email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

VENECIA 2020 Competición

Małgorzata Szumowska y Michał Englert • Directores de Never Gonna Snow Again

"Queríamos hacer una película que no puede ser clasificada"

por 

- VENECIA 2020: Hemos entrevistado a la polaca Małgorzata Szumowska y a su colaborador habitual Michał Englert para hablar sobre su cinta a competición Never Gonna Snow Again

Małgorzata Szumowska y Michał Englert • Directores de Never Gonna Snow Again
(© La Biennale di Venezia/Foto ASAC/G. Zucchiatti)

En la primera película que han codirigido oficialmente Never Gonna Snow Again [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Małgorzata Szumowska y Mic…
ficha del filme
]
, a competición en el Festival de Cine de Venecia, Małgorzata Szumowska y Michał Englert muestran a Zhenia (Alec Utgoff), un joven masajista de Ucrania que pasa sus días atendiendo a las necesidades de una comunidad privada. Utilizando, en fin, métodos más bien poco ortodoxos.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Cineuropa: ¿Pensasteis en películas de terror cuando os decidisteis por el aspecto de este vecindario gris, o en las habilidades de Zhenia? Me recordó a Get Out, por ejemplo.
Małgorzata Szumowska:
En realidad no, aunque varias personas en Venecia han sugerido que ven en ella elementos de cine de género. No la pensamos así, sin embargo. Pero diría que esta película se queda contigo; eso es lo que queríamos conseguir.

Michał Englert: Aunque también encontramos este sitio que daba un poco de miedo; existe de verdad. Intenta crear buenas condiciones para sus habitantes, la ilusión de una vida perfecta, y sin embargo para nosotros los síntomas de vida real era prácticamente invisibles. Queríamos hacer una película que no pudiese ser clasificada. No está claro si es una comedia, una película de terror u otra cosa. Espero que sea coherente, aunque construida eclécticamente, porque estamos canalizando todo lo que nos gusta en ella: ocultamos nuestras huellas y no lo explicamos todo, dejando mucho espacio para que el espectador haga su propia interpretación. Ha pasado un día desde su estreno, y mucha gente y periodistas vienen y nos dicen: “salí del cine ayer, ¡pero es hoy cuando estoy empezando a pensar en todo ello!”.

Zhenia es una figura muy misteriosa. No dice mucho, si no que vaga observando. Muy diferente de los locos residentes, que emanan frustraciones por todos sus poros.
M.S.:
No explicamos quién es. Hace el papel de una persona que no habla polaco demasiado bien, no lo entiende todo, y ese era también el caso para Alec. Decidimos hacerlo parte de su personaje. Está un poco ausente, un poco en otro mundo. Parece que escucha a esta gente, que mira a las profundidades de sus almas, pero no contesta.

Alec es un actor de un talento excepcional, que a pesar de ello ha trabajado sobre todo en producciones estadounidenses y, al principio, le costó adaptarse a nuestro estilo, basado en la improvisación y en pocos días de rodaje. Como dijo Janusz Gajos [legendario actor polaco] a cerca de trabajar con nosotros: “Me gustaba el hecho de que no sabía qué personaje iba a interpretar en 15 minutos”; a Alec no le gustaba. Se sentía incómodo, pero luego confió en nosotros, y lo conseguimos relativamente rápido.

M.E.: Además, por primera vez en su vida es el protagonista. Nuestra atención estaba siempre en él. De hecho, la película se hizo en dos partes, así que tuvimos algo de tiempo para analizar, porque nos va cambiar cosas sobre la marcha, eso es lo que hacemos. Małgośka y yo nos conocemos bien, así que no tenemos ni que hablar. Sabemos lo que hay que hacer. Los actores que han trabajado con nosotros lo saben también, pero para un recién llegado que no entiende el idioma bien del todo… chapó por Alec porque lo aguantó todo y nos dio una interpretación fantástica.

Esta historia podría tener lugar en otros sitios también, pero muchos han preguntado si es sobre Polonia. De hecho hay varios toques locales, como esta nueva obsesión por talar árboles...
M.S.:
Intentamos no limitarnos a un solo país, aunque varios periodistas han intentado ya reducirlo todo a esta dimensión sociopolítica. Este lugar simboliza Europa, más que Polonia. La tala de árboles es un problema polaco ahora mismo, eso es verdad, y está llegando a niveles absurdos.

Mostráis algo que conocemos muy bien: gente que se queja de los extranjeros, y añaden rápido que son “tolerantes, incluso muy tolerantes”.
M.S.:
Están completamente aislados. Cuando llevamos a cabo nuestra investigación, resultó que esto pasa a menudo en este tipo de comunidades. No se mantienen en contacto, compiten. Todo gira en torno a quién tiene el mejor coche, quién gana más dinero, qué casa está mejor equipada.

M.E.: Es la racha de los polacos: tengo que ser mejor que mi vecino.

M.S.: Pero también el resultado de un capitalismo agudo; ahora, hasta los niños son educados para ganar dinero, convertirse en abogados o banqueros. Todo tiene un objetivo. En realidad es inevitable que está gente acabe deprimida y empiece a abusar del alcohol, porque no puedes llenar tu vida con él.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés por Angélica Ramos)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Lee también

Privacy Policy