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ZÚRICH 2018

Annabel Jankel • Directora

“Esta película no podría haber sido hecha por un hombre”

por 

- Después de su estreno mundial en Toronto, hablamos con la londinense Annabel Jankel sobre Tell It to the Bees, su primera película desde Super Mario Bros., del 1993

Annabel Jankel  • Directora
(© Zurich Film Festival)

Dirigida por Annabel Jankel y protagonizada por Anna Paquin y Holliday Grainger, Tell It to the Bees [+lee también:
crítica
entrevista: Annabel Jankel
ficha del filme
]
se basa en la novela homónima de Fiona Shaw. Situada en la Escocia de los años cincuenta, se centra en la relación prohibida entre dos mujeres: la joven madre Lydia (Grainger) y Jean (Paquin), que regresa a la ciudad que la rechazaba para hacerse cargo de la consulta de su padre. Cuando se mudan juntas después de que echen a Lydia de casa, la repentina decisión levanta sospechas. La película tuvo su estreno internacional en Toronto y ahora se proyecta en el Festival de Cine de Zúrich.

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Cineuropa: Tu película se sitúa en una comunidad aislada en la Escocia de los años cincuenta. ¿Crees que las relaciones entre personas del mismo sexo siguen estigmatizadas?
Annabel Jankel:
Depende del país, pero pienso que pueden seguir siendo un problema potencial en las comunidades pequeñas. A lo largo de los años, las mujeres han estado viviendo juntas y manteniendo relaciones románticas de manera muy discreta, bajo la apariencia de una simple amistad, por ejemplo. Solo es realmente ahora, más o menos en la última década, cuando las personas se han empezado a mostrar mucho más abiertas al respecto. Pero creo que aún hay muchos prejuicios. Al comienzo de la historia, solo vemos esta comunidad tan cerrada pero, al final, vemos a dos mujeres que se han embarcado juntas en un viaje. Quería contar una historia de amor, no una llena de violencia y sufrimiento.

Después del éxito de la serie The L Word, algunas personas afirmaban que el público general solo podía aceptar los romances homosexuales si sus protagonistas eran increíblemente guapos. ¿No te daba miedo seguir la misma tendencia?
Esa es una pregunta interesante, y realmente no me la he planteado. Creo que me centraba más en la vulnerabilidad de los actores. Buscaba esa capacidad de exteriorizar ciertos sentimientos. Anna y Holliday son dos actrices excepcionalmente buenas. Anna es de Nueva Zelanda, está casada con un británico y vive en Los Ángeles. En muchos aspectos se siente una total forastera. Y Holliday tiene una tremenda capacidad de empatía. Siempre te hace querer protegerla. Juntas son la combinación perfecta. 

Actualmente se está hablando sobre lo que pueden aportar las mujeres directoras. ¿Piensas que esta película es diferente porque era una mujer la que llevaba el timón?
Pienso que esta película no la podría haber hecho un hombre. Por supuesto que no puedo hablar en nombre de todos los hombres, pero no creo que a un director le hubiera interesado la materia prima. Esta película se centra totalmente en las mujeres, y yo veía la escena de sexo como una manifestación de la ternura y la amistad que ha dado lugar a esta atracción sexual. No quería que fuera sugerente, solo intentaba mostrar la intimidad entre estas dos personas. Dicho esto, no pensaba en si lo contemplaba desde una perspectiva femenina o masculina; lo contemplaba desde la perspectiva de los personajes. 

Tres personajes, en realidad. El pequeño hijo de Lydia, Charlie, interpretado por Gregor Selkirk, también intenta entender constantemente qué está ocurriendo a su alrededor.
Lo miramos todo desde la confusión de este niño, que intenta entender el sexo. No solo intenta entender el sexo, lo que ya hubiera sido lo suficientemente malo en los cincuenta, sino también lo que está ocurriendo entre su madre y esa otra mujer. Navega entre secretos y mentiras, e intenta descubrir qué es un secreto y qué una mentira. 

Esas escenas que has mencionado antes, de la intimidad cada vez mayor entre la pareja, están hechas de forma muy sutil. He oído que en el guion estaban descritas hasta el ultimo detalle.
Lo importante de esta relación es que no solo cruza la barrera del género, porque son dos mujeres, sino que también cruza la barrera entre clases, que sigue siendo muy importante en Reino Unido. Ves cómo una mujer de clase media alta comienza una relación con la trabajadora de una fábrica. ¡Eso era inaudito! Quería mostrar todas las etapas hasta que por fin llegan al momento en el que pueden tocarse de verdad. Hay una escena en la que están tomando el té y una de ellas desea tocar a la otra pero no consigue atreverse. Es algo muy íntimo. O una en la que están en el lago y quieren abrazarse, pero no reúnen el valor para llegar tan lejos. Debía ser un proceso lento. Pero, como espectador, notas esa agitación.

(Traducción del inglés por Marina García Gómez)

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