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Stefanía Thors • Directora de The School of Housewives

"Ya no nos damos tiempo a nosotros mismos para hacer las cosas"

por 

- Hemos hablado con la islandesa Stefanía Thors sobre su película The School of Housewives, la antigua institución formativa de su título y cómo suscitó su curiosidad

Stefanía Thors  • Directora de The School of Housewives

En su primer largometraje documental, que se estrenó a nivel mundial en el Festival de Cine Hot Docs, Stefanía Thors se adentra en The School of Housewives [+lee también:
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, que se fundó en 1942. Aunque los tiempos pueden haber cambiado, algunos siguen queriendo aprender cómo remendar su ropa o preparar la comida, sobre todo porque ha aumentado la preocupación por la sostenibilidad.

Cineuropa: “No hay nada interesante que contar sobre The School of Housewives,” afirma una de sus antiguas alumnas. ¿Por qué decidiste mostrar este lugar a pesar de que no se trata del Studio 54?
Stefanía Thors:
Vivía en la misma calle. Sentía curiosidad por descubrir qué era lo que se encondía dentro de aquel edificio; quería ver lo que hacían en él. Cuando mi amiga me habló sobre la escuela, la perspectiva que tenía de ella al principio era muy negativa. No podía concebir que existiera algo así a día de hoy. ¿Por qué las mujeres todavía necesitan aprender a cocinar y a limpiar? Sin embargo, cambié de idea una vez que comencé a hacer la película.

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, con Juliette Binoche, está ambientada en una institución similar, pero se centra más en sus aspectos opresivos, si bien se demuestra que estas “tareas” pueden producir satisfacción.
Esta escuela me apasionó. El simple hecho de estar allí era una especie de meditación: el tiempo se paraba. Se encuentra en el centro de Reikiavik, y por allí el ambiente es muy ruidoso con el tráfico y el transcurso de la vida cotidiana, pero una vez que entras en la escuela, sientes que estás entrando en otra dimensión. Estas alumnas hacen tantas cosas a lo largo de un solo semestre. Al cabo de un tiempo, ¡yo también me quería matricular!

Se llamaba The School of Housewives, pero en los 90 cambiaron el nombre por el de “home economics”. Traje el nombre antiguo de vuelta, también para captar la atención del público (Home Economics School no habría sido el más llamativo de los títulos). Estas chicas son muy felices viviendo allí. Se han hecho muy amigas y en el futuro siguen conservando estas amistades. Esto para mí es muy bonito. Muchas vienen a esta escuela porque sus madres y abuelas han estado aquí. Ahora ellas también quieren vivir esta experiencia.

Estas clases traen de vuelta un estilo de vida algo “retro” que, en verdad, parece muy acertado en la actualidad, como es el caso del empeño en evitar desperdiciar la comida.
No era consciente de este aspecto [respetuoso con el medio ambiente] hasta que comenzamos a editar, algo que sin duda no pretendíamos hacer en un principio. Todo se ha mantenido prácticamente igual desde que la escuela abriera, exceptuando algunos pequeños cambios. Por ejemplo: ya no usan musgo para teñir la ropa. Han vuelto a lo esencial; a aprender a ser autosuficientes también en lo referente al desperdicio de comida o a poder arreglar la ropa en lugar de ir a una tienda para comprar nueva. En mi opinión, esta escuela enseña aquello que deberíamos hacer en la actualidad.

Se advierte que el confinamiento, entre otras cosas, está haciendo que las mujeres vuelvan a estar en el hogar. ¿Crees que puede ser peligroso plantearse volver a una “época más fácil”? Entonces esto no era precisamente una opción.
Cuando era una niña, mi abuela me decía: “Las mujeres perdieron todo su poder cuando decidieron abandonar el hogar para trabajar”. Esto sucedía porque tenían todo el poder al mandar en casa. Creo que hay algo de verdad en ello, pero como bien has dicho, algunas no tuvieron elección: se esperaba que se quedaran en casa. Ahora, durante este confinamiento, todas hemos vuelto a casa; nos estamos ocupando de los niños. Sin embargo, hace ya 2 meses desde que estoy en casa, y puede que esta sea la primera vez en la que no estamos desperdiciando la comida. Puedes planificar las cosas con antelación. Antes estaba ocupada trabajando fuera.

¿Hacer la película te motivó a poner en práctica algunas de las cosas que aparecen en la misma en casa? ¿Incluso la tediosa plancha?
En cierto modo. Solía hacer pan de hoja con mi familia, tal y como hacen en la película. Era nuestra tradición navideña: mi madre y mi abuela lo freían. Era algo que solíamos hacer, pero ya no. El mundo está cambiando. Todo el mundo vive a un paso muy acelerado, así que aprendí que debía tomarme las cosas con un poco más de calma. Trabajamos mucho, también en esta industria, y en lugar de ello, tal vez podríamos estar en casa preparando comida, siendo creativos y, en ocasiones, sencillamente descansando. Ya no nos concedemos tiempo para hacer las cosas.

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(Traducción del inglés por Patricia Caravaca Blasco)

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