Giuseppe Bonito • Director de L’Arminuta
“L’Arminuta es una síntesis de los varios dualismos que habitan la película, y el intento de conciliar a los opuestos"
por Vittoria Scarpa
- El director italiano revela algunos detalles sobre su tercer largometraje, presentado en la 16a Fiesta del Cine de Roma y ganador del Premio BNL

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ficha de la película], estrenada a nivel mundial en la 16.ª Fiesta del Cine de Roma y disponible en los cines italianos desde el 21 de octubre (de la mano de Lucky Red), le valió a su director, Giuseppe Bonito, el premio BNL, un nuevo galardón dedicado a los autores que se distinguen por la calidad de su trabajo, su valentía para innovar y experimentar, y su capacidad para interpretar el presente con la mirada puesta en el mundo. “Era consciente de que había puesto una gran sensibilidad en esta película, por lo que tenía la conciencia tranquila, por así decirlo. Pero luego nunca se sabe, porque son muchos los factores que influyen en la percepción que un espectador o un crítico pueden tener”.
Cineuropa: ¿Qué observaciones sobre tu película te han llamado más la atención estos días en Roma?
Giuseppe Bonito: Para mí, dirigir una película es un acto instintivo; intento predeterminar lo menos posible. Descubrir lo que los demás perciben es prodigioso, me ayuda a comprender mejor el trabajo que he hecho. Algo que se ha señalado, y que me ha hecho mucha ilusión, es el notable trabajo de los actores, a quienes estoy infinitamente agradecido. Para mí siempre es una pequeña apuesta, porque tengo una forma atípica de construir el reparto: no hago castings, me incomodan. También me alegra que se perciba la fuerza de un relato cuyas protagonistas son mujeres. Llevaba tiempo buscando una historia con la que, como hombre, pudiera explorar el mundo femenino, tanto el de la infancia como el de la edad adulta, y los sentimientos que surgen en la interacción entre ambos. También tenía interés —aunque con el grado limitado de comprensión al que puede aspirar un hombre— en explorar el concepto de la maternidad. Más que maternidades imperfectas, las de la película las llamaría maternidades particulares, porque hay un sentimiento constante y fuerte de búsqueda del otro.
La película está basada en el libro homónimo de Donatella di Pietrantonio, que también escribió el guion junto a Monica Zapelli. ¿Qué fue lo que más te impresionó de esta historia?
Personalmente, todavía me cuesta responder a esa pregunta. El libro me conmovió de una forma muy profunda y poderosa; fue como encontrarme frente a un espejo, y eso resulta extraño porque se trata de una historia totalmente femenina. Desde el punto de vista de un director, es una historia extraordinaria e intensa, una especie de parque de atracciones de sentimientos y conflictos. Hubo varios aspectos que me engancharon de inmediato: fue como mirar una vieja fotografía; reencontré rostros, ambientes, situaciones y olores que me remitían a mi infancia. Nunca había leído un libro que otorgara tanta profundidad a este tipo de personajes.
En la película, ¿qué cambios o renuncias se hicieron respecto al libro?
La escritura de Donatella es muy importante, puesto que cada palabra es tan densa que ni siquiera tres temporadas de una serie bastarían para trasladarlo todo. Nos centramos en los elementos más relevantes, es decir, el cuadrilátero formado por las dos madres y las dos hermanas, que es esencial para desarrollar la narración. Pero los hombres también son importantes: Ferracane consiguió dar al personaje del padre una intensidad constante pese a que casi no habla, mientras que Vincenzo es el único que intenta liberarse de un destino. Al final, para todos, l’Arminuta representa una oportunidad de escapar de algo.
La película explora dos mundos opuestos: uno moderno y otro arcaico, una ciudad costera y un pueblo perdido en medio de la nada, un dialecto muy marcado y la lengua italiana... ¿Cómo desarrollaste este dualismo?
La película tiene una polaridad muy marcada, y fue precisamente ese dualismo el que guio tanto la escritura como las decisiones de dirección, en términos de fotografía y del trabajo con los actores. Los personajes de las dos hermanas y de las dos madres son fácilmente identificables en la vida real, pero también tienen una fuerte dimensión simbólica. Sin embargo, el dualismo es el punto de partida, no el resultado. L’Arminuta es una síntesis de los distintos dualismos que habitan la película: es hija de dos madres y de ninguna; representa el intento de conciliar los opuestos. Las madres son dos mujeres muy diferentes, pero están unidas por su infelicidad, y todas ellas están unidas por su necesidad de “otro”. Los momentos más intensos de la película, al menos en mi mente cuando los rodaba, son aquellos en los que los personajes se rozan, en los que hay contacto físico. Son los instantes en que esos mundos entran en contacto, y también las situaciones más explosivas, porque hay como un magma subterráneo, algo no dicho que en ese momento irrumpe en escena.
(Traducción del italiano)
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