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HOT DOCS 2020

Magnus Gertten • Director de Only the Devil Lives Without Hope

"En la región en la que se ambienta la película, la esperanza está en las mujeres"

por 

- Hemos hablado con Magnus Gertten, el director de Only the Devil Lives Without Hope, una película que podría haber sido escrita por el propio John le Carré

Magnus Gertten  • Director de Only the Devil Lives Without Hope

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, que se llama así por un dicho popular de Uzbekistán, el director sueco Magnus Gertten revela la increíble historia de Dilya Erkinzoda, que se convierte en una activista por los derechos humanos después de que su hermano acabase en la prisión de Jasliq, más conocida como “punto de no retorno”. No obstante, incluso después de que obligaran a su hermano a firmar una confesión, ella sigue luchando por su libertad a pesar de sufrir una terrible traición. Hablamos con el director para conocer más detalles acerca de la película, proyectada en Hot Docs.

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Cineuropa: Cuando presentaste el borrador de la película hace dos años, no pudiste revelar muchos detalles acerca de la historia. ¿Esto se debió, principalmente, a motivos de seguridad?
Magnus Gertten: Conocí a Dilya en 2016, cuando todavía estaba en el poder el anterior gobierno de Uzbekistán. No era extraño que enviaran a sicarios. Por aquel entonces, ella vivía en Suecia bajo otra identidad, y solo tras la muerte de Islam Karimov, las cosas comenzaron a cambiar, por lo menos aparentemente, tanto para ella como para mí. Le pregunté si estaba preparada, y al principio estaba aterrada. Esto es lo que suele suceder en los documentales, pero se pasa con el tiempo.

Dilya quería darse a conocer, ya que era una forma de salvar a su hermano. Comenzó a desafiar al gobierno cuando tenía tan solo 20 años. Se podría decir que, de alguna forma, lo lleva en el ADN. Cuando le dijeron que su hermano no quería que siguiera con ello, nunca lo aceptó. La admiro muchísimo.

Su determinación parece casi sacada de un cuento de hadas: es como Gerda al tratar de encontrar a Kai en el palacio de la Reina de las Nieves. ¿Alguna vez te preguntaste qué es lo que le hacía seguir adelante?
Hay muchas razones, y una de ellas es bastante obvia: sus padres. La policía los interrogó: su madre tuvo un infarto y a su padre lo golpearon. Torturaron al amigo de su hijo delante de él. Me imaginó que Dilya pensaría: “Si no hago nada, no pasará nada”. Desde mi punto de vista, necesita crearse una nueva identidad; una que no tenga que ver con cuidar a los demás. En 2008, hice otra película en esa región (Long Distance Love), y sentí que la esperanza radica en las mujeres. Los hombres o bien meten la pata, o bien beben demasiado. En cambio, Dilya puede hacer algo al respecto.

Ser el que siempre tira del carro debe ser agotador, y eso sin tener en cuenta la súbita revelación de la película. Si fuera una ficción, los espectadores la tildarían de “poco realista”.
Llevaba como una década queriendo hacer una película en Uzbekistán. Mientras tanto, hice tres grandes películas en tres años: A Thousand Pieces [+lee también:
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y Becoming Zlatan. Esto supuso que a principios de 2016 estuviera agotado. Entonces, mi hermano enfermó. Lo hospitalizaron y murió esa misma primavera. Sencillamente necesitaba hacer algo.

Descubrí a Dilya, que estaba en Suecia y se dio a conocer gracias a Amnistía Internacional. No quería revelar su dirección, así que quedamos en una estación de tren y hablamos sobre su hermano. Pensé que nunca lograría financiación. Y, entonces, dijo: “Hay algo más”. Y me habló de su marido. Era de locos. Después de ello, tan solo le pregunté si todavía conservaba su vídeo de boda. Una vez que me imaginé a su marido, comencé a hacer la película.

No tratas de que la historia sea sensacionalista. La crudeza de la película es propia de John le Carré.
En un momento determinado, tuvimos que ir a Uzbekistán y atravesar el desierto para que pudiera ver esa “prisión del no retorno” con mis propios ojos. No obstante, no pudimos entrar. Así que faltó algo de material, pero siempre puedes centrarte en reconstruir o en escenificar las cosas. Esto se suele hacer en Estados Unidos, y a algunos les funciona. Tenía miedo de que a la gente no le gustara. Coincido en que hay algo de Carré en ella; ya me lo habían dicho antes.

Cuando comenzaste a hacer la película, ¿te marcaste un plazo en lo referente hasta cuándo ibas a seguir esta historia? Desconocías el resultado.
No tenía ningún plan, pero como director, siempre te debes desafiar. Si algo parece imposible, por lo general se trata de una buena señal. Esta vez, quería hacer algo diferente: un documental de arte y ensayo genuino. Estaba mentalizado de que esto llevaría tiempo. No obstante, me preocupaba el hecho de que llevábamos un año grabando y no sucedía nada relevante. Las cosas mejoraron más tarde; estábamos en la fase de edición cuando cerraron la cárcel.

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(Traducción del inglés por Patricia Caravaca Blasco)

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