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SUNDANCE 2021 Competición World Cinema Documentary

Hogir Hirori • Director de Sabaya

"Había varias situaciones peligrosas, y me asombraba darme cuenta de que son parte de la vida cotidiana de la gente de allí"

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- Hemos hablado con el director sueco, cuyo documental se presentó en Sundance, en la Competición World Cinema Documentary

Hogir Hirori • Director de Sabaya

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, que ha tenido su estreno mundial en el Festival de Sundance, el director sueco Hogir Hirori visitó un campo de refugiados en Siria, donde permanecen cautivos miembros del Daesh. Un gran número de mujeres yazidíes que han sido secuestradas y forzadas a la esclavitud sexual por estos mismos combatientes del ISIS aún no han sido liberadas. La película acompaña a voluntarios que arriesgan sus vidas para rescatar a las llamadas sabayas y reunirlas con sus familias. El director nos cuenta más sobre la producción de la película y la situación de sus protagonistas.

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Cineuropa: ¿Cómo organizaste el rodaje?
Hogir Hirori:
Sabía de la existencia del centro yazidí y fui a Siria para investigar un poco. Allí conocí a Mahmud, que trabaja como voluntario rescatando a mujeres yazidíes en uno de los grandes campamentos donde permanecen cautivos los soldados del Daesh. Para poder filmar, tuve que obtener permisos especiales. Como regla general, un periodista puede obtener un permiso para acceder al campamento, pero solo puede permanecer allí durante dos horas, y se le informa sobre lo que tiene derecho a filmar. Yo necesitaba un permiso para mucho más tiempo, incluso varios días. Además, era necesario conseguir un permiso para grabar dentro y fuera del campo. Tuve que utilizar mis contactos tanto en Siria como en Suecia para conseguirlo.

¿Cuánto duró la filmación? ¿Y cuánto material tenías al final?
En total, duró un año y medio, a lo largo del cual visité Siria seis veces. Al final, teníamos entre 90 y 92 horas de metraje para trabajar.

¿Fue difícil conseguir financiación para el proyecto?
Al principio, fui a Siria por mi cuenta. Quería comprobar si el proyecto era viable. Después, comenzamos a buscar financiación, y durante este proceso tuve la oportunidad de trabajar con el productor Antonio Russo Merenda. Tuvimos que tener mucho cuidado de no hablar demasiado sobre el proyecto para proteger a todas las personas involucradas. No hubo sesiones de pitching ni presentaciones públicas. Tuvimos suerte de que el Swedish Film Institute y la Swedish Film Commission entendieron la importancia del proyecto y nos apoyaron.

¿Cómo conseguiste entrar en contacto con los hombres del centro yazidí?
Visité el centro, y a los tres días ya les hablé del documental. Fue entonces cuando hicimos la primera entrevista corta. Al principio, no confiaban en mí; tenían ciertas sospechas. No obstante, después de pasar día y noche juntos, comenzó a forjarse una confianza entre nosotros. Era muy importante llegar a este nivel, ya que, ante una situación tan peligrosa, teníamos que confiar los unos en los otros.

¿Sentías que estabas en peligro?
Sabía dónde me estaba metiendo. Aún así, a veces tenía miedo. Vivimos varias situaciones peligrosas, y me asombraba darme cuenta de que son parte de la vida cotidiana de la gente de allí.

¿Trabajaste con cámaras ocultas?
Sí, para algunas escenas en el campamento usamos cámaras ocultas. Sin embargo, cuando se trataba de interactuar con los protagonistas, la cámara siempre estaba visible. No quería pillarlos por sorpresa. Siempre hablaba con ellos antes de filmar y les pedía permiso.

¿Fue difícil convencer a las mujeres para que se pusieran delante de la cámara?
Nunca las obligué a hacer ninguna entrevista. Permanecía a la espera, y tenía una conservación inicial con ellas antes de preguntarles si podía filmar su historia.

¿Decidiste no incluir algunas imágenes demasiado sensibles en la película?
Había imágenes que decidí no incluir por motivos de privacidad, y especialmente de seguridad. Era importante que no se mostraran algunas ubicaciones, para que los soldados del Daesh no pudieran identificarlas y usar las imágenes para planear sus ataques.

¿Qué ocurre cuando las chicas son rescatadas? ¿Cómo las tratan sus familias?
La religión yazidí dice que las mujeres que regresan deben ser tratadas bien. Se considera que los hombres que están dispuestos a casarse con ellas hacen algo bueno. De hecho, muchas chicas están casadas. Algunas de ellas participan en los programas que ofrecen las organizaciones especializadas, y otras se marchan al extranjero, como a Alemania o Canadá.

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(Traducción del inglés)

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