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Peter Brosens, Jessica Woodworth • Directores

"Puede que no sea 1939, pero estamos viviendo en una época muy extraña"

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- Hemos entrevistado a los directores Peter Brosens y Jessica Woodworth en el rodaje de su nueva película, The Barefoot Emperor

Peter Brosens, Jessica Woodworth • Directores

Octubre de 2018. Un equipo de rodaje ocupa un gran número de habitaciones del Hotel Carmen, el único que hay en la isla de Brijuni (Croacia), que tiempo atrás fue la residencia de verano del mariscal Tito; aún puedes sentir su presencia rondando por cada esquina y cada recoveco de la isla. Es ahí donde Peter Brosens y Jessica Woodworth están rodando The Barefoot Emperor, la continuación de su alocado y poético documental El rey de los belgas [+lee también:
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. El rey (Peter Van Den Begin) está de vuelta junto a su círculo de confianza (Lucie Debay, Bruno Georis y Titus de Voogdt) y dos extravagantes nuevos reclutas: Geraldine Chaplin y Udo Kier. Entrevistamos a los directores, que nos cuentan un poco más sobre su singular proyecto.

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Cineuropa: ¿Cómo surgió la idea para la secuela de El rey de los belgas?
Jessica Woodworth:
Estábamos de vacaciones en Brijuni antes de ir al Festival de Venecia con El rey de los belgas. No teníamos ninguna intención de hacer una secuela, pero nos abrumó el toque anticuado que tiene todo allí, además de la fuerza del espíritu de Tito. La isla es un lugar clave que han visitado algunas de las figuras históricas más importantes a nivel mundial. Fue muy inspiradora. Sentíamos cómo el cine estaba vivo en esta isla.
Peter Brosens: Fue la residencia de verano de Tito durante años, y también la de unos cuantos grandes líderes mundiales, incluido el propio rey de los belgas, Gandhi y Che Guevara. Sabían que a Tito le encantaban los animales, así que le llevaban animales exóticos como regalo. Esa es la razón por la que ahora puedes cruzarte tanto con cebras y llamas como con burros. ¡Toda la isla parece un set de rodaje al aire libre! Así que esa es la razón, y también está la importancia histórica de la isla, obviamente.

La nueva película no solo trata de Bélgica, sino de toda Europa.
J.W.: Esta es la historia que se necesita contar ahora, la historia de Europa. Es lo que nos interesa, lo que nos preocupa y lo que nos afecta. De hecho, la historia nos resulta muy verosímil: un país pequeño, Bélgica, colapsa y arrastra a toda Europa. Nos encontramos en un momento potencialmente complicado. Es necesario que nos hagamos estas preguntas dentro de este contexto. Puede que no sea 1939, pero estamos viviendo en una época muy extraña.

¿Cómo se ha ido desarrollando el personaje de Nicolás II en las dos películas? Lo dejamos siendo rey y ahora es emperador.
J.W.:
Nicolás II no se contenta con vivir de forma pasiva; afronta grandes retos. Podría darles la espalda, pero queríamos que tomara el poder, con fuerza y honradez, y con la voluntad y la capacidad de hacer el bien. A lo largo de la historia, muchos líderes han ayudado a la gente a alejarse de su lado oscuro. Aunque sea incompetente como emperador, no deja de ser un personaje inspirador que tiene potencial para volverse importante; y una de las claves para ello es ser capaz de tomar distancia y observar la condición humana desde la lejanía.

¿Hay un cambio de tono entre las dos películas?
P.B.: Hablamos de un tema cada vez más serio, pero la película sigue siendo algo satírica.
J.W.: El lenguaje cinematográfico también es muy distinto en esta película porque ya no se trata de un documental. Ya no tenemos restricciones visuales en cuanto al escenario, ¡sin contar las que impone la propia isla!

¿Cómo surgió la coproducción?
P.B.: En realidad, la primera película fue el punto de partida para una coproducción entre la Bélgica francófona, Flandes y Bulgaria, ya que fue allí donde la grabamos. En esta ocasión rodamos en Croacia, pero todo funcionó tan bien con el equipo búlgaro que queríamos mantener la misma atmósfera, en especial desde que contamos con el apoyo del Centro Nacional de Cine de Bulgaria. También recibimos ayuda del Centro Nacional de Cine de Croacia, además de la que nos brindaron en Bélgica. Es una creación colaborativa, ¡lo europeo por excelencia! Es también una manera de ver lo bonita que puede ser Europa, y eso es muy valioso teniendo en cuenta la situación actual.

(Traducción por Marina García Gómez)

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