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VENECIA 2019 Fuera de Competición

Alex Gibney • Director de Citizen K

"Pensé que la historia de Khodorkovsky podía ser una oportunidad para hablar sobre cómo funciona el poder en Rusia"

por 

- VENECIA 2019: El documentalista Alex Gibney habla sobre Citizen K y cuenta a Cineuropa un puñado de historias rusas en el Festival de Cine de Venecia

Alex Gibney  • Director de Citizen K

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es una referencia a Mikhail Khodorkovsky, que ganó miles de millones en los años noventa y acabó en la cárcel por orden del presidente Putin, durante su purga contra los oligarcas que compraron las empresas públicas rusas tras la caída de la URSS. El documentalista Alex Gibney, que ha recibido múltiples premios a lo largo de su carrera, utiliza a Khodorkovsky para mostrar cómo el presidente Putin subió al poder y consiguió echar raíces en el mismo corazón del Kremlin. Citizen K [+lee también:
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ha sido proyectada en la sección fuera de competición en el Festival de cine de Venecia.

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Cineuropa: ¿Cuándo decidiste hacer una película sobre Mikhail Khodorkovsky?
Alex Gibney: Dos de mis productores lo habían conocido, y se preguntaban si me interesaría hacerlo. A causa del hackeo ruso durante las elecciones de Estados Unidos de 2016 y la obsesión posterior, el tema me interesaba mucho. Lo cierto es que sabemos bastante poco de la Rusia postsoviética. Así que pensé que esta historia podía ser una forma de hablar sobre cómo funciona el poder en este país.

Y, sin embargo, no entras en detalle sobre el hackeo de las elecciones.
Creo que lo menciona brevemente, pero decidí mantenerme alejado de este tema a propósito. Mucha gente está creando trabajos sobre el tema, puede que yo mismo lo esté haciendo, pero en Citizen K me parecía más interesante centrarme en la propia Rusia.

¿Intentaste entrevistarte con Putin?
Lo intenté. Me reuní con Dimitry Peskov, su portavoz, y solicité una entrevista con Putin, pero fui rechazado.

¿Crees que Khodorkovsky es honesta en la película?
Creo que es honesto, aunque tal vez no esté dispuesto a explorarlo todo cómo habríamos hecho nosotros. Fue una parte muy importante de la década de los noventa en Rusia, y dice cosas muy instructivas. Deja claro que el sistema de préstamos a cambio de acciones era injusto. Pero, para él, ese era el juego. También fue interesante escucharle hablar de Gennady Zyuganov, el candidato comunista que compitió contra Yeltsin en las elecciones de 1996. En un momento dado Zyuganov le dijo: “no te preocupes, encontraremos la solución; aunque la industria no sea tuya, te dejaré gestionarla”. La reacción de Khodorkovsky, según nos explicó, fue hacer todo lo posible para impulsar a Yeltsin, que ganó esas elecciones. Por lo tanto, a su manera, fue muy franco sobre cómo funciona el poder en Rusia.  

La película muestra cómo Putin se enfrentó a los oligarcas para ganar popularidad. Muestra bastante simpatía por el Putin de los años 90. ¿Por qué?
Cuando empecé a preparar la película, no creí que mostraría esta otra cara. Lo que me resultó fascinante cuando viajábamos lejos de las grandes ciudades, a lugares como Siberia, es ver lo popular que era Putin. No realizamos ninguna encuesta formal; simplemente recorríamos las calles y hablábamos con la gente, con o sin las cámaras encendidas. Y la gente decía cosas como “Putin es nuestro hombre, va a hacer que Rusia sea grande de nuevo”. Me pareció fascinante. Fue una de las cosas que me parecieron más contradictorias, por lo que creí importante incluirlo en la película. En ella hay algo sobre Putin como político.

La película sugiere que debido a cómo nació el capitalismo la existencia de Putin, o alguien como él, era inevitable.
Putin cogió el capitalismo y le dio la vuelta. Lo utiliza como una herramienta de propaganda increíble. Incluso hoy, la gente odia a los oligarcas, así como la época dorada de estos. Putin utiliza el recuerdo de los noventa para alimentar el odio hacia estos hombres poderosos, pero al mismo tiempo dirige una especie de capitalismo mafioso que es una “oligarquía 2.0”. Hay otro grupo de oligarcas. Y eso forma parte del increíble juego de Putin: mientras perpetua la oligarquía, distrae a las masas señalando a los viejos oligarcas. 

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(Traducción del inglés por Raúl Alcantarilla)

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