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Paco Plaza • Director de Quien a hierro mata

"Necesitaba urgentemente hacer esta película"

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- Paco Plaza estrena en España su nueva película Quien a hierro mata, un contundente thriller vengativo y existencial que no deja indiferente, protagonizado por Luis Tosar y rodado en Galicia

Paco Plaza • Director de Quien a hierro mata

El cineasta valenciano Paco Plaza presenta en esta charla su nuevo largometraje en solitario tras la fama obtenida por la saga de terror REC (dos de cuyas entregas dirigió junto a Jaume Balagueró, y él firmó la mejor, la tercera, [REC]3 Génesis [+lee también:
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) y el éxito de su anterior Verónica [+lee también:
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. Ahora abandona el confort del género de miedo para darle una nihilista vuelta de tuerca al thriller con Quien a hierro mata [+lee también:
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, película arrolladora y brutal, filmada en Galicia y protagonizada por su más famoso rostro cinematográfico, Luis Tosar.

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Cineuropa: ¿Cómo aterriza Quien a hierro mata en tus manos?
Paco Plaza: Era un proyecto al que había dicho que no varias veces, porque se me fueron cruzando por el camino otras películas; pero desde que leí el guion hace años, no conseguía sacármelo de la cabeza. Es mi primera película que no es un proyecto personal mío, pero necesitaba hacerla. Cuando leí el argumento, me pareció tan bueno que sentí la necesidad de hacerla, porque habla de las decisiones correctas y equivocadas, y de la fuerza del destino, como cantaba Mecano. Emma Lustres, de Vaca Films, me ofreció el proyecto hace bastante tiempo pues tenía mucha fe: ella tenía la visión de que yo hiciera esta película, cosa que le agradeceré eternamente; y es que nunca había leído un guion escrito por otros con el que sintiera esa urgencia por rodarlo y ese deseo de contar su historia. Y pensé que el personaje que interpreta Luis Tosar poseía un arco que no es habitual, con esa cualidad de ser encantador e hijo de puta. Por todo esto, me parecía que este proyecto era un gran desafío.

¿El guion estaba finalizado cuando te llegó?
El corazón de la historia era tan potente que funcionaba fenomenal. Luego entró Jorge Guerricaechevarría a hacer más versiones, a trabajar conmigo en pulir algunas cosas y hacerlo más a mi gusto, pero la primera versión de Juan Galiñanes ya era apasionante, con un final impactante. Yo creo que el cine es básicamente alimentar al espectador: como público no valoro si una película me gusta o no, me da igual, porque me gustan películas muy malas y me aburren otras buenísimas, pero hay algo importante: el cine nos alimenta de imágenes y de sensaciones únicas. Me motiva mucho intentar encontrar esas imágenes que el espectador va a recordar: las llamo imágenes-fuerza. En Verónica era el eclipse sobre el pecho de la niña y aquí es la imagen final y otra con dos acciones cruciales, en montaje paralelo. Estas dos imágenes potentísimas me empujaron a decidir rodar Quien a hierro mata, porque hay algo intrínsecamente cinematográfico en esos dos momentos.

¿Cómo fue el proceso de documentación, cómo te aproximas a ese mundo que aborda?
Estuve hace dos veranos en la zona, en Rías Baixas, y contacté con personas vinculadas, tanto con guardias civiles que se dedican a hacer operaciones antidroga como con gente del gremio, pero no quería caer en clichés peliculeros. Deseaba ver cómo es realmente ese universo y así ha quedado en la película: con depuradoras de marisco, gente en bares cutres, sus pueblos... Me interesaba huir de cualquier tipo de épica o de idealización de los narcotraficantes, porque es gente muy normal que tiene un negocio de mensajería, pero lo que transporta es cocaína. Yo deseaba que el film respirase mucho Galicia. Hubo opciones de estilizar de una manera más cinematográfica las cosas, pero me parecía que eso era traicionar a los personajes y a la historia.

Ya rodaste en Galicia Romasanta. ¿Cómo ha sido este regreso?
Soy medio gallego: mi madre es de Lugo. Y creo que Galicia es el mejor sitio donde he rodado nunca: por su gente, el equipo, la comida, los paisajes… Es un sitio muy agradable para filmar con una climatología especial: empiezas la escena con sol, luego llueve, luego sale el sol y vas haciendo una especie de puzle. Es un sitio que transmite magia: intenté que esa mirada fascinada estuviera en Quien a hierro mata.

Todo el mundo en España y Sudamérica se sabe de memoria esa canción de Julio Iglesias que suena en Quien a hierro mata.
Esta canción se la cantó mi padre a mi madre cuando nació mi hermano mayor, cuando llegó al hospital y ella estaba con el niño recién nacido: si pones en una película cosas que a ti emocionalmente te sacuden, algo de eso se transmite. Cuando metí en Verónica el tema Maldito duende de Héroes del Silencio había dudas si usarla o no, y un día el productor, Enrique López-Lavigne, me dijo: “Cada vez que oigas la canción, te va a gustar tanto que dentro de 30 años te volverá a gustar y fliparás”. Y así es: como hurgar en el subconsciente del espectador. Genera una complicidad con el público como de pertenencia. Creo que por eso me gusta tanto usar música pop española en mis películas, porque estoy contando una historia que nos atañe a todos: la memoria común que tenemos quienes compartimos una cultura y una generación.

El sonido de la película te transporta también, algo que hiciste ya en Verónica
El sonido es el 50% de la película y en este caso, como en [REC]3. Génesis y Verónica,  he podido trabajar con Gabriel Gutiérrez, que es un artista y entiende que al espectador la imagen le entra por los ojos, pero el sonido le entra por detrás del cerebro. El sonido cuenta cosas de una manera mucho más sutil, haciendo inserción en la mente del espectador: el sonido ilustra lo que hay en pantalla y su capacidad evocadora es increíble; en esta película el sonido es el ruido interior del personaje protagonista: lo que está sonando en pantalla no es lo que estás viendo como espectador, sino la percepción de la realidad que tiene Mario, el personaje central. La frontera entre el sonido y la música en este film es muy difusa. Hay escenas en las que hemos utilizado la banda sonora de una manera poco convencional, con instrumentos arcaicos, como la zanfoña. Hemos trabajado mucho el sonido y creo que ha valido la pena.

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