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CANNES 2025 Semana de la Crítica

Laura Wandel • Directora de L’Intérêt d’Adam

"La cuestión de la empatía, de la atención y del cuidado está en el centro de la película"

por 

- CANNES 2025: La directora belga habla de su retrato inmersivo y sin pausa sobre una enfermera de pediatría que llega hasta los límites de su oficio

Laura Wandel • Directora de L’Intérêt d’Adam
(© 2025 Fabrizio de Gennaro para Cineuropa - fadege.it, @fadege.it)

Tras llamar la atención en 2021 con su primer largometraje, Un pequeño mundo [+lee también:
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, la nueva película de Laura Wandel, L’Intérêt d’Adam [+lee también:
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, que ha inaugurado la Semana de la Crítica del 78.º Festival de Cannes, se adentra en otro microcosmos, el de los hospitales, con un estilo tan realista e inmersivo como siempre.

Cineuropa: ¿Por qué elegiste el mundo tan particular de los hospitales?
Laura Wandel: Siempre me ha atraído este mundo; es un entorno con el que tuve bastante contacto de niña porque mi madre trabajaba en un hospital. Es un lugar que siempre me ha fascinado porque engloba a toda la sociedad y, por tanto, constituye realmente un microcosmos. Además, hay un aspecto jerárquico que genera vínculos sistémicos, algo muy interesante desde el punto de vista narrativo: plantea cuestiones morales y pone sobre la mesa el problema de los límites. También he observado que el aspecto social es casi tan importante como el médico, y hasta qué punto la recuperación del niño depende de la relación con el progenitor. La cuestión de la empatía, de los cuidados y del tratamiento está en el corazón de la película. Todos los trabajadores sanitarios son auténticos héroes, y me resulta indignante la falta de recursos de la que disponen, así que también quería que fuera un homenaje.

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¿Cómo imaginaste a los personajes a partir de este entorno hospitalario?
Me inspiré mucho en lo que observé durante distintas estancias de inmersión. La pregunta que me obsesionaba era: ¿cómo nos cuidamos unos a otros? ¿Y cómo hacerlo cuando se trabaja con unos tiempos tan ajustados, a menudo dictados por la rentabilidad? A través del personaje de Lucie quería transmitir la presión que puede sufrir el personal sanitario, y en particular la falta de medios a la que tiene que hacer frente.

Para Lucie, su trabajo es un sacerdocio. Evidentemente, no pude evitar pensar en Rosetta; los hermanos Dardenne decían de ella que era como un pequeño toro, y me gusta mucho esa imagen. Filmamos a Lucie muchas veces de espaldas, enfocando sus hombros, porque quería que se sintiera el peso que carga sobre ellos. Es alguien que avanza a pesar de todo, pero a la que le ponen obstáculos constantemente en el camino. Quería relatar el momento en el que se desborda y dejar claro que se trata de una acumulación de cosas. Desde luego, no es el primer caso difícil al que se enfrenta. Tiene que dar un paso más, rebelarse contra un sistema que ya no funciona.

En cuanto a Rebecca, no quería estigmatizarla, y fui muy cuidadosa en no dar detalles sobre la dieta a la que somete a su hijo. Ante todo, quería transmitir su fragilidad. Cuando el pediatra con el que hablé me contó esta historia, me pregunté de verdad cómo se podía llegar a esa situación. Tenía que haber una gran angustia detrás, quizá la de todas esas madres que, sometidas constantemente a órdenes —a menudo contradictorias—, terminan por descarrilar en algún momento. En ese sentido, existe una responsabilidad social.

Mientras que Un pequeño mundo colocaba una situación en el tiempo, esta nueva película se inscribe en una urgencia, casi en tiempo real. ¿Cómo gestionaste este cambio de paradigma temporal?
Al principio no estaba escrita así, pero me pareció la forma más adecuada de contar la historia: comprimir el tiempo para transmitir de verdad el ritmo y la cadencia del trabajo del personal sanitario. Incluso nuestra manera de trabajar fue muy ajustada. Teníamos un calendario muy apretado, trabajábamos seis días a la semana, a menudo encerrados en el mismo espacio, y rodábamos dos planos secuencia al día. Todo ello nos llevó a una especie de agotamiento escénico, y creo que esa energía se percibe en las imágenes.

¿Algunas palabras sobre tus actrices?
Desde el principio pensé en Léa Drucker. A menudo escribo pensando en las personas que interpretarán a los personajes. Ella posee una gran fuerza única, y detrás de esa aparente frialdad, se percibe una enorme fragilidad. Es maravilloso intuirlo. Lo dio todo en la película, más allá de mis expectativas. Nunca se rindió, a pesar de que las condiciones no siempre fueron fáciles. Nos sumergimos juntas en el proyecto. En el rodaje, recibió formación específica sobre los gestos de enfermería. Por su parte, Anamaria Vartolomei tiene cierta tenacidad y fragilidad y, sobre todo, podía aportar algo de opacidad, lo cual era muy importante para mí.

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(Traducción del francés)

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