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SEVILLA 2020

María Pérez Sanz • Directora de Karen

"Buceo en lo cotidiano de las figuras míticas"

por 

- La cacereña María Pérez Sanz compite en Sevilla con su segundo film Karen, una intimista aproximación a la existencia cotidiana de la famosa escritora Isak Dinesen

María Pérez Sanz  • Directora de Karen

María Pérez Sanz (Cáceres, 1984) debutó en la dirección de largometrajes con el documental Malpartida Fluxus Village [+lee también:
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, rodado en su tierra natal. En esta ocasión ha regresado a Extremadura para filmar Karen [+lee también:
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, su particular retrato de la escritora danesa Isak Dinesen (pseudónimo de Karen Blixen), que protagoniza Christina Rosenvinge y que se ha estrenado mundialmente en la sección oficial del XVII Festival de Cine Europeo de Sevilla.

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Cineuropa: ¿Hay mucho amor por tu tierra en la película?
María Pérez Sanz: Sí, hay cineastas que hacen películas para viajar y yo las hago para volver a casa, pues aunque vivo en Madrid, hemos rodado en Cáceres: tengo algo dentro que me empuja a rodar allí. Está filmada en una finca de mi familia, muy cerca de Trujillo, y en el Parque Natural de Monfragüe, aunque el final está rodado en Kenia, durante un viaje que hice rastreando las huellas africanas de Karen Blixen.

¿Te fascinan los personajes desarraigados o que buscan su lugar en el mundo?
Me interesan las figuras que por algún motivo se cubren de leyenda o se vuelven míticas. Me gusta bucear en lo cotidiano: en mi película hay mucho de eso, pero al final aparece el mito, como en mi anterior film. En un proyecto que tengo en marcha, protagonizado por conquistadores, también hay algo de eso: intento despojar al mito de todas sus capas, pues eran unos chavales con una vida complicada, que nunca habían visto el mar pero iban a embarcar para irse a América.

Claro, todos son humanos...
Eso me gusta de Karen, con sus desayunos y espacios domésticos, donde transcurren las cosas más trascendentes de la vida, y su criado es el compañero de lo doméstico, más que su marido o las otras personas que aparecen en Memorias de África, la famosa película de Sydney Pollack.

Tu película por eso comienza en espacios abiertos y termina en cerrados: tu mirada va de lo global a la imagen cotidiana.
Sí, va del paisaje natural al humano. Al principio enseñamos el horizonte y a medida que nos centramos en la relación entre Karen y su criado nos cerramos sobre sus rostros, casi de una manera opresiva: era una de las consignas que teníamos para ir guiándonos en el rodaje.

Has nombrado la famosa película de Pollack, pero quien vaya a ver Karen que no espere encontrarse a Meryl Streep con acento nórdico...
Aquí nadie le lava el pelo a la protagonista: lo hace ella sola. Es el reverso de la moneda, o como entrar en un momento de aquella película, tirar de un hilo y quedarse ahí mucho tiempo. No pueden ser más distintos ambos films; no tenía sentido volver a aquello, pero Karen está abierta a muchos espectadores, independientemente de que no sea una película épica ni un drama romántico, sino un retrato humano de dos personajes condenados a entenderse. Son éstos elementos muy universales.

Recuerdo que el proyecto de tu película se presentó en Abycine Lanza hace un par de años, y entonces aparecía en la sinopsis un niño y una cigüeña...
Sí, estaba el niño cocinero y el ave, pero el proyecto tuvo tantas complicaciones para levantarse, fue realmente difícil, y también me costó encontrar un guion que fuera satisfactorio: me fui despojando de capas para quedarme con lo imprescindible e ir con eso a fondo. El personaje del criado apareció así como figura fundamental y hacia ahí fue el film.

Ion de Sosa ha colaborado como dirección de fotografía...
Sí, es además un cineasta muy creativo: le gusta mucho el encuadre, como a mí. Le pedí no usar iluminación artificial, respetando la atmósfera de la casa de Karen en Kenia, que nunca llegó a tener luz eléctrica: usamos quinqués, velas y chimeneas. Y esa fotografía con texturas terrosas es un gran trabajo suyo.

¿Cómo investigaste para conocer la verdad de tu personaje central?
Yo no conocía su obra literaria, sino su mito. Estaba buscando transformar el paisaje extremeño con alguna excusa y así apareció el personaje, tan carismático y cargado de misterio. Tuvimos que leer toda su obra y lo que se escribió sobre ella: de este modo la película se fue llenando de ella, sobre todo de sus cartas. Esta mujer es Karen, pero creo que trasciende lo biográfico: podría ser otras muchas mujeres.

Finalmente... ¿tanto se parece aquel paisaje africano al extremeño?
Extremadura tiene esa cosa un poco Serengueti: cuando las encinas están muy crecidas parecen acacias, los atardeceres y las aves que migran desde Dinamarca pasando por la región...

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