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KARLOVY VARY 2019 East of the West

Martti Helde • Director de Scandinavian Silence

“Si tienes todas las posibilidades, herramientas y elecciones creativas del mundo, no es exactamente un proceso creativo”

por 

- El director estonio Martti Helde habla sobre el reto de hacer su segundo largometraje, Scandinavian Silence, que se proyecta en la competición East of the West del Festival en Karlovy Vary

Martti Helde  • Director de Scandinavian Silence

Se ha esperado con muchas ganas el segundo largometraje del director estonio Martti Helde desde que In the Crosswind [+lee también:
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cosechó un éxito rotundo en la ruta de festivales de cine, con galardones en Gotemburgo, Tallin, Pekín y Varsovia. Tras estrenarse en su país y proyectarse en Shanghái, Scandinavian Silence [+lee también:
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acaba de estrenarse en Europa en el Festival de Cine de Karlovy Vary, concretamente en la competición East of the West.

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La película está protagonizada por Reimo Sagor y Rea Lest –que actualmente son estrellas consolidadas en Estonia, con Lest seleccionada este año para el programa europeo EFP Shooting Stars– como dos hermanos que se encuentran conduciendo por los páramos nevados mientras van desvelando los secretos de su pasado. Rodada desde diferentes perspectivas, la película se desarrolla en largas secciones, en las que un personaje habla mientras el otro permanece callado. Le preguntamos a Hilde sobre los retos al hacer este film y la necesidad de que los actores guardasen silencio.

Cineuropa: Se ha explorado anteriormente la idea de observar una historia desde diferentes perspectivas en películas como Rashomon y El club de la lucha. ¿Hubo algún referente del cine que te inspiró para Scandinavian Silence?
Martti Helde:
Personalmente no tuve influencias directas. Me intrigó la oportunidad de ver una historia desde diferentes perspectivas, ya que no se nos suele presentar esta oportunidad en el arte. Pensé que este enfoque y este medio podrían ofrecer una objetividad para que el espectador crease sus propios vínculos con los personajes. Es como una invitación para que la audiencia participe también.

Tus últimos films, tanto largometrajes como cortometrajes, han sido en blanco y negro. ¿Qué te atrae al hacer este tipo de películas?
A menudo me han preguntado lo mismo, y de momento, no tengo una respuesta específica. Cuando creo mis obras, me aproximo a ellas a través del medio. Percibo la película como un todo y su forma va antes que el resto. Para mí, el medio audiovisual y la imagen son un reflejo del contenido, y ambos cobran vida independientemente del otro.

¿Cómo fue el proceso de selección para Rea y Reimo como protagonistas?
Estaban en la escuela de teatro y cuando les contacté resultó ser su primer proyecto en el cine. Hicimos una especie de trailer con ellos, allá por 2012 o 2013. Quería conmigo a gente que ya había trabajado junta antes. Los años pasaron y se hicieron famosos, para Reimo fue su primera película y para Rea su segunda, pero como tardó 3 años, el resto de películas salieron antes que esta. Pensé en la posibilidad de cambiar de actores. Al final, decidimos que, ya que habían estado con este proyecto desde el principio y estaban tan implicados, no valía la pena destruir todo aquello. Habían estudiado juntos e incluso cumplían años el mismo día del mismo año... Así que se conocían bastante bien. Eran algo inquietos.

¿Fue difícil para ellos? Pedir a los actores que guarden silencio a veces les suena a sacrilegio…
Fue difícil para ambas partes porque al final te quedas sin ideas y físicamente, no tienes ninguna forma de expresarte, quizás solo los ojos o las manos. Quitas toda la distensión y las posibilidades. No obstante, para mí es liberador. Si tienes todas las posibilidades, herramientas y elecciones creativas del mundo, no es exactamente un proceso creativo. Si eliminas la mayoría de las opciones, es muy fácil dejarte llevar y ser libre en esas circunstancias. Me gusta este tipo de presión.

Dado que gran parte de la película fue rodada en un coche, también debió de ser difícil, físicamente hablando…
Técnicamente, fue bastante difícil. Los actores estaban dentro de un coche, que estaba encima de un tráiler. Incluso a nivel físico, fue dificilísimo como director porque estaban dentro y solo podía verlos con el monitor. Conducíamos detrás del coche principal, así que me encontraba a unos 100 metros, con la imagen llegando de forma remota. Se tardó alrededor de una hora para hacer una toma.

Hay momentos en los que tenéis planos extensos y grandilocuentes para los paisajes de inverno. ¿Por qué añadir estos, en contraste con el sentimiento íntimo y pequeño del film?
Todas las escenas con la naturaleza y los planos aéreos se incorporaron mucho después porque a mitad del proceso, vimos que la película se estaba haciendo bastante claustrofóbica. Nos dimos cuenta de que necesitábamos contrarrestarlo.

(Traducción del inglés por Mar Muñoz Lorente)

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