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CANNES 2020

Charlène Favier • Directora de Slalom

"Tenía que dar voz a las historias"

por 

- CANNES 2020: La cineasta francesa Charlène Favier habla sobre su largometraje de debut, Slalom, una historia de abusos sexuales en el deporte de élite, etiquetada Selección Oficial Cannes 73

Charlène Favier  • Directora de Slalom

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, el primer largometraje de Charlène Favier, es una ficción que explora la búsqueda de la excelencia deportiva de una esquiadora adolescente (Noée Abita) dominada por su entrenador (Jérémie Renier). La película, que ha recibido la etiqueta Selección Oficial Cannes 73, se acaba de presentar en el Marché du Film Online.

Cineuropa: ¿Cuál es el elemento autobiográfico en Slalom, un relato muy creíble centrado en la “fábrica del deporte de alto nivel” con una relación de control entre un entrenador y una joven esquiadora?
Charlène Favier: Me dediqué al deporte de alto nivel y sufrí algunas formas de violencia y de control en la adolescencia, por lo que sentía una gran necesidad de hablar de ello. Había algo terapéutico en la escritura de la película. Después, elegí el esquí y la montaña porque yo crecí en Val d’Isère y me atraían los deportes de tabla. También pienso que la montaña se ha retratado poco y prefería contar esta historia en ese contexto más que en un gimnasio o en una piscina.

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¿Cómo construiste el guión?
El personaje de Liz es el hilo rojo. Yo tenía en la cabeza a esta chica de 15 años, un poco testaruda, que busca adrenalina. También está un poco abandonada pero tiene cierta madurez puesto que vive sola. Lo importante es que este personaje va por un camino de resiliencia. Cuanto más avanzaba en la escritura, más intensificaba la historia de su relación con el entrenador. Me interesaba la confrontación entre el adulto y la adolescente.

¿Cómo exploraste la zona gris del control progresivo?
Era esencial no hacer un relato maniqueo y caricaturesco porque yo no quería limitarme a dibujar el retrato de una víctima y de un verdugo. Fred, el entrenador, no es un abusador serial, no es un tipo que siempre se rodea de niñas. Es un hombre normal que quiere hacer las cosas bien pero que tropezará porque él mismo está atrapado en la trampa del sistema deportivo, en la frustración que puede provocar la competición, en las esperanzas que pone en Liz: todo esto lo supera y le impide ver los límites. Yo no quería que Liz fuese sólo una víctima, también quería mostrar que a veces en la adolescencia hacemos cosas que no son correctas, que podemos emitir señales que son malinterpretadas, aunque el adulto debe marcar los límites y es ahí donde Fred falla. Era importante contar una historia muy matizada y mostrar todas las ambivalencias y ambigüedades que podían motivar a los personajes.

¿Cómo se graba el esquí de alto nivel?
Quería grabar desde el punto de vista de Liz, que la cámara estuviese pegada a ella para que sea un relato íntimo, un viaje sensorial y no uno que juzgue a los personajes y tenga mucha perspectiva. Grabé el esquí de la misma forma que las escenas de sexo, con una cámara que va a buscar la emoción y la sensación, no una cámara factual en un plano muy largo que detalla la acción.

Desafortunadamente, los casos de abusos en el deporte de alto nivel son frecuentes desde hace algunos años. ¿Qué mensaje deseas enviar al abordar este tema?
Yo empecé a escribir la película en 2014, cuando entré en el taller de guión de la La Fémis, así que fue antes del #MeToo y de los últimos casos que ha habido en el deporte. Pero yo sabía que eso existía porque estuve bastante tiempo en el mundo del deporte cuando era muy joven. Y cuando evolucionas en ese ambiente, todo el mundo sabe que eso existe. Esas cosas se saben pero no se dicen. Yo tenía mi experiencia personal y también escuché muchos testimonios cercanos cuando estaba en ese mundo, que volví a investigar hablando con atletas jóvenes y con sus padres. Cuando escribía la película, estaba convencida de que había que liberar la palabra. Cuando las historias salen en la prensa, la realidad supera un poco la ficción y yo tuve la impresión de que lo que intentaba contar desde hacía tres o cuatro años cobraba vida. Por último, eso dio crédito a la película porque si hubiera salido antes de esos casos, quizás la gente hubiera preferido que permaneciera oculto. Es una película comprometida, de denuncia. 

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(Traducción del francés)

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