidas de ellos o que les ha pasado a gente muy próxima. Es ficción, pero en un código muy realista. Cuando la hacíamos, intentamos que ese código pasara por transmitir al espectador la sensación de que no está escrita, ni actuada, que no existe iluminación, ni hay figurantes y de que están sucediendo cosas improvisadamente delante de la cámara: trabajamos muy duro para que eso fuera así y lo llevamos al extremo del realismo.

¿Pero rodar en celuloide, y no en digital, no dificultó esa cercanía?
Formaba parte del trabajo: La leyenda del tiempo la rodamos en digital porque no hubiera sabido hacerlo entonces de otra manera. Y creo que el formato, de forma inconsciente, transmite al espectador la situación de temporalidad. El digital no existía hace años y el celuloide da una textura más ambigua, por eso usé esto ahora, porque da la sensación de estancamiento vital. Al haber aprendido más sobre el oficio y como los actores están más acostumbrados a la cámara, me apetecía rodar en cine ahora: esa textura intemporal contrasta cuando, por ejemplo, hablan por un teléfono móvil.

¿Cómo preparaste a estos chicos para que pudieran interpretar a los protagonistas?
El trabajo empezó ya en La leyenda del tiempo: cuando hicimos el casting eran dos chavales con gran potencia, pero actuaban muy mal. Fuimos aprendiendo juntos en un largo proceso: para Isra y Cheíto fue su primera película y el equipo también aprendió lo importante que era el cine. Todo aquel aprendizaje está también en esta nueva película. Hicimos mucho ensayo, pero no para fijar un guion, sino para cambiar cosas si fuera necesario en el rodaje, buscando la forma de actuación y puesta en escena más natural. Hasta Isra aprendió aspectos técnicos en aquel rodaje, porque tiene curiosidad y es muy trabajador: él es un gran actor, posee físico y debería trabajar más en el cine.

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Lee también