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MIRADASDOC 2020

Miguel G. Morales y Silvia Navarro • Directores de De los nombres de las cabras

"Intentamos preservar en todo momento la libertad de la película"

por 

- Charlamos con los cineastas canarios Miguel G. Morales y Silvia Navarro, que proyectan su documental De los nombres de las cabras en el MiradasDoc

Miguel G. Morales y Silvia Navarro • Directores de De los nombres de las cabras

Charlamos con Miguel G. Morales y Silvia Navarro, que compiten en la sección nacional de la edición XIII del MiradasDoc con el documental –basado en materiales de archivo– De los nombres de las cabras [+lee también:
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ficha del filme
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, levantado desde la más rigurosa independencia para cuestionar la Historia local construida por quienes ostentan el poder.

Cineuropa: ¿Es ésta vuestra primera visita a este certamen?
Silvia Navarro:
Yo estuve antes con Miguel, con un cortometraje llamado Juana.

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Miguel G. Morales: Tuvimos entonces una mención de jurado y ahora, con la presentación del documental, ha habido mucha actividad y entrevistas.

¿Cual ha sido el recorrido previo de De los nombres de las cabras?
M.G.M.:
Ganó un premio en IndieLisboa, luego estuvo en Cerdeña, México y en dos festivales de Chile. De Zinebi, en Bilbao, pasó al de Gijón y a Novos Cinemas, en Pontevedra.

¿Tiene fecha de estreno?
M.G.M.:
El premio obtenido en Novos Cinemas implica el estreno en algunas salas de Madrid y Barcelona. También queremos estrenarla en salas de Canarias.

S.N.: Es una película pequeña, pero hay bastante interés y la gente demanda verla.

¿Siempre habéis trabajado juntos?
S.N.:
Desde hace cuatro años. Estábamos trabajando en El Hierro y empezamos a hacer piezas juntos.

M.G.M.: Cuando estábamos desarrollando los primeros cortometrajes, ya estábamos, de alguna forma, en el proceso de investigación del documental De los nombres de las cabras.

El título del film es sugerente, enigmático y llamativo a la vez.
S.N.:
Desde el primer momento que escuchamos el audio encontrado, donde un pastor enumera los nombres de sus cabras, nos pareció que abría vías para pensar sobre la clasificación infinita, esa búsqueda humana de nombrar, y también sobre quién archiva, representa y da palabra.Tras oír diez minutos de nombres de cabras nos parecía super sugerente: este delirio, esa ficción, esa búsqueda... Así que esa secuencia la teníamos clara: era intocable y central. Además, estuvimos trabajando desde el principio en la antropología física, en cómo se había construido un imaginario hacia las razas, y al final quedó plasmado esto muy bien: cómo se construye un imaginario antropológico y cómo éste permanece en nuestra manera de mirar.

El documental cuestiona la historia oficial.
M.G.M.:
Estudiando la figura del arqueólogo que aparece en el film, empezaron a abrirse temas y dudas que fueron armando las puertas que queríamos abrir.

S.N.: Teníamos interés en temas que tenían que ver con una revisión de la imagen del otro, esa otredaz que condiciona la imagen: los continentes llegan a las islas, escriben sobre ellas y las identifican, así se convierten en lo que los continentes desean de ellas. Miguel había hecho trabajos que tenían que ver tanto con autores como con reflexiones en torno al desarrollo de la imagen del canario, así que este proyecto nos venía fenomenal para abordar y dialogar sobre estos temas.

¿De dónde procede el torrente de imágenes y sonidos de archivo que empleastéis en la elaboración del documental?
M.G.M.:
Fuimos haciendo un primer montaje de imágenes seleccionadas que no sabíamos muy bien qué querían contar, pero teníamos la intuición de que podían funcionar dentro de ese relato de ficción que queríamos armar. Hemos visto fondos que van desde el origen del cine relacionado con las islas Canarias hasta de los años setenta: ficción, documental, archivos amateur, NODO... Asimismo manejamos las del propio arqueólogo que aparece en el film, quien estaba de alguna forma armando una narrativa inconsciente, en primera persona. Todo ello, unido a los archivos con intencionalidad política o religiosa, vinculados al poder, y a películas amateur, consigue una mezcla de imágenes con mucha magia.

Habéis incluido al montador Ivó Vinuesa como coguionista.
S.N.:
Hay que darle a la gente el lugar que habita dentro de un proyecto, porque fue un trabajo de una digestión bastante compleja, y el editor entendió perfectamente el carácter del documental.

Producir en Canarias: ¿es sencillo levantar proyectos aquí?
M.G.M.:
Llevo unos veinte años trabajando en el audiovisual y autoproduciéndome doce. Desde hace unos cuatro años se han restablecido ayudas institucionales aquí que llevaban nueve años sin existir. Ahora mismo, aprovechando la sinergias de los rodajes, hay un empuje que está apoyado por lo institucional, con autores y autoras muy interesantes. Desde el punto de vista de nuestra película, teníamos claro que debía ser independiente y pequeña, controlando muy bien su libertad, porque hay un montón de condicionantes -que tienen que ver con la producción y con la política- que podrían hacerlo derivar y que se perdiera entonces la esencia de la película: logramos implicarnos en muchas facetas de la película para, de este modo, preservar su libertad.

S.N.: También ahora hay aquí conversaciones abiertas desde las instituciones para que el público vea otro tipo de cine.

¿Algún proyecto nuevo, vinculado con las islas?
M.G.M.:
Me gustaría, en mayo, sentarme a escribir un largometraje de ficción: a ver si consigo el tiempo y el espacio para desarrollarlo.

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