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MILLENNIUM DOCS AGAINST GRAVITY 2025

Asif Kapadia • Director de 2073

"Soy un optimista, pero también veo lo que está pasando, así que también diría que soy realista"

por 

- El director británico habla de su nueva película, una obra híbrida y distópica que mezcla un diario ficcionado de un fantasma con imágenes reales de Gaza, India, China, Estados Unidos y Reino Unido

Asif Kapadia • Director de 2073
(© Marek Kita/Millennium Docs Against Gravity)

Hemos hablado con el reconocido cineasta británico Asif Kapadia sobre su última película híbrida y distópica, 2073 [+lee también:
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, que se proyectó fuera de competición en Venecia el año pasado. El director la presentó en el festival Millennium Docs Against Gravity junto con su documental Amy [+lee también:
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, ganador del Óscar, como parte de la sección paralela “Best of MDAG”.

2073 está ambientada en un futuro próximo y mezcla el diario ficcionalizado de un fantasma (interpretado por Samantha Morton, cuya participación en Minority Report aporta aquí un contexto pertinente) con imágenes reales de Gaza, India, China, Estados Unidos y el Reino Unido, así como entrevistas con periodistas que informan sobre el abuso de poder. Kapadia explica de dónde nace la película y por qué 2073 no está tan lejos de 2025.

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¿Eres pesimista u optimista respecto al futuro?
Asif Kapadia: Soy un optimista, pero también veo lo que está pasando, así que también diría que soy realista. Esta película está muy inspirada en mi experiencia personal. Soy del Reino Unido, pero procedo de un entorno musulmán y mi familia es originaria de la India. He tenido la suerte de rodar por todo el mundo. Trabajé en Brasil antes de la llegada al poder de Jair Bolsonaro y pude ver cómo los jóvenes buscaban a un hombre fuerte. Como mi familia es de Gujarat, conocía a Narendra Modi cuando aún era un político regional. Su ascenso se debió a una división cada vez mayor entre musulmanes e hindúes, y acabó convirtiéndose en primer ministro. También vi lo que ocurría en el Reino Unido antes del Brexit, en Estados Unidos durante la campaña de Donald Trump y en partes de Europa del Este. Me preguntaba si otros percibían lo mismo que yo. Así que empecé a preguntar a periodistas sobre sus experiencias y todos decían lo mismo: algo está pasando, y no es bueno. El denominador común siempre era la tecnología. Nunca habíamos tenido herramientas como estas: herramientas que pueden utilizarse para manipular, dividir, mentir, confundir y erosionar la confianza en las noticias, en los hechos y entre nosotros. Todos hemos entrado en esta era de la posverdad.

Al mismo tiempo, las redes sociales pueden ser útiles durante las protestas, como hemos visto en Irán o durante la Primavera Árabe.
Absolutamente. Sin la gente filmando y compartiendo sus propias experiencias, no sabríamos lo que está ocurriendo en Gaza, por ejemplo. Por otra parte, las redes sociales han cambiado respecto a lo que eran al principio. Antes eran algo que nos unía a todos. Ahora son un espacio concebido para enfadarnos y enfrentarnos. Mucha gente ha abandonado las aplicaciones por ese motivo o se ha ido a otros lugares, y no es lo mismo, porque todo se fragmenta. La cuestión es que ya no tenemos experiencias compartidas. Y sin ellas, ¿cómo sabemos qué es real, qué es verdad? 

Tu película muestra cómo distintos regímenes emplean estrategias similares y que estos abusos no se limitan a un solo país o región.
Es un manual que todos imitan. Rana Ayyub, una periodista que aparece en nuestra película, dijo: “Es casi como si todos estuvieran en un grupo de WhatsApp en el que presumen: ‘Adivina lo que acabo de hacer y de la que me he librado’”. Eso es lo que resulta tan extraño, y de ahí nace la película. Parecía estar ocurriendo en todas partes al mismo tiempo. Cuando entrevistaba a la gente, les decía que a lo largo de la historia esto ya había pasado, pero respondían que no había ocurrido en todo el mundo al mismo tiempo. Incluso cuando hubo una guerra mundial, el conflicto no estaba sucediendo literalmente en todas partes en un corto espacio de tiempo.

Tengo que insistir: creo que es porque la tecnología ahora es omnipresente. Le damos acceso a nuestros hijos, a todo el mundo. Compartimos nuestra información en las redes sociales. Nadie entiende del todo lo que está cediendo. Y, por supuesto, es la historia de siempre: si algo es gratis, el producto eres tú.

2073 es también una película distópica. Por lo general, en este género hay o bien una visión maravillosa del futuro, con viajes espaciales, o bien una imagen oscura de lo que le ocurrirá a la humanidad. Tú muestras estas dos visiones conviviendo: una distopía para los pobres y un futuro luminoso para los ricos.
Quería encontrar una forma de mostrar estas visiones conviviendo en una misma ciudad. Por eso transcurre en una versión alternativa de San Francisco, de donde procede en su mayoría la élite tecnológica. Pero no está tan alejado de la realidad y del presente. En São Paulo, una megaciudad abarrotada, la gente verdaderamente acaudalada vuela de un rascacielos a otro en sus helicópteros. Nunca tienen que bajar a pie de calle. Además, ya hay gente viviendo bajo tierra. En la película muestro imágenes reales, por ejemplo, de Nueva York, así que no es algo que me haya inventado.

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(Traducción del inglés)

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