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SAN SEBASTIÁN 2019 Competición

Alejandro Amenábar • Director de Mientras dure la guerra

"Cambiar de ideas nos hace humanos"

por 

- Alejandro Amenábar regresa al cine de recreación histórica con Mientras dure la guerra, donde revive un momento político crucial de la historia de España en el siglo XX

Alejandro Amenábar  • Director de Mientras dure la guerra

Alejandro Amenábar (Santiago de Chile, 1972) vuelve al cine histórico con Mientras dure la guerra [+lee también:
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, donde recrea el enfrentamiento que vivió el escritor y filósofo Miguel de Unamuno contra los militares de Franco, en Salamanca. Charlamos con el músico y cineasta en San Sebastián, donde se celebra la edición número 67 de su festival.

Cineuropa: ¿Cómo surgió tu acercamiento a la figura de Unamuno, personaje central de tu película?
Alejandro Amenábar: Lo que allí sucedió era algo que desconocía y me sorprendió porque yo, como toda mi generación, había estudiado a Unamuno en la Universidad. Entonces empecé a investigar y conocí todo el posicionamiento de Unamuno, desde el golpe de estado hasta el día del discurso en el Paraninfo, y me pareció un arco dramático tremendo: alguien que ha sido padre de la República se rebela contra ella, apoya inicialmente el golpe, luego intenta hablar con Franco para evitar la irracionalidad de la guerra y al final estaba tan desencantado que acaba explotando. Todo esto era una gran historia.

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Pero cambiar de ideas... ¿es de sabios o de pusilánimes?
Cambiar de ideas nos hace humanos y nos hace aprender. En el momento en que estás sujeto a dudar y a empaparte por lo que dice el otro, eso propicia cualquier encuentro y logro en la sociedad: con la persona que habla y, por supuesto, defiende sus ideas, pero está dispuesta a aprender de las de otro. La gente que no se mueve de su pedestal y no va a cambiar, hay poco que hablar con ella, pues no puedes conectar.

De alguna manera, ¿siempre has intentado hacer reflexionar con tu cine, como ya hiciste con Ágora [+lee también:
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?

Creo que sí. Estoy haciendo examen de conciencia y recuerdo que cuando empecé en la Facultad, me planteaba el cine de un modo muy mercenario: quería hacer cualquier cosa que tuviera que ver con el mundo del audiovisual y punto. Tesis, de 1995, nace de una época cuando en la televisión generalista había mucha telerrealidad, con historias de crímenes como el de Alcácer: eso estaba muy presente en la película. Y así en casi todas, incluso en Regresión [+lee también:
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, donde se habla de cómo nos creamos nuestros demonios y eso puede volver fanática a mucha gente. Y Ágora, por supuesto, sobre los ciclos históricos que vuelven a repetirse, con la razón contra la violencia: eso también lo tienes aquí, en Mientras dure la guerra. O sea, va a resultar que soy un Pepito Grillo y yo no sabía.

A nivel de producción, ¿ha sido tan complicado este último film como Ágora?
No hay gran diferencia. Siento que cuando conduces un barco más grande tienes más marineros en quienes delegar, pero el barco lo manejas igualmente. El cambio sustancial en Mientras... -la película que he rodado en más absoluta libertad, incluida la de conciencia-, es que hacía 15 años que no filmaba en español, con lo cual pude expresar más deprisa mis ideas, pero en conclusión es lo mismo.

Vuelves a componer la banda sonora. ¿Por qué?
En Ágora y Regresión fueron otros los músicos, porque quise abrirme a otras perspectivas y sensibilidades, y aprendí mucho de ellos. En este caso pensé que si no me lanzaba yo, probablemente me daría pereza el resto de mi carrera escribir la música. Por otro lado, llevaba tan interiorizada la película y la música dentro de la cabeza, que decidí sacármela poniéndome al teclado. Componer la música permite que la película tenga una cierta unidad: es un elemento más que siento como mío propio.

Es nuestra historia reciente, del siglo pasado, la que se narra en tu película...¿crees que interesa igualmente fuera de España?
Hace unos días, cuando mostramos la película en el festival de Toronto, tuvimos el público ideal para hacer ese test: un país joven como Canadá, anglosajón y al que esta trama le puede parecer de una galaxia muy lejana, hace mucho tiempo. Creo que entendieron bastante bien el film, pero es verdad que hay algo que tiene que ver con la identidad de la película: cómo anima o fuerza a los espectadores a confrontar su identidad; eso sólo se puede percibir en toda su magnitud en España: esos planos con la bandera llenando la pantalla no tienen la misma significación en otro país como aquí, donde hay tanto conflicto con nuestros propios símbolos.

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