Brendan Canty • Director de Christy
"Esta es una película sobre una comunidad"
por Marta Bałaga
- BERLINALE 2025: El director irlandés habla sobre su tierno drama sobre un adolescente que quiere intercambiar una casa de acogida de una buena zona por una residencia mucho menos cómoda

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ficha de la película], de Brendan Canty, presentada en la sección Generation 14plus de la Berlinale, un adolescente (Danny Power) se ve obligado a abandonar un hogar de acogida en las afueras para trasladarse a una residencia mucho menos cómoda junto a un hermanastro al que apenas conoce. Y, aun así, ese cambio podría ser exactamente lo que necesita.
Cineuropa: Danny Power tiene un rostro singular: parece un niño y un adulto a la vez. ¿Querías que Christy se situara en ese punto intermedio?
Brendan Canty: Hay un momento en la película en que alguien pregunta: “¿Quién es tu novio? Parece que tiene 47”. Siempre nos hace gracia porque es muy acertado. Es un chico con mentalidad de adulto. Tiene la vulnerabilidad inocente de la juventud, pero también transmite la sensación de haber vivido una vida dura. Danny ha tenido una infancia bastante complicada. Es un rostro que expresa mucho sin necesidad de explicaciones.
Estos chavales tampoco hablan realmente de sus problemas. ¿Es más difícil cuando tus personajes no pueden explicarlo todo con palabras?
Sí, es más difícil, y necesitas actores muy inteligentes. Hace falta alguien tan especial como Danny porque, al principio, el público podría juzgarlo como un chico duro o como alguien con quien no querrías cruzarte de noche, pero él es capaz de cambiar esa percepción. Para ser un actor con poca experiencia, tiene un talento natural impresionante.
Algunas escenas tienen un aire casi documental: una fiesta, una barbacoa, los chavales rapeando… Da la sensación de que la cámara ha captado algo espontáneo.
En parte es así. La película transcurre en la zona norte de Cork, donde está el Kabin Studio (un centro social sin ánimo de lucro). Mi amigo Gary lleva allí entre diez y quince años enseñando a los chicos a hacer música hip-hop. Christy nació como un cortometraje y, cuando quisimos elegir a los niños del reparto, fuimos directamente allí. Desde entonces me he implicado bastante. Quería que el tono de la película reflejara el del Kabin. Es un refugio donde todo el mundo puede ser como es. Se trata de una zona obrera y de una comunidad marginada donde no es habitual expresarse con libertad. A la gente le cuesta salirse de la norma, pero este lugar lo fomenta. Era imposible no incluir el rap en la película cuando todos estos chavales son raperos.
Todos estos personajes secundarios aportan ligereza a la película. Se entiende por qué Christy debería quedarse allí.
Si volvemos al cortometraje, al principio el guion era más serio. Pero luego conocimos a estos chavales, que han pasado por situaciones muy duras y han tenido una infancia que para mí es difícil de imaginar, y descubrimos que eran brillantes, encantadores, inteligentes y muy divertidos. Quizá desde una perspectiva de clase media tendemos a retratar estas comunidades de forma triste y solemne, pero no es así. Hay muchísimo humor y una enorme fortaleza.
Ya que mencionas el corto, ¿siempre quisiste volver a esta historia? Recuerda a películas sobre jóvenes de clase obrera que descubren un talento oculto, como Billy Elliot. Aunque tú nunca llegas tan lejos.
Nuestra referencia era más bien This Is England [+lee también:
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ficha de la película]. Me atraía la idea de mantenerlo en un registro humilde. Christy sabe cortar el pelo y alguien le dice: “Oye, podrías dedicarte a esto”, y él responde: “Qué va”. No tiene confianza en sí mismo. Eso refleja muy bien a mucha gente de esa zona, y probablemente de otras comunidades similares en todo el mundo. Sienten que no lo merecen. El director de un colegio me contó que allí los chavales se sentirían más cómodos imaginando que viajan a la Luna que pensando en ir a la universidad, lo cual es una locura. Cualquiera puede ver lo talentosos que son.
Alguien dijo que entiendo muy bien la psique irlandesa, pero también hice una película en Nueva Zelanda sobre la comunidad samoana. Era otra historia pequeña con un gran corazón, y ese es el tipo de relatos que me interesa contar. Con el guionista Alan O’Gorman intentábamos escribir un largometraje, pero no terminaba de funcionar, así que lo dejamos en pausa y rodamos el corto. Luego conocimos a toda esta gente y nos fuimos con la sensación de que apenas habíamos explorado una mínima parte de lo que este mundo podía ofrecer. El largometraje empezó a tomar forma por sí solo. Se titula Christy y también funciona como una especie de odisea a través de su recorrido por este universo: es una película sobre una comunidad. Estoy muy orgulloso de que todos tengan su momento. Nadie queda relegado.
(Traducción del inglés)
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