CANNES 2025 Semana de la Crítica
Alexe Poukine • Directora de Kika
"En la vida, puedes pensar que estás en una comedia romántica y de repente te encuentras en un drama social que no viste venir"
por Aurore Engelen
- CANNES 2025: La cineasta habla con nosotros sobre su primer largometraje de ficción, un drama cómico que provoca tantas risas como lágrimas sobre una mujer enamorada y en duelo

Había mucha expectación y curiosidad por este primer largometraje de Alexe Poukine, que venía de llamar la atención con sus documentales Sans frapper [+lee también:
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entrevista: Alexe Poukine
ficha de la película] y Sauve qui peut [+lee también:
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ficha de la película] , ambos caracterizados por un enfoque audaz en la exploración de la escucha y la palabra, así como del trauma y cómo lo aceptamos y/o superamos, temas que resurgen en Kika [+lee también:
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entrevista: Alexe Poukine
ficha de la película], presentada en la Semana de la Crítica del 78.º Festival de Cannes.
Cineuropa: ¿Cómo surgió este proyecto?
Alexe Poukine: Empecé a escribir esta película cuando estaba embarazada de mi segundo hijo. Tenía ese miedo irracional a que su padre muriera, dado que me encontraba en una situación económica realmente complicada. Había vendido mis cámaras, la cafetera… ¡Lo único que me quedaba por vender era mi cuerpo! Así, empecé a preguntarme si, a mi edad, todavía podría vender favores sexuales y, si era así, cuáles. Muy pronto me di cuenta de que lo único que estaría dispuesta a hacer era dominación, sadomasoquismo. Por suerte, conseguí financiación para un documental y no tuve que recurrir a eso [risas]. De hecho, tengo un amigo que es tanto dominador como asistente social. Me pareció muy interesante pensar en todas esas personas que necesitan ayuda, las que se relacionan con los asistentes sociales y las que buscan relaciones que implican dominación, y en cómo quienes prestan esta ayuda están sometidos a una presión increíble. Cómo el sufrimiento y los medios para aliviarlo pueden llevarnos por caminos extraños.
Tanto los asistentes sociales como las relaciones de dominación tienen que ver con escuchar. Lo que todos quieren es ser reconocidos como seres humanos.
Sí, en toda su complejidad. Es algo que ya había explorado de manera intensa en Sauve qui peut: ¿qué hacemos con el sufrimiento ajeno? ¿Qué hacemos con nuestro propio sufrimiento? ¿Qué hacemos cuando ambas cosas están interconectadas? Kika está de luto. Tengo la impresión de que en nuestra sociedad no se nos permite estar tristes. Me he dado cuenta de que a menudo estoy enfadada, porque es algo que me pone en movimiento, mientras que la tristeza nos paraliza. Kika es alguien que no puede detenerse, porque si se detiene se viene abajo.
La película comienza como una comedia romántica, y a todos nos entran ganas de ver cómo termina, pero de repente se interrumpe y se transforma en una tragedia. Sin embargo, el humor no se pierde en ningún momento.
En la vida (real), puedes pensar que estás en una comedia romántica y, de pronto, encontrarte en un drama social sin haberlo visto venir. Hay que asumir la realidad. Cuando la policía le dice a Kika que David ha muerto, ella queda devastada. La filósofa Anne Dufourmantelle lo llama “el acontecimiento”, eso que transforma tu vida. Me parecía importante mostrarlo en un contexto cinematográfico, que a menudo está constreñido por el género. En la vida, reímos y lloramos al mismo tiempo, nos encontramos en varias películas distintas a la vez. Otra cosa que me motivaba era la sensación de que, en los dramas sociales, las personas suelen definirse únicamente por su pobreza. Pero tanto los pobres como la clase media sienten amor, ambos son divertidos. Desde el punto de vista político, creo que es problemático que las películas sociales sean puramente dramas. Quería hacer algo diferente.
La película tiene su propia manera de resistirse al formato tradicional del retrato. Aunque Kika es el eje central, la cámara y el relato se detienen constantemente en las personas que la rodean.
Es cierto que muchas de las secuencias de la película terminan centrándose en personajes secundarios. Todas esas personas a su alrededor también tienen sus propias vidas. Kika está en el corazón de ese reparto coral, porque todos los que la rodean saben algo de ella que, a veces, ni ella misma sabe. Me interesa mostrar lo que los demás pueden pensar de su situación, sobre todo porque Kika no necesariamente quiere oír la verdad. Quería retratar a personas afectuosas y generosas. En los manuales de guion se ensalza el conflicto: es la clave del éxito. Pero no creo que sea una visión muy justa del mundo, implica que “el hermano se vuelve contra el hermano”. Como documentalista, la mayoría de las personas que conozco son buenas personas. Y quería que Kika estuviera rodeada de buenas personas. Me gusta que los juicios precipitados que podríamos hacer queden desmentidos por las propias personas en cuestión.
(Traducción del francés)
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