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Alexe Poukine • Directora de Sans frapper

"La mayoría de mis amigas me han dicho que han tenido una experiencia similar"

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- Cinergie ha entrevistado a la directora Alexe Poukine para hablar de su segundo largometraje Sans frapper, presentado en la competición del Visions du Réel

Alexe Poukine • Directora de Sans frapper

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, el segundo largometraje de Alexe Poukine, producida por Alter Ego y el CVB, se presentó este año en la competición oficial del festival Visions du Réel. La cinta, que se estrenará en Bruselas y Valonia en otoño, gira alrededor del testimonio de una mujer violada, centrándose en el relato de una muerte psicológica.

Cinergie: ¿Cómo surgió el proyecto?
Alexe Poukine:
Después de una proyección de mi primera película, Ada vino a verme para contarme su historia. Me dijo que había sido violada tres veces en una semana por un hombre al que conocía. Lo que más me sorprendió fue mi propia reacción. A pesar de considerarme feminista me di cuenta de que estaba siendo bastante escéptica con respecto a su historia. De alguna forma no encajaba con la imagen que tenía de una violación: crímenes que ocurren por la noche, a manos de extraños armados y peligrosos... Y también había ciertas inconsistencias en su relato. Finalmente entendí que se estaba disociando cuando hablaba de lo que había sucedido, pero es un concepto que yo no conocía en ese momento. No tenía la capacidad de comprenderla. Aún así, estaba obsesionada con su historia. Le pedí que me contase todo, lo cual hizo pacientemente, y grabé su testimonio a lo largo de dos años. Al mismo tiempo, leí mucho sobre el trauma, la disociación y el comportamiento de la memoria ante hechos traumáticos.

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¿Cómo se te ocurrió el formato de la historia, narrada por varias personas?
Al principio no sabía cómo contar su experiencia. No quería pedirle que hablase directamente a cámara, porque sentía que la naturaleza violenta de su historia crearía una especie de muro entre ella y los espectadores. De alguna forma también buscaba protegerme a mí misma. En la actualidad estamos rodeados por la idea de meritocracia; creemos que nos merecemos todo lo que nos pase. Es una de las grandes tragedias de nuestra sociedad. No queremos creer que algo tan horrible e injusto puede pasarnos a nosotros. Era consciente de las barreras que yo misma estaba creando para evitar ponerme en su lugar. Se trataba de un problema real de empatía. Sin embargo, cuando contaba su historia a otra gente, la mayoría de mis amigas me dijeron que habían experimentado algo similar, y que las reacciones de Ada no les sorprendían para nada. Creo que esa es la verdadera razón por la que hice esta película. Por otra parte, la mayoría de mis amigos varones decían que, si lo que Ada describía era una violación, entonces ellos también eran violadores. La sociedad tiene asumida la imagen de un violador como una especie de monstruo, sádico, pervertido e incluso con problemas mentales... Pero nada más lejos de la realidad. Mientras hacía la película conocí a varios hombres que habían llevado a cabo violaciones. Algunos de ellos eran encantadores, ¡incluso podrían haber sido mis amigos! Al cabo de un tiempo, me di cuenta de que el verdadero tema de la película era la empatía. ¿Cómo podemos identificarnos con alguien que ha vivido una experiencia así? Entonces le pedí a Ada que escribiera un texto, lo dividí en varias secciones y busqué a personas que pudieran interpretarlo y comentarlo. Quería que se pusieran en su lugar y que me contaran cómo se sentían. Curiosamente, al pronunciar en voz alta sus palabras, al asimilarlas, incluso las más escépticas llegaron a comprenderla, o al menos se sintieron conmovidas de alguna forma. Esto solo puede ocurrir si nos ponemos en su lugar.

¿Esperabas las reacciones que desencadenó?
Sí y no. Me preocupaba mucho causar daño y que algunas personas no pudieran soportar el proceso de grabación. Sabía que sería difícil para algunas de ellas, pero también elegí a personas que habían trabajado en lo que les había sucedido. La historia de Ada es increíblemente común, pero a muchas personas les parece extraordinaria, precisamente porque está muy lejos de la imagen típica que tenemos de una violación, y por eso es tan interesante. Lo cierto es que en el 80% de los casos la víctima conoce a su abusador, y un tercio de las violaciones ocurren dentro de la pareja. Me sorprendió mucho que la gente cuestionase por qué Ada volvía a ver a ese hombre, en lugar de centrarse en el hecho de que la había violado. ¡Hay una gran falta de educación en este tema!

(La entrevista completa en francés está disponible aquí)

En colaboración con

 

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(Traducción del francés)

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