CANNES 2025 Quincena de los Cineastas
Julia Kowalski • Directora de Her Will Be Done
"Esta es una película de brujas"
por Marta Bałaga
- CANNES 2025: La directora francesa habla sobre la magia negra de su película, sobre la religión y sobre sus raíces polacas

Julia Kowalski regresa al Festival de Cannes (tras el largometraje Crache cœur [+lee también:
tráiler
ficha de la película] y el cortometraje J'ai vu le visage du diable) con Que ma volonté soit faite [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Julia Kowalski
ficha de la película], un relato en el que la magia se encuentra con la realidad, o quizá sea al revés. La película gira en torno a Nawojka (Maria Wróbel), a quien le encantaría abandonar la granja familiar, pero no tiene el valor de Sandra (Roxane Mesquida) y, además, oculta un oscuro secreto. Que ma volonté soit faite ha sido presentada en la Quincena de los Cineastas.
Cineuropa: Los temas religiosos están tan presentes en tu película que aparecen incluso en el título, pero la frase bíblica “hágase su voluntad” adquiere aquí un significado muy diferente. ¿Creciste en un entorno religioso?
Julia Kowalski: En inglés, elegimos como título Her Will Be Done (“Que se haga su voluntad”), pero la versión francesa, Que ma volonté soit faite (“Que se haga mi voluntad”), es la frase final de todos los rituales de brujería. Es lo que los hace eficaces, pero también es una apropiación maliciosa de la fórmula sagrada de la oración. Devuelve todo su poder a la bruja, en lugar de expresar una sumisión a la voluntad de Dios.
No tuve una educación religiosa: mis padres eran ateos. La influencia religiosa viene de mi abuela, que es testigo de Jehová. Seguimos estando muy unidas. Su práctica religiosa me inspira mucho en mi trabajo.
Tienes raíces polacas, y la sensación de estar entre varios países y varias culturas está muy presente en la película. ¿Por qué quisiste centrarte en una pequeña comunidad en la que esta familia parece estar perfectamente integrada, pero sigue hablando polaco en casa?
Es mi propia imagen de la inmigración. Este microcosmos es una metáfora de la sociedad en general. La película no es autobiográfica, pero está inspirada en lo que sentí de niña en Francia, al venir de una familia polaca. Está concebida como un juego, un huis clos al aire libre del que es muy difícil escapar. Por supuesto, no es un retrato realista del campo francés. Que ma volonté soit faite elude la imaginería naturalista para acercarse a un cine más visceral basado en la sensación.
Si dejamos de lado todos los elementos sobrenaturales —o, como mínimo, singulares—, se trata de una película que habla de las mujeres: de sus cuerpos, sus sueños y su libertad. ¿Por qué resulta tan difícil reconquistar esa libertad?
¡El mundo aún está muy lejos de despertar en lo que respecta a la igualdad! Mi película retrata a mujeres poderosas cuyos destinos están entrelazados: el de una joven atrapada en la religión, que se niega a aceptar sus deseos y su feminidad; y el de una mujer libre que desata la furia porque nadie puede contenerla. Nawojka y Sandra podrían ser dos facetas de una misma persona: una todavía necesita florecer, mientras que la otra ya asume plenamente quién es.
No sé quiénes son las “mujeres reales”. Me he pasado la vida mirándolas como si fueran ovnis. No estoy del todo convencida de que yo sea una. Mi madre era un símbolo absoluto de la feminidad: me fascinaba y me aterrorizaba al mismo tiempo. Creo que la película surge de ahí. Ese es el superpoder de las mujeres, pero serlo y aceptarse como tal todavía puede resultar incómodo hoy en día.
Los tiempos cambian, pero a la gente le sigue encantando cazar brujas. Lo mencionas de forma muy sutil, pero ¿tenías en mente algún tipo de mitología o cuento en particular?
Esta película es, sin duda, una película de brujas. Se desarrolla en la actualidad, pero la figura de la bruja está muy presente. La brujería, que ha sido completamente banalizada por producciones para el gran público como Harry Potter, Crepúsculo y Buffy, cazavampiros, se ha convertido en una práctica folclórica que ha perdido su misterio, su poder y sus códigos. Sin embargo, la bruja es la figura original de la protesta: una mujer que, a través de su rebelión, cuestiona los fundamentos mismos de la sociedad.
Quiero devolver a la bruja su poder de perturbar, y lo quiero hacer a través de una “película de brujas” que ponga las cosas patas arriba, plantee preguntas e invite a la reflexión. Cuando era adolescente, me veía a mí misma como una bruja: coleccionaba manuales de magia negra, sobre el arte de hacerse invisible o de hacer que alguien se enamore de ti. Intentaba emanciparme de la realidad o, una vez más, aceptar mi feminidad. Es muy posible que todavía no sepa lo que significa ser mujer, pero ser bruja es sinónimo de ser mujer.
¿Te consideras una cineasta de género, o simplemente te gusta jugar con el terror para hablar de temas que, en el fondo, nos resultan muy cercanos?
No me planteo esa pregunta. Hago películas por necesidad: me vienen a la mente, me persiguen, me invaden poco a poco, y es entonces cuando me doy cuenta de que tengo que hacerlas. He visto muchas películas de terror y forman parte innegablemente de mi cultura cinematográfica, al igual que el cine de autor polaco de los años 60 a 80 o el cine estadounidense de los 70. Por encima de todo, espero hacer películas que reflejen quién soy. Eso es lo más importante. Dejo que los críticos clasifiquen mis películas como “cine de terror folclórico” o “realismo aterrador”. Puede que me divierta, pero no me va a guiar.
(Traducción del inglés)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.















