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SAN SEBASTIÁN 2018 Zabaltegi-Tabakalera

Xacio Baño • Director

“No quería hacer lo que había hecho en los cortos, sería defraudarme a mí mismo”

por 

- SAN SEBASTIÁN 2018: El realizador gallego Xacio Baño, una de las voces más reputadas en el mundo del cortometraje en España, nos descubre los secretos de su primer largo, Trote

Xacio Baño • Director
(© Lorenzo Pascasio)

El nombre de Xacio Baño ha sonado con fuerza en el circuito festivalero de cortometrajes en los últimos años. Hemos aprovechado su paso por la sección Zabaltegi-Tabakalera del 66° Festival de San Sebastián para hablar con él sobre Trote [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Xacio Baño
ficha del filme
]
, su primer largometraje, un estimulante trabajo en el que explora nuevos registros formales y temáticos.

Cineuropa: Te estrenas en el largo con una película en gallego, con una forma de narrar poco convencional. ¿Como se saca adelante un proyecto así?
Xacio Baño: Con confianza, yo creo que con un trabajo bien hecho en los cortos primero, que ayudó a que la gente se fijase en mí. Por ejemplo, en este caso con Frida Films, fueron ellos quienes se interesaron por mí. Me preguntaron qué tenía escrito, les hablé del proyecto y les gustó. Además, esta es una peli pequeña, para hacer rápido sin mucha financiación, y se colocó primera en la línea de salida.

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En la película tu cámara está permanentemente encima de los actores, ¿cómo afecta esto a tu forma de trabajar con ellos?
Lo primero que tuve que hacer fue generar la confianza necesaria. Esto tiene que ver con abrirse como cineasta, como persona, explicar los motivos y los porqués de esta película. Decirles yo soy esto, quizás no es algo a lo que estéis acostumbrados pero vamos a ir por este camino. Ellos confiaron y todo funcionó. A la hora de rodar decidí eliminar las miradas, el pathos, lo que nos da la conexión emocional directa. Cortar muchas veces por la nariz, la cabeza, dejar solo cuerpos. Quería fijarme en el movimiento del cuerpo, el ritmo de las pieles y los huesos al moverse.

Sin embargo, con los caballos pasa lo contario, hay una mirada de un caballo que es la mirada más potente de la película. ¿Qué intención esconde esa mirada?
John Berger decía en un ensayo titulado Por qué miramos a los animales, que cuando miramos a los ojos de un animal directamente reconocemos que somos la misma cosa, el mismo modelo de existencia. Queríamos jugar un poco con eso en la película, esconder los ojos del animal, hay perros y caballos en la película, pero solo al final vemos el ojo del animal mirándonos de tú a tú. Jugar con equilibrarlos con la mirada, darle esa cualidad casi humana al caballo más que a los personajes.

La película habla de una familia pasando un momento muy duro, pero nos priva de ver los momentos más dramáticos. ¿Por qué decides dejar esos espacios en blanco?
Porque creo que todo eso distraería el discurso de la película. Decidimos esconder desde el guion ciertas partes del drama, comenzar con una película ya en camino, centrada en los personajes más que en la acción, todo lo que sea potencialmente dramático esconderlo del primer plano y guardarlo para la parte animal de los personajes, cuando ellos conectan con el instinto. Con esos huecos pretendía que el espectador que quisiera entrar al juego que proponemos se mantuviese alerta.

El recorrido internacional de la película hasta el momento está siendo considerable, ¿cómo lo valoras?
Yo estoy muy feliz con la película, estoy muy feliz de que me hayan dejado jugar. Muchas veces ante una ópera prima lo más lógico es asegurar, hacer lo que sabes, yo tenía claro que ese no era mi camino. No quería hacer lo que había hecho en los cortos, sería defraudarme a mí mismo. Que ahora la película viaje a Locarno, a San Sebastián… es una forma de reafirmar que hay que apostar por tu mundo, uno no puede tener miedo a mostrarlo.

En cuánto a los proyectos de futuro, ¿en qué trabajas ahora?
Primero estoy con un cortometraje sobre unas cartas de la Guerra Civil. Un tío bisabuelo mío estuvo un mes en la guerra con diecisiete años y murió en el frente, en Teruel. En ese tiempo envió seis cartas que son parte de su legado. Es una indagación en mi tema preferido, que es la memoria. En breve voy a ir a Teruel para ver dónde murió, porque está todo muy difuso. También está la intención de contrastar la realidad con la imagen de héroe que se creó en mi familia. Hay algo de cuento en la historia que me atrae mucho, cómo se crea la leyenda.

Después trabajo también en un largo de ficción, Ana y el futuro, que conecta con la emoción. Es una película más ambiciosa presupuestariamente. Trata de una mujer que vuelve a la ciudad donde creció después de ocho años para enfrentarse a su pasado y sus errores. El tema principal es el perdón y el derecho a equivocarse. Ahora estamos buscando la financiación y cerrando el guion. Después de Trote me apetece hacer una película que busque una conexión más directa con el espectador, que sea un poco más amable con él.

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