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BERLINALE 2023 Encounters

Bas Devos • Director de Here

"Quise hacer de la atención, un requisito en nuestras relaciones con los demás, un tema visual de la película"

por 

- BERLINALE 2023: Entrevistamos al director flamenco, que habla de su película, un encuentro fugaz y fugitivo que abre la posibilidad de encontrar una fascinación inesperada

Bas Devos  • Director de Here
(© Erik De Cnodder)

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, su cuarto largometraje, presentado en estreno mundial en la sección Encounters de la 73ª Berlinale, Bas Devos continúa su exploración cinematográfica de Bruselas, invitándonos a detenernos para tomarnos el tiempo de mirar a quien(es) habitualmente no vemos, a través de los pasos de Stefan, un obrero de la construcción rumano cuyo camino de vuelta a casa se transforma en un paréntesis encantado cuando conoce a una joven especialista en briología, la ciencia que estudia el musgo.  

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¿Cuál es el origen de este proyecto?
Bas Devos: En mi película anterior, trabajé con un actor y director de teatro rumano, Stefan Gota, y tenía muchas ganas de volver a trabajar con él. En esa época, yo reflexionaba mucho sobre la cuestión de los trabajadores extranjeros en Europa, y me di cuenta de que había una comunidad rumana muy grande en Bruselas, más de 43000 personas. No me había dado cuenta y me pregunté por qué. Esta invisibilidad relativa me parecía muy extraña, ya que muchos rumanos trabajan en hospitales, y en la construcción. Literalmente son los cimientos de nuestra sociedad. Paralelamente, encontré un libro magnífico de un investigador estadounidense especialista en musgo, que recuerda su importancia, su historia, su lugar en la naturaleza. 

Quería reunir estos dos movimientos, y lo que desencadenó la historia, una historia muy sencilla, fue cuando tuve la idea de Stefan, que se prepara para volver unas semanas a Rumanía y hace una sopa con lo que le queda en la nevera para compartirla con sus allegados. Podía apoyarme en algo muy vasto, que une a los humanos, y en algo muy pequeño, pero fundamental y original.

Al principio tenemos el personaje de Stefan, que se cruzará con una joven especialista en briología, ¿cómo tomó forma en tu mente este encuentro?
Yo escribí muchas versiones inacabadas sobre Stefan pasando de una persona a otra con su sopa. Pero quería inventar un personaje que le hiciera querer pararse, que captara su atención. Quería una historia de amor, pero que nos llevara más allá del simple reencuentro. Yo quería que ella representara la capacidad de prestar atención. Hasta ver el musgo, hay que focalizar la atención, arrodillarse, reconectar con la tierra. Pero una vez que lo vemos, no podemos ignorarlo. Era una bonita forma de prestar atención, que considero un requisito previo en nuestras relaciones con los demás, un tema visual de la película.

La atención requiere tiempo, algo que también ofrece tu cine.
Evidentemente, vivimos en un mundo de distracciones, y yo mismo estoy conectado al mundo a través de mi teléfono inteligente, pero para estar realmente con los demás, vivir el aquí y el ahora de manera más profunda, hay que poder alejarse del mundo exterior. Y me gusta que el cine, esa sala donde cerramos la puerta durante 1 hora y media, intente ofrecer ese santuario. Es una ilusión que me parece magnífica, y que también siento cuando observo el musgo, o cuando miro a los ojos a alguien a quien quiero.  

En tu película hay una verdadera poesía de los paisajes urbanos, ¿cómo piensas los cuadros que la componen?
Buscamos estar muy cerca de los personajes, incluyéndolos en su entorno. Pasamos de primeros planos a planos más generales que nos permiten comprender dónde y cómo se encuentra el personaje. La mayor parte de estas decisiones nos vienen naturalmente del espacio. Antes, debatimos lo que queremos contar, el potencial poético de la película. Siempre he trabajado mucho en el cine sobre estos dos elementos: el tiempo, cuánto tiempo dura un plano, y el espacio, qué parte del espacio vemos, y cómo lo ocupan los personajes. Usamos una ratio bastante específica, en 5:4, algo que nos permite pensar el espacio de manera diferente, sobre todo la forma en que incluimos dos personajes en ese marco. Yo trabajo desde hace bastante tiempo con el mismo equipo. Creo que hemos desarrollado un lenguaje común.

¿Cuál fue tu mayor reto?
Me gusta cuando las películas son abiertas emocionalmente; cuando el público tiene espacio para viajar en la película y aportar sus propias emociones. Lo que yo quería conseguir era reflexionar sobre la capacidad que todavía tenemos de maravillarnos. Hay tanta belleza que no vemos justo ahí, delante de nosotros. Esta belleza podría aliviar algunas de nuestras penas, si la redescubriésemos.

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(Traducción del francés)

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