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Alemania / Francia

Ulrike Ottinger • Directora de Paris Calligrammes

"A veces, incluso las piezas más bonitas no cabían en el mosaico completo"

por 

- Hemos hablado con la directora alemana Ulrike Ottinger con motivo del estreno de su nuevo documental Paris Calligrammes en su país

Ulrike Ottinger  • Directora de Paris Calligrammes

En la presente edición del Festival de Cine de Berlín, Ulrike Ottinger fue galardonada con el premio Berlinale Camera por su impresionante obra. Durante el festival, también presentó el documental Paris Calligrammes [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Ulrike Ottinger
ficha del filme
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, sobre su estancia en París en los años 60. La película, que deriva de una de sus exposiciones y de un libro homónimo, se estrena hoy en los cines alemanes. Es su 25ª película, si sumamos cortometrajes y largometrajes.   

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Nacida en Constanza, Alemania, en 1942, Ottinger trabajó como pintora y fotógrafa en París entre 1962 y 1968. Fundó el Visuell film club en Constanza en 1969 y lo presidió hasta 1972. También fundó Galeriepress, una galería de arte e imprenta. Vive en Berlín desde 1973. Además de hacer películas, también produce óperas y teatro, y tiene presencia en la escena artística internacional a través de sus exposiciones de fotografía.

Cineuropa: Paris Calligrammes es más directa que muchas de tus obras.
Ulrike Ottinger: ¿Te parece? Eso es interesante. Por supuesto, esta película es diferente a las anteriores porque trabajo con muchas citas —citas de películas y de otras obras— pero de alguna manera, cada una de mis películas es diferente. Creo que se debe encontrar la forma correcta de hacer cada película, y me pareció que esta historia necesitaba una narrativa larga. 

Generalmente, trabajo más con imágenes. Lo primero que hice fue la narración. Intenté recordar cómo me sentía en aquella época, algo que planteaba algunas preguntas: ¿Qué recuerdas? ¿Qué recuerdas con claridad o qué ves desde la perspectiva de tu experiencia actual que no viste en esa época porque eras muy joven? Para mí, fue muy interesante. Cuando hago películas, siempre me sorprende lo que es posible y lo que es imposible; y quizás la narración ha causado este efecto que tú llamas directo. 

A través de las imágenes, transmites una sensación impresionante de lo que era París entre 1962 y 1969. ¿Cómo elegiste esos elementos visuales?
El verdadero desafío fue encontrar elementos que pudieran mostrar un poco de la atmósfera de los años 60 en París. Había muchas cosas. Tuve que construir un mosaico muy específico, así que la edición fue difícil porque tenía montañas y montañas de material maravilloso, y tuve que decidir qué piezas dejar a un lado y qué piezas incluir. A veces, ni las piezas más bonitas encajan en el conjunto. Fue muy complicado, un desafío.

Los años no están en orden cronológico, sino en segmentos. ¿Por qué?
En mi película hay estaciones. Cuando era joven, me interesaba la dramaturgia asiática, la ópera, el baile y la música; y una de las dramaturgias más antiguas es la dramaturgia de las estaciones. Te da una sensación de orden, pero al mismo tiempo, eres libre. Me parece un estilo dramático excelente, y lo uso mucho en mis películas.   

La película es una mezcla de observaciones personales y políticas que parecen encajar en los capítulos, ¿era esencial combinar ambas?
Creo que no sólo soy una persona reservada, sino también alguien que vive con otras personas en sociedad, así que tengo que reflejarlo y hacer referencia a ello. También es un retrato de los intereses de un grupo de jóvenes artistas e intelectuales en el París de la época. Era una ciudad con muchos atractivos diferentes que se enfrentaba al fin del colonialismo en Argelia.

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(Traducción del inglés)

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