Erige Sehiri • Directora de Promis le ciel
"En el día a día, escondemos cosas, no decimos todo, no mostramos todo"
por Fabien Lemercier
- CANNES 2025: La directora francotunecina explica lo que generó su segundo largometraje de ficción, sobre tres mujeres migrantes muy diferentes unidas por las circunstancias en Túnez

La directora francotunecina Erige Sehiri ha inaugurado la sección Un Certain Regard del 78.º Festival de Cannes con su segundo largometraje de ficción, Promis le ciel [+lee también:
crítica
entrevista: Erige Sehiri
ficha de la película].
Cineuropa: ¿Qué te atrajo del tema de esta película, que se centra en tres mujeres subsaharianas en Túnez?
Erige Sehiri: En 2016, trabajé en un documental sobre estudiantes subsaharianas en Túnez y vi que habían creado su propia comunidad, como hacen todos los grupos de migrantes en diferentes países. Lo interesante era que Túnez, un país cuyos habitantes suelen emigrar al extranjero, se había convertido de repente en destino de migrantes. Empecé a profundizar en el tema y descubrí que el 80% de los migrantes africanos se trasladan a otra parte de África y el 20% va a Europa. Otro factor crucial era que los tunecinos siempre hablan de estos migrantes como africanos, como si ellos mismos no fueran africanos. Así que me interesé por esa identidad y por la cuestión de hasta qué punto Túnez es realmente africano. Entonces, una periodista de Costa de Marfil con la que había entablado una estrecha amistad me reveló que tenía un segundo trabajo como pastora —una mujer pastora— en Túnez, y lo cierto es que este hecho me pareció tan fascinante que se convirtió en el detonante para empezar a pensar en cómo darle forma a la historia de la película. Sin embargo, no tardé en darme cuenta de que quería hacer una película coral, porque estas mujeres están en Túnez por diferentes motivos. Así que decidí centrarme en mujeres de diferentes entornos.
En la película se dice que “las mujeres tomarán la iniciativa en 2024”. ¿Qué grado de feminismo querías crear en tu obra?
En el cine, el tema de la migración casi siempre se aborda desde un punto de vista masculino, mientras que lo que observé en Túnez fue que muchas mujeres también soportan esta carga. Y como el personaje de Marie es una pastora que atrae a las mujeres hacia ella, era bastante natural que la película se convirtiera en una película sobre mujeres. Pero yo no tenía ninguna intención feminista al principio.
El desarrollo de la conciencia es fundamental en la película, tanto en lo que respecta al público y al contexto general, como a cada una de las tres protagonistas femeninas frente a las limitaciones de sus situaciones individuales. ¿Cómo hiciste para desarrollar ese aspecto sin caer en el didactismo?
Trabajo mucho por instinto. Me tomo muchas libertades con el guion porque a veces me parece que puede resultar demasiado didáctico. En este caso, tuve que sumergirme en la vida de estas mujeres, recordar toda la investigación que había llevado a cabo y crear escenas sobre momentos de sus vidas. También me interesaba mucho la solidaridad y la individualidad, porque esta no es una película sobre una sororidad fuerte, sobre mujeres que se mantendrán unidas contra viento y marea. Marie crea un impulso de solidaridad a través de su iglesia, pero la precariedad de sus situaciones saca a relucir su individualidad. Incluso la solidaridad puede tener sus límites, porque se les impide avanzar. También es como si se contuvieran a sí mismas para no acercarse unas a otras, para no encariñarse con el niño, porque no saben lo que les deparará el mañana.
La película aborda algunos temas muy conmovedores, pero te preocupas en todo momento de evitar el sentimentalismo excesivo.
Al igual que en mi película anterior, intento ser modesto en mi enfoque, escuchar a mis actores y a las personas reales que darán vida a la película. Creo que esto conduce a una representación más precisa, porque siempre eres consciente del entorno y la realidad que le inspiraron para hacer la película. No lo hago para crear guiones o recursos narrativos, lo hago para sumergirme más en lo cotidiano, porque en la vida cotidiana ocultamos cosas, no le contamos todo a la gente, no lo mostramos todo.
Evidentemente, transmites también un mensaje político que, aunque va cargado de seriedad, no resulta en absoluto pesado.
No es una película para que la gente escape de la vida real, eso está muy claro. Pero cuando se está cerca de los personajes, no resultan pesados: siguen viviendo, a pesar de todo. Eso es lo que me anima. Ya se estaban produciendo debates en Túnez sobre la migración cuando estaba preparando el rodaje, por lo que la película no fue una respuesta inmediata a eso, pero sí se convirtió en una especie de respuesta, en cierto sentido. Sin embargo, es precisamente porque surgió del deseo de contar las historias de estas mujeres, y no como una respuesta ideológica, por lo que la película no se convirtió en algo pesado, en un discurso, ni se volvió demasiado sentimental o trágica.
(Traducción del francés)
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