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SUNDANCE 2021 Competición World Cinema Dramatic

Alex Camilleri • Director de Luzzu

“Para que Malta fuese ella misma, opté por localizaciones muy alejadas de las ‘vistas de postal’ de la isla”

por 

- Hemos hablado con el director maltés con motivo del estreno de su primer largometraje en el Festival de Sundance

Alex Camilleri • Director de Luzzu

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, la ópera prima del director maltés Alex Camilleri, se ha estrenado en la sección World Cinema Dramatic del Festival de Cine de Sundance. Este drama social muestra una cara de Malta muy alejada de su imagen tradicional, orientada al turismo. El director decidió trabajar con actores no profesionales en los papeles principales para añadir autenticidad a su historia: un joven pescador se enfrenta a una decisión difícil que afectará al destino de su familia. Camilleri nos habla de la situación de los directores en Malta y de su concepto para hacer la película.  

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Cineuropa: ¿Cómo es la infraestructura cinematográfica en Malta?
Alex Camilleri: Depende del tipo de rodaje. Si se trata de producciones internacionales como El submarino o éxitos de taquilla como Jurassic World: Dominion, si tienes millones de dólares —o cientos de millones—, Malta tiene mucho que ofrecerte a cambio. Pero el énfasis de nuestro país en la producción extranjera parece ser a expensas del cine independiente local. Además de la disparidad en los incentivos financieros que favorecen a las producciones extranjeras con presupuestos más altos, se ha hecho una inversión insuficiente para crear un sector cinematográfico local.

Sin escuelas de cine, mentorías ni cines independientes en la isla, es difícil que surjan nuevos directores. El presupuesto nacional no satisface las necesidades de una cinematografía sostenible en la isla. Compara el presupuesto de 600.000 € del Malta Film Fund para un país con una población de 514.564 habitantes con el presupuesto de 6,5 millones de euros del Iceland Film Fund para una población de 364.100.

Elegiste a un actor no profesional para interpretar al protagonista. ¿Es el único caso? ¿Cómo seleccionaste al reparto de la película?
Jesmark Scicluna, que interpreta al protagonista, es el pescador que inspiró el personaje, que también se llama Jesmark. Lo mismo ocurre con David Scicluna —primo en la vida real de Jesmark y compañero ocasional de pesca—, que interpreta a David. Además de los papeles principales, la película está repleta de actores no profesionales. Muchos pescadores de la comunidad de Jesmark y David aparecen en momentos memorables de la película, como cuando reciben la tradicional bendición de un sacerdote a bordo de sus botes, o se reúnen para contar historias de “los viejos tiempos”. Grabamos esas escenas más o menos como un documental: la autenticidad que irradian estos hombres en sus quejas es muy convincente: le da a la película una vitalidad que rompe los límites del marco.

El proceso de casting para nuestros dos protagonistas fue bastante exigente. Al desafío de encontrar actores no profesionales se sumaba el hecho de que necesitaba un pescador joven y, en la actualidad, el pescador maltés promedio es mayor de cincuenta años. En Għar Lapsi, una pequeña aldea pesquera del sur, encontramos a Jesmark y a David. Con poco tiempo para formalidades, les pregunté si podíamos salir juntos en el bote de David. Una vez en el mar, saqué mi pequeña cámara de vídeo y les pedí que improvisaran una breve escena: tan pronto como empezaron a burlarse el uno del otro, parecía que la película encajaba.

¿Qué importancia tiene para ti haber hecho una película claramente ambientada en Malta?
El objetivo de este proyecto era que Malta se interpretara a sí misma. Malta se disfraza constantemente al antojo de las producciones extranjeras, representando a cualquier lugar menos a sí misma. En cierta forma, nos hemos acostumbrado a ver a nuestro país a través de los ojos de otros, y esa mentalidad es limitante, por decir algo. ¿Qué pasa con la belleza de nuestra historia, lengua y cultura?

Desde que empezamos Luzzu, era imperativo que Malta se interpretara a sí misma, que el reparto y el equipo fuesen locales y de que se hable en maltés. Por supuesto, estas decisiones tenían un componente ético, pero también representaban una interesante oportunidad creativa: la de contar una historia sobre un lugar y unos personajes que prácticamente no habían tenido representación en un evento importante como el Festival de Cine de Sundance.

Para que Malta fuese ella misma, opté por localizaciones muy alejadas de las “vistas de postal” de la isla. Grabamos en lugares que eran intencionadamente difíciles de controlar, con tráfico o zonas en obras, porque ese tipo de caos es habitual en Malta, tan cierto como su lado pintoresco. Estaba dispuesto a no lijar los bordes ásperos.

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(Traducción del inglés)

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