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VENECIA 2020 Fuera de Competición

Andrea Segre • Director de Venetian Molecules

“Los lugares me hablan de una manera completamente diferente”

por 

- VENECIA 2020: Entrevistamos a Andrea Segre, director de la película de preapertura del Festival de Cine de Venecia, el documental íntimo Molecole

Andrea Segre • Director de Venetian Molecules
(© La Biennale di Venezia / ASAC / Jacopo Salvi)

Una vez más, hemos tenido la oportunidad de entrevistar al director veneciano Andrea Segre  quien, después de Il pianeta in mare [+lee también:
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entrevista: Andrea Segre
ficha de la película
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, regresa a la ciudad de la laguna con nuevo documental, Molecole [+lee también:
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entrevista: Andrea Segre
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]
, que se proyecta fuera de competición como película de preapertura de la presente edición del Festival Internacional de Cine de Venecia.

Cineuropa: Antes de empezar a trabajar en esta película, estabas involucrado en otros dos proyectos: uno cinematográfico y otro teatral. Nadie podía predecir la pandemia. ¿En qué momento te diste cuenta de que estabas trabajando en otra película?
Andrea Segre: Cuando volví a mi casa, en Roma, desde Venecia. Al principio, cuando estaba en Venencia, seguí grabando lo que tenía pensado grabar, pero empecé a intuir lo que iba a ocurrir. Decidí parar, y le pedí a mi familia que se uniera a mí. De vez en cuando, salía con mi cámara e intentaba recopilar algunas notas, pero sin saber lo que estaba haciendo. Por supuesto, ya no estaba trabajando en los dos proyectos originales [uno de cine-teatro sobre las aguas crecientes de Venecia y un largometraje sobre turismo], que ahora he retomado, entre otras cosas. En este sentido, seguí grabando.

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Cuando volví a mi casa, en Roma, a principios de abril, empecé a mirar las imágenes y a pensar en lo que acababa de experimentar, sobre mi relación con la ciudad, con mi padre, con los silencios, los vacíos… Busqué los archivos personales de mi padre y empecé el viaje personal —y también psicológico— que se ve en la película. Empecé a trabajar con el editor a mediados de mayo porque no pudimos reunirnos antes. Fue una película que “surgió del agua”: involuntaria, bastante instintiva y desprovista de cualquier planificación racional.  

¿Qué fue lo más complicado?
Mi principal preocupación era comprender si tenía sentido que yo compartiera cosas tan personales sobre mí mismo. O, mejor dicho, si mis pensamientos podían extenderse más allá de mi propia experiencia y convertirse en una historia que, a través de la figura de mi padre, pudiera hablar de algo más. Esa era la pregunta más difícil de responder. La escritura y la edición también fueron un proceso delicado: la cosa más insignificante puede alterar el equilibrio.

¿Cómo fue trabajar en la música de la película con Teho Teardo?
Decidí trabajar con Teho Teardo en mis proyectos anteriores —y seguiré trabajando con él—, pero ya habíamos empezado a hablar de Venecia entre nosotros. Después, pasó lo que pasó y volví a Roma. Teho tiene un estudio cerca de mi casa, así que conseguí reunirme con él durante el confinamiento. Le llevé algunas de las imágenes que había grabado, le dije lo que me estaba pasando y él me sugirió que usara unas piezas musicales que ya había compuesto para otros proyectos. Le di su música al editor y la usamos para iniciar el proceso de edición. Más adelante, Teho empezó a mirar el material y a trabajar en la música original de la película, comenzando por las ideas que sacamos de las canciones ya existentes. Dicho esto, tengo que reconocer que los debates más intensos que tuve con Teho empezaron cuando le pregunté si podíamos grabar mi voz en su estudio. Cuando grabamos esa voz, ambos comprendimos hacia dónde iba la película.

¿Cuánto ha cambiado tu relación con la ciudad de Venecia después de todo esto?
Mucho. Sus lugares me hablan de una forma completamente distinta. La experiencia de esos días y esos momentos individuales me hicieron sentir muy diferente en cuanto a sus lugares, su identidad, la intensa relación entre la belleza de la ciudad y su fragilidad, sus miedos, la incertidumbre en cuanto a su futuro, las grandes incógnitas relacionadas con el impacto del turismo y nuestro deseo de seguir viviendo, pero de una forma que no esté basada en “usar” sus múltiples maravillas.  

Más allá de algunas referencias explícitaspienso en Camus, por ejemplo, ¿influyó alguna otra obra en la película?
Gun Island, de Amitav Ghosh (2019). Es una novela de un escritor indio que incluye fragmentos importantes sobre la relación entre la realidad y la ficción o, más bien, sobre hechos que van más allá de la vida real. Desde este punto de vista, el libro de Ghosh es una lectura muy interesante, y está parcialmente ambientada en Venecia.

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(Traducción del italiano)

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