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BERLINALE 2024 Forum

Anna Cornudella • Directora de The Human Hibernation

“Quería despojar al ser humano de ese control sobre la naturaleza y atarlo a los ciclos biológicos”

por 

- BERLINALE 2024: La directora catalana nos habla de su primer largometraje, en el que propone una reflexión sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza

Anna Cornudella  • Directora de The Human Hibernation

En su ópera prima, The Human Hibernation [+lee también:
crítica
entrevista: Anna Cornudella
ficha de la película
]
, la cineasta y artista multidisciplinar catalana Anna Cornudella presenta un universo distópico en el que los seres humanos hibernan durante los meses más fríos del año, imaginando una relación distinta con la naturaleza que desafía el antropocentrismo. La película ha tenido su estreno mundial en la sección Forum de la 74.ª Berlinale, donde ha recibido el premio FIPRESCI. Hemos hablado con la directora sobre el germen de la película y el trabajo con los protagonistas humanos y animales.

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Cineuropa: ¿La película nace a partir de alguna imagen o lectura concreta?
Anna Cornudella: La hibernación me generaba curiosidad desde hacía tiempo, pero el punto de inflexión fue un artículo que leí sobre un animal que logró sobrevivir a unos incendios mediante este proceso. Esa fue la primera semilla del proyecto, porque me llevó a pensar qué ocurriría si, a consecuencia del cambio climático, todos los entornos dejaran de ser habitables. ¿Seríamos capaces los humanos de desarrollar algún método de supervivencia? A partir de ahí presenté un proyecto y recibí una beca de investigación. En ese momento, me puse en contacto con la Agencia Espacial Europea y la NASA, que estudiaban la hibernación para enviar humanos a Marte. De hecho, Matteo Cerri, el jefe de investigación de la Agencia Espacial Europea, presentó conmigo el proyecto en el MACBA. Originalmente, era una pequeña pieza de 20 minutos, pero me animaron a expandirla a una película.

¿Cuáles han sido tus referentes literarios y cinematográficos para construir el tono y concepto visual de la película?
He estado cinco años trabajando en el proyecto y creo que he leído absolutamente todo lo que existe sobre la hibernación [risas]. Hay libros que me han entusiasmado muchísimo, que reflexionan acerca de cómo habitamos el planeta y cómo nos relacionamos con las otras especies. Podría citar Autobiografía de un pulpo, de Vinciane Despret, que para mí ha sido fundamental a la hora de trabajar de una forma distinta. A nivel visual, además de referentes cinematográficos como Apichatpong Weerasethakul, hay una pieza muy concreta que, sobre todo al inicio del proyecto, fue muy importante para generar el tono y universo de la obra: Kempinski, de Neil Beloufa.

¿Por qué decides emplear mecanismos o recursos asociados tradicionalmente al cine de género para este tipo de reflexión social?
A mí me interesa explorar los comportamientos humanos, las estructuras sociales, el medioambiente, la biología… Todas estas cuestiones son el eje de mis trabajos. Es verdad que, cuando planteas un universo distinto, rápidamente se clasifica en el género de ciencia ficción. Tenemos un imaginario muy concreto de este género, pero cada vez se están haciendo más películas que se alejan mucho de la estética tradicional de la ciencia ficción. En este caso, muestro una naturaleza y un universo muy reconocibles. La diferencia está en el comportamiento de estos seres humanos y no tanto en el apartado visual.

Las reglas de ese universo tienen un impacto en la forma en que los personajes se expresan y se relacionan. ¿Cómo fue el trabajo con los actores en ese sentido?
Todos los personajes son reales. Estuvimos un mes y medio visitando granjas en Estados Unidos para encontrar los personajes adecuados. Tenían que ser personas que tuvieran una relación muy distinta con el resto de animales y con su entorno. Las entrevistas que hice con cada uno de ellos fueron el germen del guion, donde introduje las historias que más me interesaron. Intenté que estos personajes tuvieran algo en común, que generaran una especie de extrañeza: esa neutralidad y esa forma de hablar tan pausada. Durante el rodaje, repetimos las entrevistas añadiendo alguna frase referente a la hibernación. Para mí también era muy importante mantener este formato de entrevista en el que no acabas de saber si es una ficción o una conversación real.

¿Qué hay de la otra mitad del elenco? ¿Cómo enfocaste el trabajo con los animales? Hay una voluntad clara de huir del antropocentrismo, incluso en el trabajo de cámara.
Eso fue lo más complejo. Tenía claro que no quería trabajar con animales que estuvieran entrenados. Creía que iba en contra de todo lo que estábamos planteando en la película. Esperábamos durante horas en la nieve para rodar animales salvajes. Requería muchísima paciencia y suerte. El resto de animales provenían de centros de rehabilitación que reincorporan la fauna salvaje en el entorno. Mi intención era retratar a todos los animales en el mismo plano. Quería despojar al ser humano de ese control sobre la naturaleza y atarlo a los ciclos biológicos. A través de la dirección de fotografía y el trabajo de cámara, intentamos filmar tanto a los humanos como al resto de animales de la misma forma.

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