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GIJÓN 2021

David Varela • Director de Un cielo impasible

“Teníamos que haber analizado nuestra Historia de forma autocrítica”

por 

- La memoria histórica y el sistema educativo son abordados críticamente en el segundo largometraje de este documentalista, que se proyecta en el 59º Festival de Gijón

David Varela • Director de Un cielo impasible
(© Carolina Santos/FICX)

Cuatro adolescentes dialogan con el territorio donde tuvo lugar una de las batallas más cruentas de la guerra civil española en Un cielo impasible [+lee también:
crítica
entrevista: David Varela
ficha de la película
]
, film de David Varela que se ha estrenado mundialmente en la sección Tierres en trance de la edición número 59 del Festival Internacional de Cine de Gijón. Nos reunimos con el cineasta en el Antiguo Instituto de la ciudad asturiana para dialogar sobre este trabajo.

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Cineuropa: ¿Cómo seleccionaste a los chavales que intervienen en tu película?
David Varela:
Fue un casting especial, por eso no se puede considerar como tal. Se trató de una serie de conversaciones, primero con padres que yo conocía del pueblo madrileño donde vivo: no quería llegar a los chicos a través de la escuela, pues no deseaba entrar dentro de ese estamento, sino que fuera algo más libre, menos forzado, y fui preguntándoles, hasta que me dieron nombres de varios y todo fue normalizado. Nos encontrábamos para tomar algo y les iba planteando poco a poco el proceso, y de 7 u 8 que empezaron se quedaron cinco, quienes determinaron que podían dedicarle tiempo al proyecto, pues hacía falta continuidad y compromiso. De esos cinco, uno se cayó por razones personales, y nos quedamos con los cuatro protagonistas que tenemos actualmente en el largometraje.

Son chicos despiertos y curiosos: imagen alejada de la que tenemos habitualmente de esa edad tan convulsa…
Sí, son gente con interés y ganas de aprender, con una formación que no es la media. El sistema escolar está bastante pauperizado al nivel de enseñar la Historia y de repensar nuestro pasado.

Precisamente la memoria histórica y la crítica a la educación son los dos temas que confluyen armoniosamente en tu film.
Es algo que sale a la luz en la película: conocíamos de esa problemática de las aulas y queríamos que fuesen los jóvenes de manera directa quienes lo manifestasen, basándose en sus experiencias; se quejan abiertamente de que no les han dado las herramientas para asimilar el pasado y hacer un análisis crítico. Eso también se ve en muchos estudios universitarios y encuestas: son tremendas sus conclusiones, porque hablan de que más del 50% del alumnado sale de allí sin saber quiénes eran los bandos enfrentados en nuestra guerra civil o que, incluso, piensan que Franco era comunista.

Todo ese material documental –casetes, piezas, documentos, pruebas…– que aparece en la película: ¿cómo llegó a ti?
De manera paulatina: el film se ha ido construyendo a base de pequeños avances, con paradas para repensar y volver a grabar, volver a pensar el guion… Eso lo permite el cine documental: hacer un estudio al mismo tiempo que grabas, parar el rodaje para empezar a montar, y dependiendo de lo que montes y de las necesidades de edición, puedes volver a hacer investigación, que te lleva a un nuevo rodaje, etc… Esta ha sido la idea del proyecto y nos ha funcionado bien. Los dos expertos en Historia Militar que aparecen en el film introdujeron cuestionamientos de cómo miramos y analizamos el pasado, para que después los propios chavales cambiasen su forma de entender la guerra: desde qué punto pensarla, desde una neutralidad o con carga emocional, ideológica y política en el análisis de algo tan traumático que aún está vigente, pues no se han curado las heridas, no se han cauterizado, simplemente se han tapado y se han infectado. Habría que haber hecho ese trabajo sanador durante la transición. Todo eso hace que sea importante una mirada más amplia, no sólo historicista, basada también en la relación empática con lo que sucedió allí a través de las miradas y las voces de quienes lo vivieron, analizándolo cada uno desde su posición política e ideológica, pero evitando enfrentamientos.

Hay quienes opinan que remover el pasado hace daño…
Yo pondría ejemplos de países que sufrieron regímenes totalitarios y han hecho sus deberes, como Alemania, Italia, Francia, Argentina, Chile o Ruanda. España es un país que no aprende, pues esos países están más equilibrados y la polarización al nivel político en ellos no es tan alta: aquí estamos enfermos ideológicamente y todo se enfrenta políticamente porque no tenemos la capacidad para hacer un análisis que no pase por el tamiz de la ideología; eso sucede porque no hemos sabido entender que teníamos que haber pensado de una manera autocrítica todo lo sucedido, poniendo a cada uno en su lugar y resarciendo a quienes sufrieron, sacando a la gente enterrada en las cunetas y dándole una sepultura digna.

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