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HOT DOCS 2020

Eliza Kubarska • Directora de The Wall of Shadows

"En las montañas, todo es blanco y negro; solo en las zonas bajas tenemos una escala de grises"

por 

- Hablamos con Eliza Kubarska, alpinista experta y directora de la cinta seleccionada en Hot Docs The Wall of Shadows

Eliza Kubarska  • Directora de The Wall of Shadows
(© David Kaszlikowski)

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, que se presentó en la sección International Spectrum del Hot Docs, Eliza Kubarska vuelve al festival que le otorgó el Premio Especial del Jurado por su película de 2014 Walking Under Water. Ahora, centra su atención en una familia de sherpas, a la que se le pide que guíe a un grupo de alpinistas hasta la cima de la montaña Kumbhakarna, situada en Nepal, a pesar de que se trata de un lugar sagrado según las creencias locales.

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Cineuropa: En un momento determinado, alguien murmura: “Esta película no trata de escalar; trata de la gente”. Tú también eres alpinista, así que, ¿por qué te enfocaste en lo que sucedía entre bambalinas en lugar de en la expedición?
Eliza Kubarska:
Siempre hago eso. Llevo escalando más de 25 años. En un momento determinado, decidí comenzar a hacer películas, y como viajaba tanto por la escalada, comencé a hacerlas sobre montañas. La primera película en la que abordé esta temática fue What Happened on Pam Island, que se rodó en Groenlandia para facilitar las cosas, y en ella aporté pruebas sobre mi intento de alcanzar uno de los acantilados más altos del mundo con mi compañero, que ahora es mi marido. En realidad, fue una historia de amor. Después, en K2. Touching the Sky [+lee también:
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, hablé sobre los hijos de los alpinistas que habían fallecido allí, y ahora muestro esta expedición tan extrema desde el punto de vista de los sherpas. Llevan trabajando en el K2 más de 100 años y aun así no se les da reconocimiento. Decidí darles voz. No obstante, al final siempre surgen preguntas del tipo “¿por qué la gente va a las montañas?” o “¿por qué siempre asumen riesgos?”

Solemos creer que el que “conquista la cima” lo hace en solitario, así que, ¿este podría ser el motivo por el que no todo el mundo quiere hablar sobre la gente que hay detrás y que lo hace posible? Y, ¿quién considera que esto es un trabajo de verdad?
Tuve la suerte de revelar lo que piensan los sherpas de verdad. Por supuesto que costó mucho esfuerzo y tiempo (me tiré cuatro años haciendo la película). Los sherpas que aparecen en la película son del este de Nepal y no puedes pasarte por allí para tomarte un café, ya que para llegar a su pueblo, tuve que andar durante dos semanas soportando unas condiciones muy duras. Creo que apreciaron este hecho. Cuando por fin llegué a su pueblo y les expliqué lo que quería hacer, estaban ilusionados por participar. Los sherpas son gente muy acogedora y hemos basado nuestra relación en la confianza. Grabamos sus conversaciones privadas, que también versaban sobre cómo nos ven a los alpinistas. Creo que logramos hacer algo que nadie había hecho antes.

Su trabajo les origina un conflicto interno, una lucha contra sus creencias. La montaña que van a escalar es sagrada, pero a los alpinistas que aparecen en la película parece que no les importa.
Como alpinista, me doy cuenta de lo que ha sucedido en el Everest. Se han roto las reglas; la montaña más alta del mundo se ha convertido en Disneyland. Y eso que el Everest era la más sagrada de las montañas, ¡la Madre Tierra! Perdió su carácter sagrado y los sherpas no tuvieron más remedio que aceptarlo, ya que, a menudo, es la única fuente de ingresos que tienen. Mi intención era grabar el proceso por el cual una montaña pierde su “estatus”. Asumí que el Kangchenjunga era sagrado al tratarse de la tercera montaña más alta del mundo. No obstante, cuando llegué allí, me dijeron: “No, Eliza, ya no es sagrado. Solo lo es en la ladera que da a la India”. Sin embargo, Kumbhakarna sigue siéndolo, y cuando vi su pared norte de 3 000 metros de roca casi vertical, me dije: “No me extraña”. Es prácticamente imposible escalarla y, aun así, hubo una expedición que se dirigió allí. Como le dijo la mujer de un sherpa a su marido: “Escucha, Dios lo entenderá. Sabe que no tienes más remedio que hacerlo y que quieres criar a tu hijo”. Su religión se aproxima a aquello en lo que creo; su dios entiende a la gente. Esa es la cuestión; entonces, contemplamos este mundo y logramos apreciar los picos más altos. No obstante, esto conforma el reino de los dioses.

Desde mi punto de vista, el Kumbhakarna usó todos sus poderes para entorpecer el curso de esta excursión, incluso sembrando discordia entre los alpinistas. Nos ha hecho pasar un infierno a mí y a mi equipo. Fuimos a finales de febrero, porque cuanto más calor haga, más riesgo hay de que se produzcan avalanchas. Sin embargo, nadie se esperaba que acabásemos experimentando el invierno del Himalaya. Sí, seguro que el Kumbhakarna usó su magia. La gente se suele guiar por las emociones, y en las montañas, esto se acentúa aún más. Allí, mostramos nuestra verdadera cara. En las montañas, todo es blanco y negro; solo en las zonas bajas tenemos una escala de grises.

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(Traducción del inglés por Patricia Caravaca Blasco)

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