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España

David Ilundain • Director de Uno para todos

"Los adultos no sabemos qué pasa realmente en las escuelas"

por 

- El navarro David Ilundain cambia de tercio tras B de Bárcenas: ahora se introduce en el microcosmos de una escuela, donde David Verdaguer encarna a un joven profesor

David Ilundain  • Director de Uno para todos
El director durante el rodaje de Uno para todos

David Ilundain cosechó premios y alabanzas en 2015 con su primera película B (de Bárcenas) [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, en la que recreaba un polémico juicio contra la corrupción de la historia reciente de España. Ahora cambia de tercio con Uno para todos [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: David Ilundain
ficha del filme
]
, film que transcurre prácticamente en un colegio de pueblo, donde ejerce un profesor al que pone rostro el carismático David Verdaguer. Charlamos por teléfono con el cineasta, que se encuentra en su Pamplona natal.

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Cineuropa: Tu anterior largometraje rebosaba de adultos, ahora casi todos los que aparecen son niños.
David Ilundain:
Nos hemos encerrado en una localización también –antes en una sala de juicios, ahora una clase- que exige una mirada un poco voyeur, pues no acostumbramos a estar los adultos ahí y no sabemos qué pasa dentro de las escuelas. Los pequeños no nos cuentan todo lo que pasa allí, ni se comportan igual en ese lugar que con nosotros en casa; así que era un ejercicio de visualizar ese lugar vetado. Y no he considerado especialmente complicado trabajar con niños y tampoco es una cosa imposible (quizás le tengamos demasiado miedo), pero sí que es demandante: ellos te piden mucha energía. Quien tenga hijos sabrá que hay que estar muy encima: no puedes contar como con actores con formación, sino que aquí lo tienes que crear todo, pero también dan mucha gratificación, porque los niños se entregan, se meten en el papel, inventan en los ensayos, haciendo propuestas y chistes.

Muchos cineastas convierten el rodaje con chavales en una especie de juego…
En parte sí, pero aquí tengo que agradecer el trabajo de la coach del film, que hizo fácil que los niños llegaran al set concentrados y relajados, con una interacción estupenda entre ellos: fue un grupo bien avenido. Igualmente, yo les expliqué a ellos que esto no dejaba de ser un trabajo y que debíamos respetarnos mutuamente. Tenían once o doce años y se adaptaron perfectamente: sabían cuándo reírse y ponerse serios.

En tus dos films has rodado mayoritariamente en espacios cerrados.
Siempre me ha gustado que algo suceda en un solo sitio durante casi toda la película: me fascina conocer a fondo un microcosmos y me siento cómodo en esas circunstancias.

¿Es cierto que la historia de tu película está basada en un caso real?
Me he inspirado en un hecho: leímos hace cuatro años una noticia sobre un maestro joven que, en uno de sus primeros trabajos, en un pueblo de Aragón, se encuentra con que le faltaba un niño en clase porque estaba enfermo. Eso no estaba en el manual de instrucciones, en los protocolos ni en los apuntes estudiados durante la carrera: así que se tuvo que inventar qué podía hacer, aunque podía no haber hecho nada. Pero no se conformó y buscó qué hacer para que el chico ausente siguiera formando parte del grupo: ahí fueron muy importantes, mucho más de lo que pensaba, las aportaciones de los otros críos, que poco a poco, sin saber muy bien cómo, fueron encontrando la forma de -vía vídeos y blogs que íban y volvían de la casa del otro niño- mantener el contacto y transmitir lo que había en clase. Con lo cual se creó una dinámica virtuosa donde todos, como grupo e indiviualmente, mejoraban; mientras que a veces se tiende a pensar que si tienes a alguien que tira del grupo para atrás o necesita mucha atención, se van a quedar atrás los demás chavales y en este caso se demostró justo lo contrario: poner la fuerza en que alguien no se quede rezagado hacía que todo el grupo mejorara, y también individualmente.

En B hablabas de corrupción, con Uno para todos apuntas hacia los valores.
Hay cosas que hacemos muy mal, como esa mirada cínica hacia la realidad que socaba las ganas de cambiar porque ya estamos de vuelta de todo; sin embargo, aquella noticia que mencioné antes nos daba luz y cuando nos empeñamos en hacer las cosas bien, todo va a mejor. Efectivamente, me ilusionó poner el foco en la luz y en las ganas de mejorar.

¿Homenajeas en la película a algun profesor que tuviste de niño?
No homenajeo a nadie conscientemente, pero recuerdo que en primaria, con apenas seis años, un maestro joven nos hacía muchos juegos y nos cambiaba de sitio constantemente, demostrando que las cosas podían ser diferentes y no aburridas. En el instinto también tuve una profesora de teatro con la que mantengo amistad y, claro, son personas que en esos momentos son referentes que te cambian la visión y te dicen cosas diferentes, te ayudan a solucionar algo o a ver cómo afrontas algún problema. Esa persona se queda dentro de ti: es un poder y una gran responsabilidad de los profesores con los alumnos.

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