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VENECIA 2022 Orizzonti

Damian Kocur • Director de Bread and Salt

"El cine, para mí, no es el relato de eventos o una historia, es algo que sucede a un nivel emocional"

por 

- VENECIA 2022: Cineuropa ha entrevistado al director polaco, cuyo brillante primer largometraje explora lo que es la violencia y lo que supone participar en ella

Damian Kocur • Director de Bread and Salt
(© La Biennale di Venezia/Foto ASAC/G Zucchiatti)

El primer largometraje de Damian Kocur, Bread and Salt [+lee también:
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entrevista: Damian Kocur
ficha de la película
]
, ha sido muy esperado en su Polonia natal. El director recibió varios premios por sus largometrajes, donde usó su estrategia artística favorita de mezclar realidad y ficción. Bread and Salt celebró su estreno mundial en la sección Orizzonti del Festival de Venecia, donde recibió el Premio Especial del Jurado (ver la noticia), y ahora participa en la competición principal del Festival de Cine Polaco de Gdynia.

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Cineuropa: Tu película se apoya mucho en las grandes interpretaciones de los actores no profesionales Tymoteusz y Jacek Bies. ¿Cómo los encontraste?
Damian Kocur: Los conozco desde niño. Crecimos en la misma ciudad.

En tus trabajos anteriores, a menudo mezclabas realidad con ficción.
En general, sí. Para mí, es un tema amplio y estoy escribiendo mi tesis doctoral sobre ello. Suelo tomar a un personaje de la vida real e inventar una historia ficticia para él.

Entonces, ¿qué es real aquí?
La relación entre los hermanos y el hecho de que ambos son pianistas.

¿Cómo surgió la historia?
Hace unos años, en Ełk [una ciudad pequeña del norte de Polonia], ocurrió un accidente similar en un bar de kebab local. Para mí, ese fue el punto de partida. 

Tymek no es el tipo de pianista que imaginamos: toca a Chopin durante el día y por la noche bebe cerveza con sus amigos en un bar de kebab.
Pensé que la música clásica en el contexto de esa zona residencial sería un contrapunto interesante. Tymek toca música clásica pero también rapea y tiene un tatuaje que dice: “Fuck the police”. Es un estereotipo que los pianistas beben té en tazas de porcelana y son convencionales. Tymek y su generación de músicos son diferentes.

Para ti, ¿cuál era el tema principal de la película?
Qué es la violencia y lo que supone participar en ella.

En tu película, la violencia se anuncia en los créditos iniciales no mediante imágenes duras, sino a través de sonidos perturbadores y melodías inquietantes.
El cine es un arte audiovisual, así que usé el sonido de una manera planificada y deliberada. El sonido forma parte de la historia; es un medio de expresión. Crea emociones, como las imágenes. Y aunque aparentemente no ocurre nada, al mismo tiempo hay una sensación de inquietud introducida por el sonido y las imágenes porque hay algunos elementos en cámara lenta. 

La cámara y su movimiento, o la falta de él, es significativo, como en la escena del autobús. La cámara no se mueve; solo cambia el foco para contar al público lo que es importante en la escena.
Es un observador inmóvil, como los espectadores en el cine: pueden seguir la escena de la manera que prefieran y cambiar el foco. Cristi Puiu lo hace a menudo en sus trabajos, y para mí, es una señal de respeto al público. Los espectadores no solo experimentarán la película a nivel informativo.

La película parece muy personal y tangible. Los espectadores pueden sumergirse en tu película a medida que la tensión aumenta.
Es como Elephant, de Gus Van Sant: sabes que va a pasar algo malo, pero sientes que no quieres dejar de ver el resto de la película. En Bread and Salt, no se trata de un rompecabezas criminal; podría haber mostrado el delito al principio de la película y luego mostrar cómo ocurrió. Pero, para mí, eso no hubiera tenido sentido. Creo que el cine no es contar sucesos o una historia; ocurre a nivel emocional.  

Tymek se siente atraído por Yussuf, que trabaja en el bar de kebab. No siente atracción sexual; más bien una fascinación por el “otro” y la “otredad”.
Creo que, en Polonia, apenas nos interesamos por las personas que representan otras culturas. No sabemos nada de ellos o de sus tradiciones. Es como un sistema de clases en el que ellos pertenecen a la casta más baja. No nos interesamos por ellos, siempre y cuando trabajen para mantenerse a sí mismos, repartiendo comida o sirviéndonos. Creo que en las ciudades más grandes ha cambiado un poco, pero en la Polonia rural no ha cambiado mucho porque hay menos inmigrantes.

En Polonia, cuando decimos que le damos a alguien “pan y sal”, significa que es un invitado bienvenido. Parece que tu película está en contra de esta tradición.
El título no es exactamente irónico, pero muestra cómo esa expresión puede perder su significado y volverse abstracta. Fue interesante descubrir que la cultura árabe tiene exactamente la misma expresión, pero tiene un significado completamente distinto.

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(Traducción del inglés)

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