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SUNDANCE 2021 Competición World Cinema Documentary

Salomé Jashi • Directora de Taming the Garden

"Había tantas historias y tantos sentimientos sin expresar que se quedaban tras las vallas"

por 

- Hablamos con la directora georgiana sobre su poética película, que documenta el increíble viaje de varios árboles centenarios

Salomé Jashi • Directora de Taming the Garden
(© Sergi Barisashvili)

Proyectada en la competición World Cinema Documentary del Festival de Sundance, Taming the Garden [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Salomé Jashi
ficha del filme
]
es una oda surrealista tanto a la naturaleza como a la naturaleza humana. En ella, imágenes majestuosas de árboles centenarios flotando en el mar, como sueños inquietantes, toman forma ante los ojos del espectador. La directora Salomé Jashi da más explicaciones sobre la película.

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Cineuropa: ¿Cómo conseguiste el permiso para rodar y cómo te ganaste la confianza de la gente a la que seguías con la cámara?
Salomé Jashi:
Gran parte de los trabajos de trasplante se realizaban en espacios públicos o eran visibles desde un espacio público. Así que, en algunos casos, nos presentábamos en un sitio donde se estaba produciendo en desarraigo y empezábamos a grabar sin pedir un permiso oficial, pero, sobre todo, construimos una red de contactos en muchos lugares diferentes, estableciendo un nivel más personal de confianza y conexiones con los ingenieros y los empleados para llevar a cabo el trabajo. Como estuvimos rodando durante meses y llegaron a conocernos muy bien, recibimos el permiso de grabar episodios bastante discretos desde cerca. Con mi investigador, a menudo nos sorprendíamos y nos preguntábamos a nosotros mismos cómo podíamos conseguir acceso a grabar prácticamente todas las etapas del proceso, que además es bastante político, teniendo en cuenta el sesgo político y el poder de Bidzinia Ivanishvili, el multimillonario que está entre bastidores. Sin embargo, de alguna manera, nos dejaron pasar. Creo que una de las razones es también que estaban orgullosos de lo que estaban hacienda, levantando árboles de más de 1.000 toneladas con sus raíces y su suelo, y llevándolos por tierra y mar. Estaban felices de exhibir lo excepcional que era su trabajo.

Conseguir acceso a los habitantes del pueblo que participan en el proceso, a los propietarios, fue un reto más grande. Se nos etiquetaría como un canal de televisión gubernamental o de oposición. Se callaban o se iban en cuanto la cámara comenzaba a grabar. Hizo falta mucha determinación y explicaciones para que se sintieran a gusto con la cámara. “¿Quién soy yo en comparación con él?”, me preguntó una anciana fuera de cámara. Había tantas historias y tantos sentimientos sin expresar que se quedaban tras las vallas.

Tus imágenes son muy potentes, como un poema corto y atrevido. ¿De dónde procede esa estética tan particular? ¿Cómo la has elaborado y cuáles son tus influencias?
Cuando grabo, trato de ver cada toma como una escena individual. Tiene que tener varios elementos, no solo un enfoque. Para esto, utilizo ángulos amplios y cortes espaciados. Es un verdadero placer captar una sola toma que consiga contar toda una historia, que tenga algún tipo de desarrollo y que menée la cola al final. Para mí, aplicar menos cortes significa estar más cerca de lo auténtico, crear una sensación de presencia y disfrutar de la pura realidad del momento.

Mis influencias probablemente vienen de otras películas y cuadros, como los documentales de Sergey Dvortsevot y Sergei Loznitsa, o los trabajos de Leos Carax, Gideon Koppel, Ulrich Seidl y Roy Andersson. En cuanto a la pintura, admire a Pieter Bruegel y a otros pintores de Flandes. En mis películas, utilizo sobre todo una gran amplitud de campo, donde más o menos se enfoca a todo. Hay planos que trato como cuadros, como pinturas en movimiento, evocando la sensación de una mezcla entre lo real y lo irreal.

¿Qué nos estás intentando contar con tu película?
Es una pregunta complicada. Hay muchas cosas que me gustaría decir de esta película, quizás demasiadas. Ninguna de ellas de manera directa. Depende de los espectadores descubrir estas capas. Pueden descubrir todo lo que quieran, lo que consideren oportuno, partiendo de su propia perspectiva y experiencia. Para mí, esta película es como la experiencia de hacer senderismo por la naturaleza. Quizás oigas un aullido en la distancia por un momento o notes que la hierba se mueve de una forma extraña con la suave brisa, o sientas una repentina ráfaga de aire frío en tu cuello sudoroso. A veces, estos momentos evocan sentimientos viscerales, y otras veces son puros hechos. De esta manera, la película se convierte en una experiencia personal.

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(Traducción del inglés por Eva Martínez)

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