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BERLÍN 2019 Competición

Roberto Saviano • Escritor

"Cuanto más quieren que me calle, más hablo"

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- BERLÍN 2019: Cineuropa ha entrevistado al escritor italiano Roberto Saviano para hablar de la película La paranza dei bambini, la nueva adaptación de una de sus novelas

Roberto Saviano  • Escritor

Estrenada mundialmente en la competición principal de la Berlinale, la cinta de Claudio Giovannesi La paranza dei bambini [+lee también:
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se basa en la novela del mismo nombre de Roberto Saviano, que coescribió el guion con el director y Maurizio Braucci. Bajo protección policial desde 2006, el autor del fenómeno global Gomorra [+lee también:
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ha decidido centrarse esta vez en seis chicos de Nápoles que poco a poco se unen a las filas del crimen organizado.

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Cineuropa: Entre otros cambios, en la película los menores protagonistas parecen mucho más vulnerables y simpáticos que en el libro. ¿Por qué?
Roberto Saviano: Es interesante que lo digas, porque en los libros, los vemos como niños, y duermen con una pistola debajo de la almohada en una habitación diminuta junto a sus padres. Yo mismo he visto muchos cadáveres cuando era niño, pero no me daba miedo; te hacía sentir como un adulto. Debo haber visto decenas de ellos. Tenía un juego con mis amigos: intentábamos adivinar qué habían comido. Si te disparan en la barriga, se puede oler. Un disparo en la cara quiere decir que has traicionado a alguien; un disparo en la cabeza, que eres respetado. En la película, intentamos mostrar cómo crecen estos chicos. Decidimos centrarnos en ese momento específico porque ahí es cuando toman una decisión que es irreversible, uno no se puede echar atrás.

Nadie les pone pegas. En el caso de Nicola [interpretado por Francesco Di Napoli], su madre acepta su nuevo "trabajo" sin ningún atisbo de duda. ¿Querías hacer hincapié en esto?
No hay adultos en este mundo. No hay estado, instituciones... Nada. En algunas zonas, así es como funciona. Pero cuando piensas en lo que cuenta hoy en día para un padre o una madre en lo que respecta a sus hijos, lo único importante es que ganen dinero. Esa es la prueba de que por fin lo están "consiguiendo", y por eso la madre se calla, porque trae dinero a casa. Decidimos que no saliera ningún padre para subrayar la completa falta de autoridad y modelos. Estamos hablando de un barrio en el que no hay muchas posibilidades, un lugar en el que no puedes conseguir una hipoteca para comprar un piso, un lugar en el que los niños no van al colegio porque no les garantiza conseguir un trabajo en el futuro. Y es un lugar en el que el salario medio es de 50 euros a la semana, si tienes suerte, y 25 si no la tienes. No importa que seas mecánico, repartidor de pizzas o peluquero.

¿Crees que las redes sociales han cambiado a la mafia? En La paranza dei bambini, vemos cómo los chicos publican fotos y aprenden a cargar armas viendo tutoriales de YouTube.
Efectivamente, es la Camorra 2.0. Antes, la regla era que debías ser conocido y respetado localmente y ser un completo desconocido fuera de tu esfera de influencia. Ahora, si no estás en las redes sociales, no existes. Prefieren dejar huellas que la policía puede investigar a quedarse fuera de Facebook, por ejemplo. A estos chicos les importan tres cosas: el dinero, los seguidores y su apariencia. La escena en la que miran un tutorial y aprenden a usar un arma es real, eso sucede de verdad. Comparten enlaces parecidos, y luego publican vídeos de sus tiroteos en WhatsApp.

Escribiste Gomorra en el 2006. ¿Ha cambiado algo desde entonces, aparte de tu propia situación?
No lo sé, pero lo que sé seguro es que la gente está mucho más concienciada. Y esa es en parte la razón por la que todos me odian tanto. También me odian en Alemania; he estado diciéndoles a los periodistas que allí también existe la mafia, pero no parecen querer oírlo. Mi ambición era difundir la verdad; por eso estoy aquí, y por eso escribo estos libros. Pero no ha merecido la pena, y me he dado cuenta demasiado tarde. Ahora, lo que me motiva es un sentimiento que no es tan noble: la venganza. Cuanto más me quieren silenciar, más hablo.

Vivir bajo protección no es vida. No es un privilegio, es un drama. No puedo esperar a que termine. Cuando vuelvo a Nápoles, paso el tiempo en la cárcel, hablando con gente, y en los juzgados, asistiendo a juicios. Echo de menos andar libremente por la calle. Dicho esto, tengo suerte, al contrario que Daphne Caruana Galizia y Jan Kuciak [periodistas asesinados]. 

(Traducción del inglés)

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