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VISIONS DU RÉEL 2021 Competición

David Herdies y Georg Götmark • Directores de Bellum – The Daemon of War

"La gente culpa a los drones, pero no son ellos... somos nosotros"

por 

- Los directores suecos saben mucho de tecnología, pero prefieren centrarse en el aspecto humano de la guerra

David Herdies y Georg Götmark  • Directores de Bellum – The Daemon of War
Los directores David Herdies y Georg Götmark

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, de David Herdies y Georg Götmark, estrenada mundialmente en la Competición Internacional de largometrajes del Festival Visions du Réel, muestra a una reportera de guerra, un contratista militar y un ingeniero, los cuales intentan dar sentido a la nueva cara de los conflictos bélicos, cada vez más influenciados por la evolución de la tecnología.

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Cineuropa: Hace unos años, había muchas películas de Hollywood sobre drones militares, que se preguntaban si apretar un botón es lo mismo que apretar un gatillo. ¿Qué os pareció este dilema?
Georg Götmark: Personalmente, no creo que haya mucha diferencia, para ser sincero.

David Herdies: Tenemos la impresión de que es más fácil porque estás lejos, tienes tu jornada laboral de 9 a 5, puedes desayunar con tu mujer. Pero tienes que observar a la persona a la que se supone que vas a matar durante unos dos días. Empiezas a conocerla un poco. Así que quizás esto sea incluso más violento, ¿no?

G.G.: Empezamos a pensar también en los aviones bombarderos. Estás lanzando bombas sobre Hiroshima o Nagasaki, matando a miles de personas, a las que ni siquiera llegas a ver. Definitivamente es más fácil estar a 100 metros de distancia que tener que golpear a alguien en la cara.

D.H.: Parte de la tecnología que se está desarrollando ahora consiste en permitir que los drones también tomen decisiones. Se les asigna tareas, pero ¿son realmente precisos? Es un desarrollo que da miedo, sin duda, pero nos pareció más interesante ver cómo nos sentimos al respecto. Cambiamos el enfoque de los drones a un aspecto más humano de la guerra.

Nadie quiere hablar de lo emocionante que puede ser la guerra para algunas personas. Sin embargo, este tema sale a relucir en vuestra película. Uno de los protagonistas admite que es “aburrido” volver a casa.
D.H.: Si nos fijamos en Bill, su aburrimiento proviene también de una especie de adicción. Al final te acostumbras a este tipo de vida, a que tu nivel de testosterona esté muy alto, pero cuando vuelve, no hay nada, todo está muy tranquilo. Tiene que lidiar con su trauma, no puede dormir, así que ¿qué hace? Bebe, toma pastillas.

Con Fredrik, el ingeniero, recuerdo haber leído que el 80% del dinero gastado en el desarrollo de la inteligencia artificial procedía de la industria de defensa. Ahí es donde está el dinero, así que ahí es donde tienes que estar. Tal vez también haya algo de emoción, pero no estoy seguro de que ese sea su principal motivo.

¿Por qué elegisteis a estas tres personas? Todos están en el “otro lado” de estos conflictos.
G.G.: Nosotros también vemos la guerra como algo bastante lejano. Hicimos otra película antes, sobre Kenia, y es algo que los documentalistas siempre hacen: se fijan en las víctimas. Esta vez queríamos fijarnos en otro tipo de personas.

D.H.: Nos interesaba fijarnos en la burocracia cotidiana de la maquinaria de guerra, lo que llamaríamos “los perpetradores”. Nos parecía que mostrar a alguien de Pakistán o Yemen sería casi una especie de coartada, como si tuviéramos que justificar lo que estábamos haciendo.

Con Paula, simplemente sentimos que había algo interesante en sus fotos. Georg estaba haciendo una película sobre la industria de defensa sueca cuando conoció a Fredrik, y a Bill lo conocimos cuando descubrimos una pequeña comunidad de caravanas al otro lado de la Base de la Fuerza Aérea de Creech. Había un bar llamado Oasis, en medio del desierto, y tenía este microcosmos de historia de guerra, frecuentado por veteranos.

Parece que este bar es su refugio, ¿no es así? Ahora bien, si vas a luchar por tu país, no hay garantía de que te lo vayan a agradecer cuando vuelvas.
D.H.: Mucha gente allí sufre de trastorno de estrés postraumático y algunos dijeron que escuchar los drones y los aviones les tranquilizaba. Les recordaba a la guerra. En un momento dado tuvimos la idea de hacer una película solo sobre esta comunidad. Hay que ser muy humilde, sea lo que sea que filmes. Intentas entender algo que no conoces, pero también ves cosas que quizás ellos no ven.

Una de las razones por las que no queríamos hacer una película solo sobre drones era porque es un poco peligroso fijarse únicamente en la tecnología. Al fin y al cabo, somos nosotros quienes la creamos, y llevamos luchando en guerras desde que tenemos uso de razón. No es tan diferente. La gente culpa a los drones, pero no son ellos… somos nosotros. Nosotros somos quienes lo estamos haciendo.

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(Traducción del inglés por Jordi Lloret)

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